Los datos de 2025 muestran resiliencia económica, pero la renegociación del T-MEC y la disciplina fiscal pondrán a prueba al gobierno de Sheinbaum. |
Nos enfilamos hacia el último cuarto de 2025, un año que se avizoraba muy complicado tanto por la relación comercial con Estados Unidos, como por factores internos que podrÃan debilitar la economÃa. Sin embargo, a la luz de los resultados, no hay una situación generalizada de crisis.
Algunos indicadores económicos como el crecimiento del PIB, que esquivó la recesión, han logrado revertir las proyecciones negativas. Incluso el Banco de México aumentó la perspectiva de 0.1% a 0.6% para el cierre de este año, y de 0.9% a 1.1% para 2026.
Otro indicador que parece estar librando las expectativas es la Inversión Extranjera Directa (IED). En la primera mitad de este año se contabilizaron 34,265 millones de dólares, un incremento de 10% respecto al mismo periodo del año anterior y casi el doble de lo captado en 2017. Destaca el crecimiento de más del 240% de las nuevas inversiones, que sobrepasan los 3,100 millones de dólares en el lapso.
A pesar de que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum presuma que los datos de IED se deben a que la economÃa mexicana soportó los aranceles de Trump la realidad es que, motivados por dichos aranceles, muchas empresas se han trasladado a México porque desde aquà cuentan con mejores condiciones tarifarias para entrar al mercado más grande del mundo.
Pero sin duda, el indicador estrella fue la baja de la pobreza: 13.41 millones de mexicanos dejaron la pobreza en los últimos seis años, motivado principalmente por un incremento en el salario, y claro, por la dispersión de recursos en los programas sociales.
Incluso en este escenario se enfrentan retos internos y externos que podrÃan amargar la fiesta del pequeño ‘milagrito' mexicano.
En primer lugar, la situación fiscal es apretada. El peso de los programas sociales, asà como el gasto en infraestructura y otros proyectos del gobierno, complican la elaboración de un Paquete Económico balanceado y sano para el 2026.
Para cubrir todos los hoyos destapados se necesitará algo más que disciplina fiscal y austeridad en el paquete que deberá ser presentado el 8 de septiembre por la SecretarÃa de Hacienda ante el Congreso. Pero la cobija es chica y el frÃo aumenta.
El Presupuesto deberá ser más realista sobre las condiciones de vulnerabilidad que podrÃa enfrentar la economÃa el siguiente año, considerando que las cadenas de suministro a nivel mundial se están ajustando por la guerra arancelaria de Trump, con los altos niveles de volatilidad e incertidumbre que conlleva dÃa a dÃa.
Uno de los factores más importantes a considerar en el panorama es el fantasma de la complicada relación comercial con Estados Unidos. Un colapso del T-MEC, cuya renegociación comenzará en octubre, tiene nervioso tanto a gobierno como al sector privado. No se descarta que Trump se levante de la mesa y pida el fin del acuerdo que él mismo impulsó, para dar origen a un tratado bilateral con cada uno de sus socios.
En la negociación, Trump mantiene a México con el pie en el cuello en temas como la inseguridad y el narcotráfico, sin mencionar las demandas y afrentas del sector empresarial estadounidense en sectores como el energético -donde se mantiene abierto un panel de discusión sobre el T-MEC-, derechos laborales, trabajo infantil, migración, entre otros. Por cualquiera de estos temas, o por todos juntos, el gobierno de Estados Unidos podrÃa pedir el fin del acuerdo.
Aunque la perspectiva de la economÃa mexicana muestra más claros que oscuros, el fomento a las inversiones en lo que resta de este año será crucial para que 2026 no sea una boca de lobo, como se proyectó 2025 hace un año.
En este sentido, será crucial la resolución de temas pendientes como el nuevo esquema regulatorio en temas de competencia, con la creación de la nueva Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), la consolidación de la Comisión Nacional de EnergÃa (CNE), las leyes secundarias de la Ley Minera, y por supuesto, el funcionamiento del nuevo Poder Judicial .
¿Será que el gobierno de la presidenta Sheinbaum podrá demostrar que, a pesar de los cambios impulsados y heredados, México sigue siendo un paÃs de instituciones? Al tiempo.
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