Detrás de Schiaretti se alinea una expresión polÃtica con anclaje en el interior productivo, con gobernadores, empresarios y dirigentes que comparten una visión: la de una Argentina más equilibrada, más federal y menos concentrada en el AMBA. |
Les propongo un artÃculo donde conviene recorrer desde un ejercicio lúdico los alegatos que convocan el frente de gobernadores y el plan del PJ provincial. ¿Provincial?...
Desde las polis griegas hasta las revoluciones contemporáneas, la tensión entre centro y periferia ha estructurado conflictos de poder en todo el mundo. Fritz Lang la retrató con belleza distópica en Metrópolis, donde la ciudad superior explotaba a quienes habitaban el subsuelo. La Argentina no es ajena a esa lógica. El 17 de octubre o el 21 de diciembre condensan ese mismo fenómeno: una respuesta visceral desde las márgenes hacia el poder central.
Hoy, ese pulso vuelve a sentirse. El interior del paÃs late con enojo, y con razón. Lo demuestran encuestas, estudios de opinión y, sobre todo, los datos duros de la gestión nacional:
El 92% de las exportaciones argentinas en 2025 provinieron del interior.
El 90% de los subsidios al transporte fueron absorbidos por el AMBA, con boletos que cuestan hasta tres veces menos que en el resto del paÃs.
Más del 60% de la obra pública nacional ejecutada en 2025 se concentró en CABA y el conurbano.
Las tarifas energéticas en el interior son hasta un 70% más caras, pese a que la electricidad se genera en provincias como Neuquén, Mendoza, Tucumán o Córdoba.
Las transferencias discrecionales del Tesoro cayeron un 78% en términos reales, afectando casi exclusivamente a las provincias.
Se eliminó el Fondo Nacional de Incentivo Docente, lo que implicó una pérdida del 15% del salario para miles de maestros, costos que las provincias debieron absorber.
El gobierno nacional incumple sistemáticamente sus obligaciones previsionales con las cajas provinciales.
Y mientras tanto, la infraestructura industrial del paÃs ha sido abandonada como nunca antes.
Números que no son simples columnas de Excel.
Detrás de cada uno hay una realidad de carne y hueso. El frÃo tecnocratico del gobierno nacional parece incapaz de comprender esa dimensión humana. Claro. Son números.
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Pero el reclamo no es solo emocional. Es polÃtico, estructural, legÃtimo.
Frente a ese escenario, toma fuerza un bloque de gobernadores con voluntad de construir una propuesta superadora. No se trata de una revuelta simbólica ni de una épica romántica del interior postergado. Se trata de una fuerza real, con gestión probada, músculo territorial, programa polÃtico y representación parlamentaria. Y en ese esquema, Juan Schiaretti es referencia natural. No por carisma, sino por trayectoria: por sensatez, previsibilidad y capacidad de gestión.
El cordobesismo, junto a sus aliados del litoral, la región centro y la Patagonia, propone algo más que resistencia: propone gobernabilidad con desarrollo productivo, cohesión social y respeto institucional. No es revancha. Es modelo.
Y si el oficialismo nacional mira con obsesión las cifras, entonces ¿qué puede significar esta alianza en términos de poder parlamentario?
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Si se consolida el bloque podrÃa reunir más de 85 diputados, y con ello, adquirir capacidad de bloqueo, juego propio y obligación de negociación. En el Senado también serÃa esa fuerza la que definirÃa la balanza. Ya no como socio menor del peronismo residual ni como contrapeso simbólico del oficialismo conveniente, sino como núcleo vertebral de una nueva mayorÃa federal.
Lo central, sin embargo, no está en el número de bancas, sino en la legitimidad territorial de una propuesta que ya fue implementada con éxito.
Un modelo con superávit fiscal y humano. De propósito moderno, austero, desarrollista, basado en el mérito, la producción y la institucionalidad.
Hoy ese modelo busca exportarse desde Córdoba hacia la Nación. Y si encuentra volumen nacional, podrÃa alterar de manera profunda el equilibrio de poder en Argentina.
¿Sera el gobierno nacional capaz de escuchar el grito?
Cuando la periferia es el centro.
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