Las deudas de Pemex y los problemas operativos de la CFE no son los únicos problemas que aquejan a la 4T. La austeridad impacta de manera negativa a la hora de seleccionar proveedores. |
A pesar de que Pemex ha dado pasos importantes en la reestructuración de su perfil financiero, los inversionistas internacionales mantienen dudas respecto a la viabilidad de la petrolera mexicana, que tiene retos en todos los frentes.
Y es que el ser la petrolera que más adeuda en el mundo es solo uno de los problemas que tienen actualmente en sus manos Luz Elena González Escobar, la secretaria de EnergÃa y presidenta del Consejo de Administración de Pemex, y por supuesto, VÃctor RodrÃguez Padilla como director general.
Las debilidades operativas, que se reflejan en la imposibilidad de incrementar de manera sostenida la producción de petróleo, gas, y también de petrolÃferos, hasta el robo de combustibles que le genera tremendas pérdidas diarias, reflejan una situación complicada que se anticipa poco probable que pueda ser revertida en el corto plazo a través del Plan Estratégico que fue presentado recientemente.
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Sin embargo, hoy otro frente de batalla está abierto no solo en Pemex, sino en otras empresas estatales. La austeridad, como polÃtica de gobierno, ha causado estragos en la aplicación de los procedimientos internos para seleccionar proveedores.
Fuentes internas afirman que los constantes recortes de personal, y la sustitución con perfiles que no cuentan con la especialización necesaria en procedimientos contractuales, están generando un caldo de cultivo que abre la puerta a que empresas de dudosa procedencia, poco rastreables y sin reputación en el sector energético se cuelen como contratistas.
Lamentablemente este es un problema que no solo se vive en la petrolera, sino en otras empresas estatales como la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a cargo de Emilia Calleja Alor, que de por sà ya enfrenta retos como procesos contractuales poco transparentes en áreas estratégicas. A decir de las fuentes, la contratación de sus proveedores también se está volviendo un problema ante un evidente debilitamiento en los procedimientos internos.
Pero este problema va más allá. Es un hecho que Pemex y CFE no pueden vigilarse solos. La nueva concepción de empresas plenipotenciarias que les otorgó la contrarreforma energética de 2024 trajo consigo el riesgo de que se repita el ciclo de corrupción que hemos visto en muchas ocasiones en los procedimientos de contratación de las estatales energéticas, ampliamente documentadas, y con ello la pérdida de confianza en futuros proyectos.
Por ejemplo, recordemos que una parte fundamental de la estrategia a 2035 que se está implementando en Pemex, y que ha sido reconocida por las mismas agencias calificadoras por tener objetivos claros, ha sido la ejecución de los contratos mixtos para proyectos de extracción de crudo y gas; pero al mismo tiempo, la poca transparencia que se está haciendo presente a causa de la austeridad, merman la confianza de las empresas que buscan tener alguna participación con Pemex en estos proyectos.
En este contexto, es importante que México y sus empresas demuestren que pueden ser socios estratégicos calificados, principalmente de cara a la próxima revisión/renegociación del T-MEC que comienza a prepararse a partir de este mes, pero que se llevará a cabo en julio de 2026.
Cierto es que la credibilidad de sectores enteros se ha visto vulnerada por malas prácticas, pero hoy más que nunca es importante que se exijan herramientas que permitan tener mayor visibilidad de con quién se están haciendo negocios, a través de verificadores externos e independientes para tener mayor visibilidad de lo que ocurre a nuestro alrededor. Hay mucho mañoso allá afuera.Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.