En polÃtica presupuestaria cada peso debe tener un propósito especÃfico, por lo que en el rescate a Pemex se deben exigir resultados. |
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido echar toda la carne al asador con Pemex. El respaldo de la administración federal a la petrolera que dirige VÃctor RodrÃguez Padilla es total. Un cheque en blanco que tiene como finalidad regresarle a la petrolera la viabilidad financiera y operativa -si alguna vez la tuvo- antes de que termine el sexenio.
El sello de Sheinbaum para el sector energético, que conoce y analiza desde sus tiempos de estudiante, es lograr que la petrolera cargue ella misma con sus deudas, que no sea más un lastre para la hacienda pública, y que ayude a resolver más problemas de los que da.
Pero, ¿el camino que se está tomando es el correcto? Para no dejar esta respuesta a un simple y vacÃo "el tiempo lo dirá", es necesario revisar la serie de acciones y estrategias que se están llevando a cabo para lograrlo. Algunas de ellas vistas anteriormente, pero no con los mejores resultados.
Por ejemplo, la estrategia operativa que se plantea en el célebre plan que fue presentado en dÃas pasados deja muchas dudas y ofrece pocas cosas nuevas. Se habla de eficiencia, de mejorar procesos, de exprimir campos maduros, de apostar por los proyectos más rentables, pero en realidad es más de lo mismo que se ha hecho en el pasado.
La esperanza, a decir del documento que se presentó recientemente con bombo y platillo, son 21 proyectos que se evalúa trabajar en conjunto con la iniciativa privada a través de los contratos mixtos. Sin embargo; son los mismos 20 "campos prioritarios" -más uno- que desde el inicio del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se dijo que iban a rescatar a la petrolera, cuando fueron anunciados en el Plan Nacional para la Producción de Hidrocarburos presentado a finales de 2018, fijando la misma meta de 1.8 millones de barriles de crudo al dÃa, que simplemente, no llegó. La apuesta hoy es darles esos campos a las empresas privadas a través de contratos mixtos, esperando que les den un mejor destino.
Por el lado positivo del plan de operación, se deja a un lado la meta de eliminar la exportación de petróleo. Algo que no tenÃa sentido, considerando que el petróleo que se produce en México es pesado, no apto para todas nuestras refinerÃas, además de que se dejarÃan a un lado los ingresos que se obtienen por la venta del crudo.
En su lugar, el nuevo objetivo es recortar las exportaciones en un 52 por ciento para los siguientes 10 años. La mitad se quedarÃa para ser refinado; sin embargo, no será suficiente para satisfacer la demanda de todas las refinerÃas, esto, en caso de que alcancen a producir a plenitud. Aquà una de dos: o el gobierno sabe que es necesario importar crudo de la calidad necesaria (algo sinceramente impensable dada la polÃtica nacionalista de la #4T), o reconocen que las refinerÃas, incluida la de Dos Boca, no alcanzarán su pico en los siguientes años.
En cambio, la novedad en el Plan de Pemex parece estar en materia financiera. Ahà se tomaron dos acciones importantes. La primera tiene que ver con el fondo de 250 mil millones de pesos creado con Banobras, que ayudará a que el adeudo con proveedores no siga creciendo, pues el esquema aplica para contratos de 2025 en adelante, no asà para los más de 430 mil millones de pesos que arrastra de adeudos a la primera mitad de este año. AsÃ, la empresa, apoyada por la SecretarÃa de Hacienda, garantiza que se pueda mantener la operación garantizando una parte de su flujo de efectivo.
La segunda medida importante que podrÃa tener un impacto positivo en el perfil financiero de Pemex es la conversión de la deuda actual a bonos precapitalizados, de los cuales ya se llevó a cabo una emisión por 12 mil millones de dólares, y que tienen como finalidad recortar los altos intereses que paga la petrolera por su nivel de endeudamiento, sin mencionar que esa deuda que vayan convirtiendo será asumida de cierta forma por el Estado mexicano.
El problema es que Pemex debe alrededor de 100 mil millones de dólares, ¿el gobierno se hará cargo de toda esa cantidad?
Sin embargo, en el rescate a Pemex aún no se ha tocado fondo. De acuerdo con la nueva subsecretaria de Hacienda, MarÃa del Carmen Bonilla, será presentada en breve una tercera medida para rescatar a la petrolera nacional, y aunque no dio más detalles al respecto, tiene que ver con el pago de las amortizaciones de la deuda, es decir, del pago de los intereses a los inversionistas, o tenedores de los bonos.
La viabilidad financiera de Pemex por supuesto que debe ser una de las metas de cualquier estrategia para Pemex, sin embargo, hay temas que deben discutirse sobre el futuro de la empresa, es decir, el rumbo que debe tomar para atender las necesidades energéticas del paÃs de la manera menos costosa y más eficiente posible. En polÃtica presupuestaria cada peso debe tener un propósito especÃfico, por lo que en el rescate a Pemex se deben exigir resultados.
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