La elección unánime de José Medina Mora no es un mensaje para la 4T, sino la intención de un permiso de picaporte con Washington, sus polÃticos, y principalmente con la Casa Blanca. |
Durante la negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entre 2017 y 2018, el sector privado señaló haberse sentido relegado del proceso, al menos en la última parte, ya en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
En aquel entonces, la relación entre el sector privado y la figura presidencial estaba muy desgastada ante el cambio de rumbo que anunciaba la llegada de AMLO a Palacio Nacional con su Cuarta Transformación, y luego de una campaña donde los empresarios operaron en contra de Morena y aliados.
Evitar este panorama de exclusión es precisamente uno de los grandes retos que tendrá José Medina Mora Icaza al frente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), de cara a la revisión del T-MEC, una revisión con tintes de renegociación, misma que se llevará a cabo el próximo año.
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El respaldo unánime que consiguió el empresario para encabezar el organismo cúpula es una estrategia inteligente por parte de las 14 asociaciones que integran el CCE. El mensaje de integración fue claro, e implicó hacer de lado los intereses de cada uno para ocupar la posición, especialmente los miembros del sistema financiero, banqueros y aseguradoras, quienes se han visto sensiblemente impactados por las recientes modificaciones anunciadas por el gobierno, y necesitan mayor representación.
El sector empresarial entendió que habÃa un interés mayor para el paÃs: la continuidad del tratado de libre comercio más grande del mundo, en un momento de alta volatilidad y tensión emprendida por el gobierno de Donald Trump.
Ante ello, las conexiones de Medina Mora en Washington, asà como el peso de ser la voz cantante del sector empresarial mexicano, tendrán un papel fundamental en el proceso de negociación y el acompañamiento que darán al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, a través del secretario de EconomÃa, Marcelo Ebrard, que estarán a cargo de las interacciones.
Recordemos que como presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), José Medina Mora apoyó iniciativas como el aumento al salario mÃnimo y al periodo vacacional de los trabajadores; y mantuvo una postura crÃtica, pero respetuosa, sobre aquellos temas en los que el sector patronal no coincidÃa.
En este sentido, la elección unánime de José Medina Mora no es un mensaje para el Segundo Piso de la Cuarta Transformación de Sheinbaum, sino la intención de un permiso de picaporte con Washington, sus polÃticos, y principalmente con la Casa Blanca.
La influencia y alcances que busca tener el CCE en 2026 van más allá de Palacio Nacional, San Lázaro y el Senado, el sector empresarial está realmente preocupado por lo que ocurrirá en con la relación comercial con Estados Unidos. Buscarán evitar a toda costa los temidos acuerdos bilaterales anunciados por Trump. Sin embargo, será crucial que el sector empresarial, desde el CCE, logre empatar intereses y se concentren en las coincidencias con el gobierno mexicano.
Por supuesto, que dentro de esta visión, los problemas internos serán también punto de fricción con Medina Mora, especialmente la inseguridad y la Reforma Judicial, que fueron tenazmente criticadas por él desde la Coparmex, sin embargo, en esta ocasión, los esfuerzos estarán cargados hacia el T-MEC y su continuidad.
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