2026 será por mucho uno de los años más retadores para México en materia económica desde la pandemia de 2020. ¿Qué otras opciones tendrá Sheinbaum? |
2026 será por mucho uno de los años más retadores para México en materia económica desde la pandemia de 2020.
Y es que a pesar de que los principales indicadores económicos muestran relativa firmeza, con un PIB que crece (poco, pero crece), desempleo e inflación bajo control, y fortaleza en el tipo de cambio, uno de los principales problemas de la economÃa mexicana en 2025 ha sido el freno a la inversión que mantienen empresas nacionales y extranjeras, y que se refleja mes con mes en los indicadores de confianza que publica el INEGI, motivados por la incertidumbre en cuanto a la continuidad del T-MEC.
En este contexto, la apuesta de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum para enfrentar 2026 está puesta en el Plan México y en el SAT, como su salida frente a la tempestad que se avecina para el siguiente año.
Por un lado, de la eficiente ejecución del Plan México depende que en el paÃs se mantenga el atractivo para hacer negocios, asà como la inversión en infraestructura que permita sostener el lento desenvolvimiento de la economÃa.
Históricamente, el segundo año de gobierno es el más dinámico en materia económica, motivado en gran parte por las obras de gobierno, cuya derrama se siente directamente en la economÃa nacional. Para el gobierno de Sheinbaum no será la excepción. El Paquete Económico 2026 contempla una inversión pública de 228 mil millones de pesos, un incremento real de 21 por ciento respecto a lo aprobado para 2025, centrados principalmente en atender las obras insignia como la ampliación de la red ferroviaria.
Por otro lado, el incremento en la recaudación será vital para el siguiente año. No es casualidad que el SAT reciba más atribuciones de cara a 2026. Apenas en octubre pasado se aprobó una reforma al Código Fiscal de la Federación para darle facultades al gran órgano recaudador de Hacienda para que, entre otras cosas, pueda realizar visitas domiciliarias exprés, y tenga la capacidad de imponer sanciones más duras a los evasores de impuestos.
La idea no fue mala, sin embargo, los esfuerzos deben estar dirigidos también hacia ampliar la base de contribuyentes y combate a la informalidad.
AyudarÃa, por ejemplo, un mayor involucramiento del sector empresarial en el proceso de revisión del T-MEC. También serÃa de mucha ayuda el lanzamiento de los contratos mixtos, que permitirán inversión privada junto con Pemex, pero será necesario que le den prioridad a los proyectos de la tambaleante Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Cierto es que en 2026 existen dos eventos que ayudarán al empuje de la actividad económica en México: el Mundial de Fútbol, que contempla la llegada de 5 millones de visitantes de todas partes del mundo, asà como la ampliación de los programas sociales, a los que se sumarán iniciativas a nivel estatal, que hoy ya forman parte importante del sector comercio y de servicios. Pero sin duda, seguirá faltando fuerza para el siguiente año.
Desde este espacio les deseamos muy felices fiestas. Nos leemos en 2026.
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