El escándalo por la inclusión por error del editor en jefe de The Atlantic, Jeffrey Mark Goldberg, en un grupo de chat clasificado es una bomba expansiva contra parte del gabinete de Donald Trump.
Si bien el presidente de Estados Unidos ninguneó el escándalo, es un hecho que haber compartido información clave sobre operaciones militares es de una gravedad institucional que podría traerle severas consecuencias a los funcionarios.
El foco está puesto en el secretario de Defensa, Pete Hegseth, porque la confirmación que la información compartida era clasificada hace que se ponga en debate la Ley de Espionaje.
Hay un antecedente que juega en contra de los implicados. Cuando Hillary Clinton usó su cuneta de correo electrónico y un servidor privado cuando era Secretaria de Estado de Barack Obama generó la crítica del propio Hegseth, el asesor de Seguridad Nacional, Michael Walz y el Secretario de Estado, Marco Rubio dieron el grito en el cielo tras la negligencia de la entonces funcionaria.
Político recoge esta cuestión y enfatiza en el interrogante que corre por estas horas vinculado en si efectivamente el chat de Signal violó la ley y qué consecuencias tendrán los que incumplieron con la legislación.
El medio explica que la Ley de Espionaje tipifica como delito, con hasta 10 años de prisión, el manejo de secretos de seguridad nacional con tal "negligencia grave" que permita que caigan en manos de una persona no autorizada. Técnicamente, agrega, se puede violar la Ley de Espionaje incluso divulgando información no clasificada si esta se refiere a la defensa nacional y se mantiene en secreto.
En medio de este debate, los funcionarios de la administración Trump insistieron en que el contenido de los chats no estaba clasificado pero las nuevas revelaciones de The Atlantic confirman todo lo contrario.
Goldberg remarca que la información que vio sobre objetivos, armas y el calendario de los ataques estadounidenses planeado es una violación flagrante de la ley. El periodista también afirmó que los chats incluían el nombre de un agente encubierto de la CIA, el cual ocultó. Otra ley federal, la Ley de Protección de Identidades de Inteligencia, tipifica como delito revelar la identidad de un agente encubierto, pero solo si se hace intencionalmente.
El director de la CIA, John Ratcliffe, declaró que ese agente de la CIA es una de sus asistentes y que no está encubierta. Calificó el uso de su nombre en los chats de "totalmente apropiado".
La otra gran razón por la que los funcionarios de Trump no temen consecuencias legales es que el Departamento de Justicia debería procesarlos, y dado que la Casa Blanca ha minimizado el incidente, parece improbable que la fiscal general Pam Bondi tome medidas. Por su parte, el director del FBI, Kash Patel, dijo a los senadores que no tenía ninguna "actualización" para ellos cuando se les preguntó si el FBI estaba investigando.
Una ley que el ex presidente Barack Obama firmó en 2014 exige que los empleados federales que usan cuentas personales para hablar de asuntos oficiales copien esos mensajes a una cuenta oficial en un plazo de 20 días para que puedan conservarse. Esto significa que los funcionarios involucrados en estas conversaciones en Signal aún tienen tiempo para cumplir, ya que estos mensajes llegaron hace 10 días.
Los nuevos detalles de las conversaciones en el chat de Signal complican la versión oficial pero mientras ninguna agencia toma la decisión de investigar seriamente, la presión se limita a los Demócratas en el Capitolio.
El presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, Roger Wicker, dijo que él y el demócrata de mayor rango en el panel, el senador Jack Reed, están pidiendo formalmente al gobierno un informe del Inspector General sobre el chat de Signal para que el comité lo revise y una sesión informativa clasificada de un alto funcionario.
BREAKING: Jeffrey Goldberg from The Atlantic @TheAtlantic has just released the FULL Text Message Chain.
I have provided all texts in this post and the thread below:
CHECK MATE! %uD83E%uDDF5 pic.twitter.com/UvSj4jJdHi— Brian Krassenstein (@krassenstein) March 26, 2025
Como contraataque, en el gobierno no descartan una ofensiva legal contra Goldberg y The Atlantic amparados en la Primera Enmienda que le da paraguas legal para acusar a un periodista de una violación de la Ley de Espionaje. El Departamento de Justicia de Trump ya aplicó la ley contra un periodista durante su primer mandato, cuando obtuvo la acusación formal contra Julian Assange, fundador de Wikileaks.
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El analista militar, el coronel retirado Cedric Leighton, afirmó a CNN que los detalles tienen "todos los elementos de un plan de guerra, y eso significa que todos estos elementos implican que este material es clasificado. Punto. No hay duda de que es clasificado".
El New York Times detalló que veteranos de la seguridad nacional afirman que casi con toda seguridad se trataba de datos clasificados en el momento en que el Sr. Hegseth los envió al chat grupal. "La Casa Blanca y los funcionarios de seguridad nacional no revelarán quién desclasificó los datos ni, crucialmente, si lo hicieron después del ataque", enfatiza el prestigioso medio estadounidense.
Trump buscará correr el eje de la discusión pero la presión a medida que aparecen nuevas revelaciones del contenido del chat hace que las chances que alguna cabeza tengo que rodar para descomprimir.
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