La lógica digital colisionó con los votos. Ni la calle, ni la polÃtica ni la economÃa comen vidrio. Bufones del mercado y de los algoritmos se olvidaron de lo obvio: gobernar es más difÃcil que ganar. |
"Es ese tipo que odia a los pobres, que odia a los jubilados, que quiere que el mundo estalle, que es misógino, que ama la destrucción por placer". Asà describió Daniel Parisini al Gordo Dan en noviembre del año pasado. Fue tres meses después de recibir un MartÃn Fierro a su desempeño digital. El argumento era simple: "soy sólo un personaje". En esa gala fue presentado como médico genetista y como "uno de los twitteros más influyentes y controversiales". Todo entre aplausos.
La gala, la ovación y la presentación fue parte de la naturalización del absurdo. El debate público en la Argentina es más agresivo desde que Milei es Presidente. El informe que hicimos en Ad hoc recopila el uso de determinados insultos en la conversación digital de los últimos dos años y medio. El lenguaje violento se duplicó. Pasó de 22 mil insultos diarios a más de 40 mil.
Todo fiesta y aplausos. Pero algo pasó. Esta semana el Gordo Dan, que es Daniel Parisini, debió recular ante Guillermo Francos. Le pegó a Luis Juez muy por debajo del cinturón. Nada que sorprenda en un Gobierno impulsivo sin corteza frontal que se convierte rápidamente en meme. El 3 % de Karina es una marca que se transforma en estigma. Banalizar la crueldad no les preocupó. Quizás deba preocupar ahora que una oposición polÃtica pueda expresarse con tanta facilidad en un jingle o en la seña del 3, que ya no refiere solo al clásico "tres empanadas" de Brandoni.
Una evidencia de que el Gobierno llegó a la elección en mal estado. Todo en déficit. Menos legisladores que cuando asumió, menos aliados y más de 40 derrotas legislativas en 2025. En la opinión pública: caÃda sostenida en la imagen gubernamental desde el caso Libra. En la macro no cierran las cuentas. Se gastó un ajuste a jubilados, un blanqueo y un préstamo nuevo del FMI. Suben las tasas para contener el dólar, pero no alcanza. En las redes perdió protagonismo y ganó negatividad. Agosto fue el mes más negativo en la conversación digital para Milei desde que es Presidente. En la calle, brócoli.
"Hay que saber jugar al fleje, pegarle con fineza, con calidad y que pegue en el fleje", explicaba Parisini en la fiesta del 2024. Bueno, todas afuera. El problema es el radiógrafo. Si los medios y las redes son el termómetro de un Gobierno, es posible que haya un problema de diagnóstico. Ninguno de los dos artefactos sirve para decir la verdad, aunque creamos que sÃ. Es bastante evidente que un Gobierno adolescente caiga en su propia trampa.
La intensidad y el aislamiento (o pureza dirÃan algunos) son una pésima combinación. Niegan la principal virtud del quehacer polÃtico, que es la negociación. La polÃtica no es una mala palabra, es probablemente el único bote al que deberÃa acudir el Gobierno. El militar prusiano Carl von Clausewitz decÃa que la guerra es la continuación de la polÃtica por otros medios. ¿Cuál es el medio ausente en la guerra? La negociación. Menos redes, más calle y más polÃtica. Básico y clásico, pero no estamos para sofisticaciones.
La ausencia de pensamiento crÃtico puede ser una catástrofe. Hannah Arendt acuñó el concepto de "la banalidad del mal". Lo hizo estudiando a Adolf Eichmann. No querÃa exculparlo, sino advertir de riesgos mayores en el comportamiento humano. Naturalizar la crueldad puede ser parte de un proceso de irreflexión y disolución de la responsabilidad individual en los actos generales. En palabras más terrenales dice que cualquier pavote puede ser un demonio sin pensamiento crÃtico. Lo hizo para explicar una calamidad. Acá servirÃa como parte de una reflexión: ojo con la sobrerrepresentación de los mercados, el cÃrculo rojo y las plataformas digitales. En las escuelas de la Provincia de Buenos Aires no votaron.
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