Criptogate
$LIBRA: ¿Impacta en los propios?
Por Leandro Bruni
Un cuestionamiento a la fe no es alarmante cuando se evidencia entre los habituales agnósticos, sino cuando comienza a envolver a los feligreses.

En un mundo polarizado, el foco de atención para analizar los cambios en la opinión pública no debería estar puesto en los sectores moderados o en aquellos con opiniones volátiles. Son, precisamente, los cambios entre los electores convencidos los que deberían alertarnos. Si un votante convencido sobre determinadas ideas y electoralmente fiel a un determinado candidato o espacio político resulta afectado por una noticia y decide modificar su apoyo, estaríamos ante un cambio en la opinión pública y una perturbación en la polarización. Sin embargo, este no pareciera ser el caso.

Como señaló esta semana una investigación de Opinaia, solo un 18% de los argentinos está familiarizado, mucho o bastante, con las criptomonedas y el blockchain. Es difícil que un tema tan lejano y complejo de procesar para la mayoría de las personas tenga una circulación fluida en la conversación pública. No obstante, podría ser un tema sensible entre los votantes del propio Presidente, quienes, en casi un 70%, sí están familiarizados con esta tecnología. Hace unos 250 años, el ilustre pensador escocés, David Hume dijo que "el gobierno se fundamenta únicamente en la opinión". Sin embargo, no todas las opiniones tienen la misma ponderación para un gobierno.

Según un reciente estudio de la encuestadora Opina Argentina, para el miércoles a la tarde, casi el 90% de los argentinos consultados estaba al tanto de la noticia sobre el tuit del presidente Milei y la criptomoneda $LIBRA. Al auscultar cada uno de los tres espacios con mayor caudal electoral, los votantes del propio Milei dijeron ser los menos informados, con un promedio cercano al 80%, contrastando notablemente con el 93% de Juntos por el Cambio, el mismo valor que Unión por la Patria. Sin embargo, saber sobre una noticia o conversar sobre ella no es sinónimo de condenar a un presidente o adjudicarle responsabilidad. En términos generales, casi un 40% de los argentinos cree que el Presidente cometió un delito, otro 40% considera que no cometió un delito y un 20% no sabe. Solo un 56% de los votantes de Milei no considera que cometió un delito, mientras que un 30% no sabe. Observando a los votantes de JxC, el apoyo al mandatario parece ser mayor: un 72% considera que no fue un delito, mientras que un 31% no sabe. En la otra vereda, cerca de un 80% de los votantes de UxP están convencidos de que sí fue un delito. En épocas de narrativas polarizadas, estas distancias y convencimientos no deberían sorprender ni tampoco preocupar.

Hay mucho por hacer para evitar la devaluación de la palabra presidencial y fortalecer la confianza que él genera entre sus votantes. Casi un 30% de la sociedad no sabe si creer en la explicación del Presidente sobre que cometió un error involuntario y que no tiene relación con la criptomoneda. Esto no significa que no le creen, sino que no saben si creerle o no. Este valor aumenta 10 puntos entre los propios votantes, convirtiéndose en un problema. Un cuestionamiento a la fe no es alarmante cuando se evidencia entre los habituales agnósticos, sino cuando comienza a envolver a los feligreses.

En medio de esta turbulencia, el dato positivo para la Casa Rosada es que, a pesar de la conversación en redes sociales y la cobertura en medios de comunicación, por ahora, la noticia no pareciera haber impactado en la imagen positiva del mandatario. La tendencia alcista sigue en aumento, volviendo a tocar valores en torno al 55%, un número que resulta familiar, ya que fue lo obtenido en votos en el balotaje. Al día de hoy, un 93% de sus votantes y casi un 80% de los votantes de Bullrich tienen una imagen positiva sobre él. Si bien la intención de voto y la imagen positiva no son lo mismo, hay elementos que riman. La percepción de una inflación reduciéndose cada mes, un dólar estable y la falta de alternativas políticas seductoras aparecen en cualquier estudio como las claves para entender no solo el apoyo al gobierno, sino también la respuesta al porqué este tipo de temas no le impactan.

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