Mario Martínez Martínez, exdirector de la Policía de Tijuana, fue asesinado a balazos en la delegación Cerro Colorado, al este de la ciudad fronteriza. Al igual que Dalia Suzeth, policía de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) y madre de una niña de cinco años a quien iba a dejar a la escuela cuando hombres armados le dispararon y arrebataron la vida.
La indagatoria, compartió la fiscal general del Estado, María Elena Andrade Ramírez, incluye a sus compañeros de trabajo, decomisos realizados, actividades, contactos y demás aspectos relacionados con su labor.
"Sinceramente sí, es una de las líneas fuertes de investigación (...) Tenemos dos líneas robustecidas, pero debemos trabajarlas con todo el sigilo", respondió.
A su vez, agregó que los avances indican que los casos, ambos ocurridos en Tijuana, no están relacionados, pero en los dos están entrevistando a los agentes de las respectivas corporaciones.
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"Los lamentables hechos son totalmente aislados, según se advierten de las propias investigaciones, no tienen relación uno con otro en los dos (...) Cada evidencia que se ha recabado ha sido mediante las órdenes de cateo solicitadas y otorgadas por las autoridades correspondientes", señaló.
Manifestó que las secretarías de seguridad pública de San Quintín y del estado han colaborado para las investigaciones y entrevistas con los elementos policiales, además reiteró que la manta colocada en Zona Río después del asesinato de Dalia Espinoza, relacionándola con el crimen organizado, no tiene sustento, ya que sus antecedentes no son negativos.
"Siempre va a ser primero el interior, el entorno de los agentes, sus compañeros de trabajo porque es el entorno donde se desenvuelven, donde viven diariamente", enfatizó.
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