El gobierno de Benjamin Netanhyahu se encuentra en un dilema táctico que debe resolver estratégicamente. |
Los conflictos del Medio Oriente son del orden táctico que definen la necesidad estratégica de la supervivencia.
El que mejor encarna el modelo defensivo es Israel, que va mutando de aliados y adversarios en relación a las necesidades. En su breve tiempo como nación, lleva la máxima napoleónica de disputar siempre, en primera instancia, contra el enemigo más cercano y poderoso, evitando en lo posible, la guerra simultánea de cercanÃa. En el devenir de la historia la confrontación de Israel fue variando: Al comienzo de la independencia, en 1948, fueron los árabes en conjunto. En la década de los '50 aparece Egipto - liderado por Gamal Abdel Nasser como el contrincante regional que propiciaba la construcción del "Panarabismo"-, Jordania, Siria e Irak como sus aliados "seguidistas". Más tarde, Siria y las guerrillas palestinas. Entrados los ‘80, fue Irak y las revueltas palestinas de la "intifada". Después, la disputa con Irán -su proxy en el LÃbano, Hezbollah - y Hamas en la Franja de Gaza. Para arribar en la actualidad donde la inestabilidad de Siria, que ayudó a instaurar, es su adversario más reciente. ¿Por qué?.
El actual gobierno sirio, presidido por el sunita Ahmed al-Sharaa, no encuentra la manera de controlar su territorio en toda su dimensión. En un escenario de enfrentamientos tribales, carece de legitimidad polÃtica y de instrumentos disuasorios para imponer un orden.
Esta situación hace que las diferentes comunidades polÃtico-religiosas disputen cada metro de su territorio, no por la tierra solamente, sino por la mera supervivencia humana en un territorio sin ley.
Israel auspició la caÃda del gobierno alawita de Bashar Al Asad y de esta manera logró protección en su retaguardia, además de expandir el control territorial en Siria hasta el Monte Hermón. Desde esa posición de altura puede observar los movimientos logÃsticos de Hezbollah en el sur del LÃbano, como también interceptar su lÃnea de suministros. En el último conflicto bélico con Irán, usó el territorio sirio como plataforma de ataques aéreos a infraestructuras y activos crÃticos. Pero, en los últimos dÃas la prolongación de la inestabilidad en Siria pone en peligro la frontera contigua en las Alturas del Golán. Por esa razón, ante el mÃnimo intento del gobierno de Damasco de ordenar la disputas de beduinos contras drusos en la provincia siria de Suwayda, la Fuerza Aérea israesli atacó Damasco y el gobierno declaró su respaldo y protección a la comunidad drusa de Siria.
¿Cuáles son las razones? Israel lo hace posiblemente por el factor humano, también por la influyente comunidad drusa-israelà que además es muy importante en su ejército; pero desde el punto de vista estratégico, porque necesita mantener a sus potenciales adversarios/enemigos alejados de sus fronteras por escasa profundidad territorial. La respuesta inmediata ante cualquier indicio mÃnimo que vulnere su territorio, siempre será de carácter operacional militar más allá de sus fronteras. De esta manera coloca en territorio ajeno una faja de seguridad preventiva.
En el caso particular de la disputa con Siria, hoy tiene una posición ideal como nunca la tuvo en la historia desde la creación como estado en 1948. Siria está atravesando un perÃodo de desvertebración territorial con un futuro incierto en la configuración del paÃs. Esto le da a Israel la posibilidad de desplegar dos proyecciones territoriales que consolidan la seguridad de su frontera norte:
AmplÃa su faja de seguridad en el sur del territorio sirio y profundiza sus alianza con la comunidad drusa consolidando su presencia territorial.
AÃsla a Hezbollah en el sur del LÃbano, cortando la lÃnea de suministros de material bélico y merma sus capacidades militares de ataque.
Pero también hay pliegues sin control que son necesarios tener en cuenta. La posiciones polÃticas en la región no se caracterizan por la permanencia temporal, por lo tanto un área geográfica sin gobierno estable podrÃa proyectar, en el mediano plazo, tres inconvenientes a Tel Aviv que debe atender:
Control de parte del territorio sirio de minorÃas sunitas radicalizadas que desconozcan y caractericen a Israel como un estado a eliminar.
Un futuro con mayor predicamento de TurquÃa en el gobierno de Damasco proyectando su influencia en el antiguo territorio otomano ocupando espacios fronterizos con Israel.
Una nueva expansión, por necesidad, de la esfera de influencia chiita/iranì que amenace a Israel desde posiciones de cercanÃa territorial reiterando la hipótesis de guerra
Por esta razón, el gobierno del primer ministro Benjamin Netanhyahu se encuentra en un dilema táctico que debe resolver estratégicamente. No se contempla una solución permanente, cualquiera implicarÃa la aparición de un nuevo problema. Por lo tanto, lo ideal serÃa un gobierno en Siria atado a los consensos sauditas y dentro de los acuerdos de Abraham. Esta posibilidad incierta es de probabilidad nula. Actores internacionales con influencias en el "balcanizado" territorio sirio tienen intereses concretos que harán valer. TurquÃa necesita estabilizar el área para no complejizar su frontera sur; Rusia tiene dos bases militares -Latakia y Tartus- que trata de mantener para proyectar influencia en el Mediterraneo oriental; Jordania procurará que la pauperización económica de Siria no se profundice y un migración masiva inunde su paÃs; LÃbano, cuya estabilidad en el pasado era constantemente violentada por Siria, ahora tiene la preocupación por un territorio sin control en su frontera oriental que le da imprevisión. Y por último EE UU, involucrado en conflictos regionales en los que Trump intenta no participar, pero el contexto lo condiciona y arrastra.
Una estabilidad mÃnima es requerida por todos los actores influyentes, pero nadie conoce el primer paso a dar. Como la solución no está a la vista, la supervivencia táctica se prolongará en el tiempo como razón estratégica.
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