Santa Fe es protagonista hoy de un hecho histórico. Después de dos meses de ardua y constante tarea, jura su nueva Carta Magna, que llega tras 63 años de larga espera. |
"Esta Constitución moderna y de avanzada es mucho mejor que la que habÃamos imaginado. La escribimos entre todos, convencionales y sociedad civil, en un ejercicio democrático que pocos creÃan posible", dijo el gobernador santafesino Maxi Pullaro, en el último discurso que brindó desde su banca, en el recinto donde sesionó la Convención reformadora de la Constitución provincial.
Y cuánta razón tiene, Santa Fe es protagonista hoy de un hecho histórico. Después de dos meses de ardua y constante tarea, jura su nueva Carta Magna, que llega tras 63 años de larga espera.
Es importante reconocer que el texto que hoy se deja atrás fue progresista y de avanzada para sus tiempos. Sin embargo, la que se acaba de publicar en el BoletÃn Oficial es hija de una continuidad democrática de más de cuarenta años, donde ya no hay espacio para aquellas proscripciones que tanto daño le hicieron a la convivencia pacÃfica a fines de los 50 y los primeros años 60. Acá hay un mejor y más moderno texto constitucional.
Estamos ante una reforma consensuada, basada en el diálogo, donde casi todos sus artÃculos se aprobaron con más de los dos tercios de los votos, entre ellos los de aquellos bloques que responden al peronismo provincial. Ampliación de derechos, cambios en el régimen municipal, dinamización en el funcionamiento del Estado y modernización institucional, son sus ejes idiosincráticos.
Una Constituyente que termina con esos tradicionales privilegios que tanto daño le hacen a la práctica polÃtica (se puso fin a las reelecciones indefinidas en los cargos parlamentarios, por caso), pone al equilibrio fiscal como valor fundamental, y convierte en norma constitucional "Ficha Limpia" (si bien ya era ley provincial, impide que personas condenadas puedan ser candidatas). También habilita una reelección para el binomio de gobernador y vice; permite que los jóvenes se incorporen a la Legislatura y baja sus edades mÃnimas a 21 años en Diputados, y 25 años en el Senado; y establece una distinción de avanzada entre el Estado y el orden religioso, sin reconocer credo oficial alguno.
En esta reinstauración democrática que se inició en 1983, hubo gobernadores de otros signos polÃticos, con amplio consenso social en sus años de gestión, como Carlos Reutemann y Jorge Obeid, desde el peronismo; o el recordado, Hermes Binner, desde el socialismo, que no lograron avanzar con la idea de la reforma. Maxi Pullaro tomó la decisión de darle andamiaje posible a esta deuda democrática para con los santafesinos y santafesinas, y pudo cumplir con su tiempo.
Y en este quiso y pudo, no cayó en la tentación ni se envileció. Por el contrario, creó un nuevo poder, que es el Ministerio Público, con dos cabezas autónomas, la de la Acusación y la de la Defensa. Esta nueva estructura va a dar respuesta a un imperativo ciudadano, darle mayor dinamización al servicio de justicia, un eslabón más en la batalla contra el narco y en favor del conjunto de la sociedad que quiere la paz. Y un Poder Ejecutivo que tiene menos poder. Si, un
gobernador que, desde su banca, avaló e impulsó una Constitución provincial que le quita potestades al Ejecutivo.
Un ejemplo de la Invencible para el conjunto de la polÃtica que se contrapone a la tragedia de perpetuación que viven las y los formoseños, por estos dÃas. Instituciones más dinámicas, sólidas y transparentes regirán los próximos años de Santa Fe, creo que ese es el rumbo que necesitamos para construir una Argentina que nos saque de este presente tan cargado de injusticia y desesperanza.
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