El gobierno de José Jerà en Perú revirtió la percepción inicial tras asumir como resultado del impeachment de Dina Boluarte y alcanzó una aprobación del 54,2% en noviembre, reduciendo la desaprobación al 35,4% y la de indecisos al 10,4%.
Según la última encuesta de la consultora brasileña Atlas Intel, casi la mitad de los encuestados clasifica el desempeño del gobierno como mediano ("regular": 44,3%). La otra parte se divide entre la negativa ("malo": 27%) y la positiva ("bueno": 24,3%), generando un ligero saldo negativo para la evaluación general del gobierno de JerÃ.
Solo el 4,3% de la población no tiene una opinión formada. Los resultados, sin embargo, son muy positivos en comparación con los de la expresidenta Dina Boluarte.
La principal preocupación manifestada por los peruanos es el probable aumento de robos y asaltos, citado por el 46% como "muy probable". Este tema es seguido de cerca por las aprehensiones relacionadas con las revelaciones sobre grandes fraudes y esquemas de corrupción, que el 38% considera "muy probable".
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En tercer lugar, el aumento de ataques o asesinatos relacionados con facciones criminales también es una preocupación significativa, siendo clasificado como "muy probable" por el 34% de los entrevistados.
La percepción de los entrevistados sobre la situación económica actual es mayoritariamente pesimista, sin embargo, menos negativa que el mes anterior. Actualmente, la población evalúa como "mala" la situación de su propia familia (46%), del paÃs (60%) y del mercado laboral (55%).
Las expectativas en el campo económico apuntan a un futuro sin grandes cambios, ni mejorÃas ni empeoramientos. La mayorÃa de los encuestados espera que la situación económica familiar se mantenga igual (52%), y esa misma estabilidad se proyecta para el futuro del paÃs (49%) y para el mercado laboral (49%).
En promedio, la población peruana es cautelosamente optimista (48% esperan más oportunidades). Los Millennials son los más optimistas, con un 59% que cree que tendrá más oportunidades, siendo la generación con mayor creencia en movilidad ascendente. Por otro lado, la Generación Z es la más pesimista sobre el futuro, con un 46% que espera tener menos oportunidades que sus padres.
A su vez, la percepción sobre el Estado de Emergencia tomada por el gobierno de Jerà tiene una aprobación del 38,6% y una desaprobación del 38,3% entre la población, con una porción significativa de indecisos del 22,8%. La diferencia entre aprobación y desaprobación es de solo 0,3, configurando un empate técnico. La principal motivación del gobierno para decretar el estado de emergencia, según la población, es la de estrategia doble: combatir la inseguridad y la criminalidad y también reprimir o controlar las protestas sociales (44,0%).
En segundo y tercer lugar están los objetivos únicos, combatir la inseguridad y la criminalidad (30,6%) y reprimir o controlar las protestas sociales (18,1%).
La población no cree que el estado de emergencia será efectivo para reducir la criminalidad. La mayor parte cree que la medida no será "nada efectiva" (46,1%), seguida por quienes creen que será "poco efectiva" (34,5%).
Desde el decreto del estado de emergencia en Lima y Callao, la población evalúa que el nivel de seguridad permanece igual (54,9%) o incluso empeoró (29,3%). Solo el 6% cree que la situación mejoró y el 9,8% no supo responder.
Estos números animan al presidente interino a ser candidato en las elecciones del 12 de abril en Perú que presenta mapa de absoluta dispersión y apatÃa de la población.
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