Tras un 2025 marcado por uno de los episodios políticos más complejos de su administración, la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, muestra señales de estabilización en sus niveles de aprobación ciudadana, luego del impacto que generó el escándalo relacionado con la revocación de visas estadounidenses a su entorno cercano.
De acuerdo con distintas mediciones difundidas a lo largo del año,realizadas por encuestadoras como Demoscopia Digital y otras firmas nacionales, la mandataria pasó de ubicarse entre las gobernadoras mejor evaluadas del país en 2024 a registrar una caída significativa en su popularidad durante 2025, coincidiendo con la controversia pública por el retiro de visas y versiones sobre presuntas investigaciones, factores que deterioraron su imagen política.
Sin negar esos hechos, es de conocimiento público que este episodio representó un golpe que pudo haber afectado de forma más severa la gobernabilidad y la aprobación social de cualquier administración estatal. Las versiones que circularon en su momento, incluyendo señalamientos sobre presuntos conflictos financieros y propiedades en Estados Unidos, generaron un entorno de alta presión política y mediática.
Sin embargo, la más reciente medición publicada en diciembre de 2025 por Statistical Research Corporation (SRC), firma especializada exclusivamente en estudios de opinión, muestra un escenario distinto. En este ranking nacional, Marina del Pilar se ubica en el lugar número 18 entre los gobernadores del país, con una aprobación del 55.2%.
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El estudio indica que, a casi un año del estallido del escándalo, el 55% de las y los bajacalifornianos aprueba su gestión, mientras que el 45% restante se divide entre quienes no opinan y quienes la desaprueban abiertamente. Este balance coloca a la gobernadora por encima del umbral de la mayoría simple, un dato relevante en términos políticos.
Este nivel de aprobación, aunque distante de sus mejores momentos, contrasta con otros escenarios estatales donde mandatarios como los de Sinaloa o Tamaulipas se mantienen por debajo del 50%, lo que los coloca en terreno de desaprobación generalizada. En Baja California, el rechazo hacia la gobernadora no se ha consolidado como mayoritario.
El nuevo contexto abre márgenes de maniobra dentro de la propia Cuarta Transformación en el estado. Figuras como la senadora Julieta Ramírez han logrado posicionarse con bajos niveles de negativos, mientras que perfiles más conocidos, como el del alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, enfrentan mayores costos políticos por su cercanía con la actual administración y por haber asumido el impacto directo de algunas controversias.
En conjunto, los datos sugieren que Marina del Pilar ha logrado superar el punto más crítico de la crisis, con una caída estimada de alrededor de 15 puntos porcentuales respecto a sus niveles más altos, pero manteniéndose dentro del rango de aprobación. Este escenario no solo le permite cerrar filas en torno a su gobierno, sino que también da oxígeno político a la 4T rumbo a los procesos electorales que comienzan a perfilarse en Baja California.
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