Miami le dio un inesperado golpe a Donald Trump. Eileen Higgins rompió el dominio republicano para convertirse en la primera alcaldesa demócrata de la ciudad en casi tres décadas al derrotar en segunda vuelta al republicano Emilio González con cerca del 60% de los votos.
Con este triunfo, Higgins se vuelve también en la primera no cubanoamericana que ocupa el cargo desde los años noventa tras 30 años de hegemonÃa conservadora de la derecha hispana en Estados Unidos.
Higgins tiene 61 años y es miembro del Partido Demócrata y salió fortalecida de un escenario de fuerte polarización en donde la campaña local tuvo debates de Ãndole nacional. Su rival, Emilio González, exadministrador municipal, llegó a la segunda vuelta con el respaldo explÃcito del presidente Donald Trump y del gobernador de Florida, Ron DeSantis, que convirtieron la elección local en un test del poder republicano en Miami.
La nueva alcaldesa ganó en ciudades y condados donde Trump habÃa ganado cómodamente en 2024. La participación fue relativamente baja, en torno al 20% en la primera vuelta, pero suficiente para que una coalición diversa de votantes -jóvenes, progresistas anglos, parte del voto latino no cubano y sectores hispanos moderados- inclinara la balanza en la segunda ronda.
Antes de conquistar la alcaldÃa, Higgins fue comisionada del condado de Miami-Dade durante siete años, representando el Distrito 5, que incluye barrios icónicos de mayorÃa hispana como La Pequeña Habana, Shenandoah y zonas cercanas al downtown. Ingeniera de formación, graduada de la Universidad de Nuevo México y de Cornell, desarrolló una carrera como gestora de proyectos antes de dar el salto definitivo a la polÃtica local.
Como ocurrió en Nueva York con la victoria del progresista Mamdani, el eje central de la campaña de Higgins fue la crisis del coste de la vivienda y la expulsión de residentes de ingresos medios y bajos de los barrios tradicionales de la ciudad, frente a un boom inmobiliario que encareció alquileres y hipotecas.
Higgins también cuestionó la polÃtica migratoria de Trump y las redadas que han golpeado a comunidades con fuertes vÃnculos familiares transnacionales, subrayando el miedo a la detención o deportación de seres queridos entre la población hispana.
Otro punto importante fue el desgaste del establishment republicano local tras años de polémicas en torno a la gestión de contratos, licencias y desarrollo urbano, percibidas como favorables a intereses empresariales y no a residentes.
Asi también, la presión del mercado inmobiliario, con alquileres y precios récord que golpean a clases trabajadoras y sectores medios y el creciente peso electoral de latinos no cubanos -entre ellos centroamericanos, sudamericanos y caribeños- con sensibilidades menos alineadas con el anticastrismo y más preocupadas por temas como salarios, vivienda y estatus migratorio.
Por último, la movilización de votantes jóvenes urbanos, más progresistas en temas climáticos, de diversidad e igualdad de género, que conectaron con el mensaje de una primera alcaldesa mujer que promete modernizar la ciudad.
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