Caputo busca margen para mover la economÃa pero Milei sostiene el ajuste y apuesta a las exportaciones. |
El modelo económico de Javier Milei volvió a entrar en zona de tensión. Tras una serie de giros, el programa choca otra vez contra su propio lÃmite: la caÃda de la recaudación pone en jaque el superávit fiscal, mientras los dólares no alcanzan para garantizar el pago de la deuda. El esquema se repliega sobre sà mismo. Ajusta para sostenerse, pero ese mismo ajuste le quita aire.
Esta dificultad que se combina con el inesperado salto inflacionario de marzo, tiene a Milei bajo una fuerte tensión ideológica, porque su receta de no emisión no logra explicar la suba de precios. Pero además activó una diferencia creciente entre el Presidente y su ministro Toto Caputo, que más pragmático quiere inyectar pesos de alguna manera porque -más allá de lo que declare- se da cuenta que la economÃa está en proceso de caÃda.
El mercado ya detectó el lÃmite. No alcanza con exportaciones récord, importaciones industriales planchadas y saldo fiscal positivo, forzado a fuerza de no pagar obligaciones legales como financiamiento universitario, coparticipación CABA y rutas. El mercado interno agoniza y eso erosiona la recaudación. Sostener el equilibrio en las cuentas públicas se vuelve cada vez más difÃcil. Por eso el secretario de Hacienda pisa cada vez más cajas. En ese punto aparece la tensión central: Caputo capta la señal, mientras Milei se mantiene firme, "agarrado al mástil", como dijo, esperando que la economÃa "pegue la vuelta".
El plan atravesó etapas bien marcadas. El primer tramo se apoyó en una devaluación inicial que llevó el tipo de cambio a subir 118%. Ese shock corrigió precios relativos y contuvo la nominalidad por un tiempo. Cuando ese impulso se agotó, el Gobierno pasó a otra fase: el blanqueo de capitales, con el objetivo de recomponer reservas.
Nada marcha de acuerdo al plan
Cuando esos dólares se diluyeron, el programa volvió a girar. Llegó el rescate del FMI por unos USD 14.000 millones, otros USD 4.000 millones vÃa repos con bancos, la extensión del swap con China y unos USD 5.000 millones adicionales de organismos multilaterales. Con ese paquete, el equipo económico confiaba en reabrir el acceso a Wall Street y financiar la continuidad del modelo. Excepto, que no ocurrió.
Sin dólares frescos, los pesos en circulación empezaron a presionar sobre el tipo de cambio. El contexto electoral agravó la situación, con mayor cobertura de los agentes. Eso forzó un nuevo giro: apretón monetario fuerte y olÃtica más agresiva de acumulación de reservas.
Ese esquema ahora vuelve a mostrar lÃmites. La caÃda de los salarios reales y el retroceso del consumo golpearon la recaudación. Para sostener el superávit fiscal, el Gobierno eligió profundizar el ajuste, aun a costa de seguir enfriando la economÃa.
El nuevo salvataje del FMI y el Banco Mundial alimentó las dudas del mercado, sube el riesgo paÃs
La consultora Outlier midió una caÃda real del 7,5% en la recaudación durante el primer trimestre de 2026. Menos consumo, menos actividad y menos base imponible. Ese retroceso obliga a un nuevo recorte: cerca de 2% adicional en gasto corriente y hasta 20% en gasto de capital para no incumplir metas fiscales.
El problema no es solo fiscal. Si el superávit se achica, el Tesoro pierde margen en pesos para comprar los dólares que necesita para pagar intereses. Para los vencimientos de capital, el diagnóstico ya está asumido: no alcanzan las divisas. Por eso Caputo intensifica la búsqueda de financiamiento externo en un mercado que sigue mirando con cautela.
Esa dinámica tensiona la relación entre el Presidente y su ministro. Milei se mantiene inflexible. Su prioridad es la disciplina monetaria. No quiere soltar pesos. Caputo, en cambio, recibe la presión directa de su secretario de Hacienda, Carlos Guberman, que enfrenta una caja cada vez más ajustada. Como reveló LPO, el superávit se sostuvo con recorte de gasto, caÃda de partidas sensibles y más de 1,4 billones de pesos en pagos postergados.
En ese contexto aparecen señales contradictorias. Por un lado, el Gobierno flexibiliza encajes bancarios para empujar el crédito y reactivar el consumo, aun con niveles de morosidad en máximos. Por otro, absorbe liquidez mediante licitaciones de deuda donde coloca más de lo que vence. En la última rueda, apenas dÃas después de aflojar encajes, adjudicó el 130% de los vencimientos.
Milei sostiene que con crecer alcanza. El agro, el petróleo, la minerÃa y el sector financiero empujan los números agregados. Pero ese impulso convive con un mercado interno debilitado, que no logra acompañar la dinámica de esos sectores.
El debate económico gira sobre un dilema clásico. Cómo bajar la inflación sin destruir más actividad. Fue explÃcito Roberto Ades, economista al que Javier Milei solÃa visitar en su departamento de Manhattan: "La forma es enfocarte más en el crecimiento y menos en la desinflación, que ha pasado a ser una preocupación un poco más secundaria en la mente de los votantes. Enfocate en el crecimiento, asegurate de llegar el año que viene con la economÃa creciendo. Y de esa manera, vas a tener menos gente que se baje del barco y alguna que se suba", aconsejo Ades.
"El Gobierno enfrenta el dilema de más inflación o menos actividad", sintetizó Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea. Ricardo Arriazu sumó su alerta: el mayor riesgo polÃtico no está en el frente financiero, sino en el empleo. "La destrucción es más rápida que la creación, y hay que contener esos bolsones de pobreza para que no se vuelquen al kirchnerismo", advirtió. Lorenzo Sigaut Gravina de la consultora Equilibra agregó que bajar la inflación del 30% mensual al 3% fue difÃcil, pero llevarla de 3% mensual a 3% anual es mucho más complejo El cuadro se completa con proyecciones del FMI que ubican la inflación de 2026 en 30,4%, el triple que lo que figura en el presupuesto.
Frente a ese cuadro, Milei rechaza la existencia del dilema. "El trade off entre actividad e inflación no existe, es falso", sostiene. Después del 3,4% de marzo, endureció su postura. "No vamos a movernos ni un centÃmetro de la polÃtica monetaria", repite. Incluso difundió una imagen suya atado al mástil de un barco en medio de una tormenta, decidido a no escuchar reclamos de mayor liquidez.
En paralelo, deja frases que reflejan la tensión social. "¿Qué priorizás, comer o pagar impuestos?", lanzó ante la caÃda de la recaudación. La frase expone el núcleo del problema: el ajuste que sostiene el programa también lo asfixia.
Lo que preocupa en el establishment es que Milei termine poniendo en riesgo el camino recorrido. Por eso aparecen los consejos polÃticos. Alejandro Werner, exfuncionario del FMI y muy crÃtico de Caputo en su libro sobre la experiencia con Mauricio Macri, fue claro: "Entrando a un año electoral hay que ser más prudente. Y la mejor reforma estructural es que no regrese un gobierno con ideas como las de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, o como las expresa a veces Axel Kicillof".
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Estos hijos de puta vienen emitiendo como locos, pero en vez de billetes lo están hacen en bonos. Y están emitiendo muchísimo mas que alberso!.
¨Toto Ca el puto, que más pragmático quiere inyectar pesos de alguna manera porque -más allá de lo que declare- se da cuenta que la economía está en proceso de caída¨.
La economía es un desastre, no se vende nada porque la gente no tiene un mango y esta super endeudada. Ya cerraron 25.000 empresas desde que asumió el judío caga pañales.
Estos inútiles se fumaron 70.000 millones de dólares en 24 meses. Mas imbécil no se consigue. Solo lo pueden hacer en el estado, porque en un privado con solo perder el 0.01% de ese dinero te rajarían a patadas en el orto!!!.
¨El problema no es solo fiscal. Si el superávit se achica, el Tesoro pierde margen en pesos para comprar los dólares que necesita para pagar intereses¨.
Los gobiernos de derecha se quejan de la herencia recibida pero nunca se les ocurre analizar e investigar las deudas tomadas por sus antecesores. Que raro no?. Y les encanta cumplir con esas deudas a raja tabla. No será que son tan cumplidores porque ellos se llevan un 3% o tal vez más de lo que se paga de intereses?. Yo como política de estado además de investigar y reestructurar la deuda... pagaría capital y no intereses.
El crecimiento sin redistribución solo sirve para que 5 hijos de puta se llenen de guita y la enorme mayoría se cague de hambre. Queres reactivar la economía?, baja los precios de los combustibles (que se producen en Argentina y en pesos), el transporte publico, baja las tarifas y subí los sueldos de los estatales (docentes, no docentes, médicos, enfermeros, fuerzas de seguridad, municipales, jubilados, etc). Así arranca la rueda del consumo. Basta del verso de la exportaciones. El 85% del PBI argentino depende exclusivamente del consumo interno. Y el que dice lo contrario es porque es un esclavo pagado de los grandes empresaurios argentinos y trasnacionales.
Ya se olvidaron del ajuste a los jubilados solo en el primer trimestre de 2024 licuaron la capacidad adquisitiva en un 35%, acá la opción desde entonces es ¿comer o comprar remedios?