Ser autosuficientes en el suministro de combustibles en el paÃs, principalmente en las gasolinas, es la utopÃa más grande que se ha perseguido en los últimos siete años. |
Para lograrlo, desde la administración pasada, la del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Gobierno de México ha implementado una serie de estrategias, algunas fallidas, otras menos, pero todas muy costosas, con la finalidad de que México produzca y consuma sus propios combustibles.
Por un lado, se construyó la refinerÃa Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, con un sobrecosto de más del doble de lo presupuestado originalmente. Por el otro lado, se decidió comprar una refinerÃa en Texas, una refinerÃa que hasta la fecha no ha sido clara la aportación que hace para la estrategia de autosuficiencia.
El tercer eje del plan cuatro-teÃsta, que insisto, inició el sexenio pasado pero que fue heredado por este, fue la modernización de las seis viejas refinerÃas que son propiedad de Pemex. AhÃ, el dispendio de recursos más que escandaloso es preocupante, porque, a pesar de que los indicadores han mejorado marginalmente, lo han hecho a un costo altÃsimo, sin mencionar que la modernización del sistema nacional de refinación es una promesa no cumplida, pero sà gastada, desde sexenios anteriores al de AMLO.
Ante este contexto, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha presumido un incremento en la producción nacional de petrolÃferos. De hecho, al cierre de 2025 se registró una producción diaria encima del millón de barriles, algo no visto en décadas, motivado principalmente por un incremento sustancial de 26 por ciento en la producción de gasolinas, con un promedio de 356 mil barriles diarios.
Sin embargo, algo no cuadra. Los números de Pemex chocan con la realidad, al menos con datos de la SecretarÃa de EnergÃa, quien reporta que la importación de gasolinas en este paÃs está lejos de terminarse. De hecho, durante el año pasado, la importación de combustibles se mantuvo por encima de los casi 900 mil barriles diarios, incluyendo lo que compra Pemex al exterior, que son más de 500 mil barriles diarios, y lo que importan las empresas privadas, cifra que va en ascenso. Es decir, la estrategia va lenta.
Para este año se contempla un presupuesto de 157 mil millones de pesos para la eterna rehabilitación y modernización de las refinerÃas. Sumado a lo que se ha invertido en esas fábricas de combustóleo desde administraciones pasadas, seguramente alcanzarÃa para construir otras dos refinerÃas Olmeca.
La meta, acorde con lo expuesto por el director de Pemex, VÃctor RodrÃguez Padilla, es dejar de exportar petróleo crudo y meterlo todo a procesar. Vaya, la analogÃa del jugo de naranja que AMLO utilizaba frecuentemente.
Pero otra meta que recalca la administración es que el precio del litro de gasolina no supere los 24 pesos, aunque en el mercado internacional cueste mucho menos de 20. AhÃ, al determinarse el precio de las gasolinas al consumidor final, el criterio que aplique el gobierno deberÃa basarse más en el libre mercado, que en la polÃtica fiscal, pues cada año se rompe récord en recaudación de IEPS a combustibles. Sin mencionar que cada litro de gasolina paga 4 impuestos diferentes.
En fin, la estrategia gasolinera de México persigue galimatÃas. Otra cosa serÃa si se enfocaran las inversiones en proyectos estratégicos como el almacenamiento, un concepto ligado directamente con la seguridad energética, puesto que en el paÃs se cuenta con uno de los niveles de inventarios más bajos del mundo. Dos dÃas a nivel nacional, y en la CDMX y Valle de México, es apenas de unas cuantas horas.
Es necesario que en este periodo de planeación que se está llevando desde la SecretarÃa de EnergÃa, que lleva Luz Elena González, se reordenen las prioridades en materia de combustibles. Pues lo que pasa en este tema, nos atañe a usted y a mÃ. A todo directamente.
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