La decisión de Donald Trump de dejar fuera a MarÃa Corina Machado y Edmundo González de la transición en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro dejó a la oposición venezolana en un escenario de profundo reordenamiento.
Machado se quedó sin narrativa y el resto de los partidos de derecha salieron al cruce de la decisión de la Casa Blanca reafirmando que la etapa que viene debe incluir quienes ganaron la elección del 28 de julio.
Sin embargo, esos mismos referentes tienen diferencias históricas con Machado y cuestionan su estrategia porque afirman que en la agenda de Trump no se contempla una polÃtica de salida de la crisis, la liberación de presos polÃticos o la construcción de una ruta electoral.
En este marco, LPO dialogó en exclusivo con Jesús Chúo Torrealba, ex secretario general ejecutivo de la que en su momento fue la Mesa de Unidad Democrática entre 2014 y 2017, que articuló a todos los partidos de la oposición. En ese perÃodo, la MUD ganó las elecciones legislativas de 2015 que luego fueron judicializadas por el régimen. Su salida de ese espacio de coordinación coincidió con la decisión de los partidos mayoritarios de no participar en la elección de 2018 y la estrategia de imponer a Juan Guaidó como presidente encargado.
Delcy RodrÃguez intenta acercarse a Trump, pero está rodeada por los halcones del chavismo
Torrealba ahora es parte del partido Unión y Cambio liderado por Henrique Capriles y Tomás Guanipa que acaba de juramentar 12 diputados en la nueva Asamblea Nacional. El dirigente es crÃtico de la captura de Maduro pero también por el camino elegido por Machado que, considera, no pudo capitalizar la mayorÃa social que se expresó en las urnas el 28 de julio de 2024 por no movilizar a la población y elegir la clandestinidad.
-¿Cómo queda la oposición luego de la salida de Nicolás Maduro y la decisión de Donald Trump de iniciar una transición con el chavismo?
'En primer lugar, la situación de la oposición venezolana es compleja porque toda la situación en su conjunto lo es. Lo ocurrido el 3 de enero es un reto primero para la comunidad internacional en su conjunto porque implica la vulneración de muchos principios, normas, tratados y el papel mismo de Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad.
En segundo lugar, es muy complejo para el hemisferio porque aquà estamos en presencia de la aplicación de la Doctrina Monroe resucitada y el llamado corolario Trump, o como también lo llaman algunos el corolario Mad Max, por los efectos últimos que esto pudiera tener.
Y por supuesto el tema venezolano, que aquà esto ha afectado a todo el mundo, pues en primer lugar es una conmoción para el actor más dinámico de toda situación polÃtica, que es el Estado. Nada más y nada menos se llevaron a la cabeza del régimen y dejaron al régimen en una condición evidente subalternidad, porque no es que dijeron vamos a interactuar con este gobierno asÃ, vamos a conversar o vamos a negociar, sino la manera como se han expresado tanto Trump como el secretario de Estado, Marco Rubio, trasluce una situación de imposición.
-¿El desafÃo para la oposición es mayor al quedar fuera de la discusión MarÃa Corina Machado y Edmundo González?
'Para la oposición democrática es muy importante procesar todo este cambio que implica un reacomodo de toda la situación. La oposición venezolana es plural, hay diversidad de factores y hay uno muy relevante que es el que está expresado en el liderazgo de MarÃa Corina y en el rol que se supone debiera ejercer Edmundo González.
Este sector tiene que hacer una revisión importante pues, desde su óptica, estrategia y su planteamiento no se trata simplemente de que a última hora "haya sido excluido" y en su lugar haya colocado a otro factor. No se puede analizar esto desde la perspectiva de las telenovelas, no es que quitaron a MarÃa Corina y pusieron a Delcy.
¿Qué pasó acá? Yo creo que habrÃa que remontarse entonces un poco a, 28 de julio y antes, aquà fueron muchos los factores que plantearon la necesidad de que hubiese algún tipo de proceso de diálogo y negociación entre los actores fundamentales del escenario polÃtico para aquel momento con el fin de darle a todos las garantÃas necesarias a fin de que quien ganara pudiera asumir el mando y que quien perdiera pudiera entregar el mando sin temer por ello su desaparición fÃsica o polÃtica.
Tal negociación no se produjo. Llegamos al 28 de julio literalmente montando ese caballo en pelo, sin silla. Y quienes creÃan que estábamos en una elección como en Suiza y que bastaba con probar el resultado para que él mismo fuera reconocido, bueno, descubrieron amargamente que no era asÃ.
Entonces, hay un primer elemento que asumir para aprender no simplemente para pasarle factura a nadie. Era necesario tener por un lado la disposición de negociar y por otro lado hacer la presión necesaria para que esa negociación se produjera, porque si no, el mismo evento del 28 de julio podÃa ser insuficiente, como la vida demostró que lo fue. Después se produce el resultado del 28 de julio.
-Pero quedó claro que el gobierno hizo fraude..
'Toda la oposición tiene en sus manos suficiente evidencia acerca de que la proclamación de Maduro no se produjo con base a resultados ofrecidos, además, como lo establece la legislación venezolana, con un nivel de desagregación a nivel de paÃs, a nivel de estado, a nivel de municipio, a nivel de parroquia, a nivel de centro de votación, a nivel de mes de votación, que es lo único que hace auditable a nuestro proceso.
Más de una vez, la fallecida expresidenta del Consejo Nacional Electoral de Tibisay Lucena decÃa que creer en el sistema electoral venezolano no era un problema de fe, sino que nuestro sistema era absolutamente auditable. El Consejo Nacional Electoral, la mayorÃa oficialista, interrumpe el conteo, declara que hubo un hackeo, lo mismo dice el Gobierno Nacional, después anuncia un resultado sin dar los soportes del mismo, mientras que la oposición tenÃa actas en la mano como para afirmar, como en efecto se afirmó, que el resultado era completamente diferente al anunciado por el Consejo Nacional Electoral.
-¿Qué otra forma tenÃan para demostrar? ¿Qué es lo que no se hizo bien?
'Si no tienes los aparatos de coerción en tu poder, si no tienes el control de las instituciones y lo que tienes es una mayorÃa electoral, una mayorÃa social que se expresó electoralmente, lo que concernÃa entonces para defender ese resultado era movilizar esa mayorÃa social, que incluso se movilizó espontáneamente desde la misma noche del 28 de julio.
El liderazgo expresado entonces por la señora Machado y el señor González optaron por otra lÃnea, no movilizaron al electorado, tuvieron una presencia pública cuatro dÃas después cuando ya se habÃan producido para entonces 25 muertos y 2.000 presos.
Luego hay otro largo lapsus hasta que reaparece nuevamente el 9 de enero diciendo que iba a aparecer en el paÃs Edmundo González para su juramentación. No se produjo tampoco tal cosa. Mientras tanto, la señora Machado anuncia que se va la clandestinidad, cosa que a muchos también nos pareció desacertado, porque la lucha clandestina es una lucha de cuadros y cuando tu único capital polÃtico es social, si renuncias a movilizar tu único capital, entonces ese capital tiende a desaparecer o por lo menos a congelarse.
-¿El error de Machado fue seguir en la clandestinidad?
Dijimos en aquel momento que la clandestinidad no es un decreto, la clandestinidad es una cultura y una infraestructura. Si tú no tienes, ni la cultura ni la infraestructura para estar clandestino, tú vas a estar escondido, que es otra cosa. Y como efecto ocurrió 15 meses después de la supuesta clandestinidad, Machado sale subrepticiamente del paÃs a recibir el premio Nobel, pero repito 15 meses después, no de lucha clandestina sino de estar escondidos y de una represión selectiva que hizo destrozos en amplios sectores de la oposición y sobre todo en la organización que directamente dirige Machado.
Entonces, ahà tienes un segundo elemento importante que explica que termina ocurriendo lo que ocurrió. Llegamos a la ceremonia del Nobel y luego al fin de año y a los primeros dÃas de el 2026 pasa lo que pasa y durante todo este tiempo tanto en la clandestinidad como después de las ceremonias del Nobel, todo el discurso del sector Machado era que Trump era un aliado insustituible en la lucha del pueblo venezolano por la democracia. Y para cuidar esa alianza se llegó a extremos tales como guardar silencio ante la persecución y criminalización de los migrantes venezolanos en Estados Unidos.
Se llegó a extremos tales como guardar silencio o incluso apoyar el secuestro de migrantes venezolanos inocentes en un campo de concentración en El Salvador o incluso a justificar las ejecuciones extrajudiciales del Caribe a ciudadanos venezolanos en una operación donde no se respetó el derecho a la vida, ni el derecho a la legÃtima defensa, ni el derecho al debido proceso, lo que es una ejecución extrajudicial.
Todo eso se hizo para supuestamente salvaguardar la supuesta alianza con la administración Trump y resulta que llegamos el 3 de enero se produce la detención del señor Maduro y su salida del paÃs y lo que dice de la manera ruda como se expresó tanto él como Rubio.
Machado y González ni fueron mencionados siquiera. Entonces, creo que tiene que haber un reencuadre de ese sector en relación a la valoración de lo que ha venido ocurriendo y a los próximos pasos que hay que dar.
Igualmente, otros sectores de la oposición que han intentado desarrollar un discurso que no ha sido comprado por la población, ni siquiera por el pueblo opositor. Machado ha tenido mucho peso, aún desde la supuesta clandestinidad electrónica, ha tenido mucho peso en el imaginario del opositor venezolano.
-Para entender. ¿Llegamos a esta situación por un error de estrategia de Machado luego del fraude electoral?
-El sector que cuestiona la estrategia de Machado también tiene que hacer un replanteamiento de la situación, porque no basta con tener un cálculo polÃtico acertado, no basta con tener un discurso polÃtico formalmente congruente. Además hay que tener conexión y empatÃa con quien aspiran a representar.
El paÃs que quiere cambio es mucho más grande que lo que expresan las organizaciones partidistas y sus liderazgos. Hay que hacer un reencuadre de lo que está pasando, porque la situación de hoy es extremadamente frágil.
-¿Cómo analiza la transición dentro del chavismo?
-Hay gente que se desgarra las vestiduras porque Delcy RodrÃguez y el actual aparataje gubernamental tenga un nivel de interlocución con la administración Trump y sean algo asà como gerentes del actual momento polÃtico. Yo creo que eso ciertamente no se corresponde con las expectativas que muchos tenÃan o que muchos tenÃamos, pero tampoco es algo desusado.
Podemos recordar que diversos procesos de transición a la democracia son exactamente eso, transiciones, no es un golpe abrupto, son transiciones, son procesos en los cuales el bloque dominante va saliendo del poder y un poder emergente va ascendiendo, es un proceso complejo.
En España, el papel que jugó Adolfo Suárez y otros fue muy importante. En Chile, cuando Pinochet sale de la de la jefatura del Estado, queda como comandante jefe del Ejército y después como senador vitalicio por largos años.
Con lo cual, la presencia de factores del actual elenco gubernamental no debiera ser simplemente un tema que genere escándalo, es una realidad polÃtica ahora. Lo que sà hay que tener con mucho cuidado es el hecho de que la gran diferencia entre esto que está pasando en Venezuela y lo que ocurrió en Chile o lo que ocurrió en España o en otros procesos por ejemplo en Europa del Este, es que todos esos procesos anteriores se dieron en el marco del mundo de la post-segunda guerra mundial, un escenario donde con todas sus falencias y limitaciones, existÃa el derecho internacional, existÃan unas reglas del juego. Hoy las Naciones Unidas y todo ese andamiaje está en cuestión en medio de un proceso en el que al parecer cada potencia puede hacer en su vecindario lo que quiera en tanto y en cuanto tenga la fuerza para hacerlo.
Tenemos el caso de Putin con Ucrania, China con Taiwán y el caso de la doctrina Monroe y el coronario Mad Max para todo lo que es el hemisferio occidental. Entonces, si bien la pervivencia del madurismo sin Maduro es un dato de la realidad polÃtica que no tendrÃa por qué generar mayor escándalo, falta entender si esto es parte de una transición a la democracia.
Por eso, es importante advertir que esto pudiera también dar lugar a una situación peor que la actual. El tema de la democracia, la libertad, los derechos humanos o los presos polÃticos son temas para ellos (EEUU) de una importancia accesoria o lejana y su prioridad tiene que ver con el tema energético y el posicionamiento geopolÃtico.
Entonces, repito, estamos en un momento de mucha fragilidad. Puede, eventualmente si se conduce con sabidurÃa y con pulso, abrir camino a una apertura polÃtica democrática pero también podrÃa producirse aquà una transición regresiva, un empeoramiento de este escenario que ya es bastante precario.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.