El crimen de un académico en Boston desnuda la falta de protección de los expertos en áreas sensibles. |
A lo largo del último siglo, las fronteras de la confrontación estratégica entre naciones se han desplazado hasta incluir los descubrimientos cientÃficos como objetivos de alto valor. La disputa por el conocimiento y la innovación tecnológica convirtió a los investigadores en activos crÃticos a proteger. Los laboratorios donde se desarrollan nuevas tecnologÃas de uso dual representan, más que nunca, una frontera crÃtica en la defensa de los Estados.
Los hechos, nunca desmentidos por nadie, de asesinatos selectivos de cientÃficos son moneda corriente. Los atribuidos al Mossad en Irán o la eliminación de ex agentes de la FSB rusa que pensaban que vivÃan cómodos en Londres, Bruselas o Viena.
Pocos dÃas atrás, en la tranquila y segura periferia de Boston, Nuno Loureiro fue baleado mientras se encontraba en su domicilio. Fue trasladado al Hospital de Boston donde finalmente falleció el 16 de diciembre pasado. Las pericias confirmaron 3 proyectiles ingresando con un ángulo descendente. Los fragmentos extraÃdos del cuerpo de Loureiro indican el uso de munición de alta velocidad, diseñada para atravesar blindajes ligeros. Los primeros reportes indican que no hubo forcejeo. Fue una ejecución a corta distancia pero sin contacto fÃsico.
Loureiro no era un académico más, sino un "activo estratégico de alto valor" para la seguridad energética y tecnológica de Occidente. Director del Centro de Ciencia de Plasma y Fusión del MIT, lideraba un equipo de investigadores especializados en "fusión nuclear" (Proyecto SPARC, versión compacta de un reactor de fusión nuclear). Su trabajo fue fundamental para el desarrollo de la energÃa de fusión, considerada el "Santo Grial" de la energÃa limpia e inagotable. La "fusión nuclear" es un campo de competencia estratégica, decisivo en términos geopolÃticos.
Desde el Proyecto Manhattan en adelante, cientÃficos vinculados a programas nucleares han sido objetivos de operaciones de "decapitación de conocimiento". La muerte de Nuno Loureiro guarda paralelismos con operaciones de sabotaje de infraestructuras crÃticas y asesinato selectivo de activos cientÃficos. La implicación de una potencia extranjera es una lÃnea de investigación sólida, dado que el objetivo del crimen adquiere relevancia en el plano estratégico-militar.
La protección de cientÃficos y expertos en áreas sensibles es un tema de alta prioridad en el marco de la confrontación geopolÃtica actual. Los planes de eliminación fÃsica de estos profesionales pueden tener varios objetivos:
- Evitar la transferencia de conocimientos sensibles a otros paÃses o actores no estatales.
- Intimidar a otros cientÃficos para que no colaboren con ciertos proyectos.
- Proteger intereses nacionales y/o corporativos.
Es un hecho que la información sensible es un activo valioso y vulnerable. La seguridad de estos cientÃficos es crucial para evitar filtraciones y mantener la ventaja estratégica.
El asesinato de Loureiro es un ejemplo de que ni siquiera los paÃses más desarrollados están exentos de estos riesgos. Ejecutar una operación de este tipo en suelo estadounidense envÃa un mensaje de vulnerabilidad total a la comunidad cientÃfica vinculada a la defensa y la energÃa nuclear. Argentina es un actor relevante en materia nuclear. Con la creación de una nueva SecretarÃa de Asuntos Nucleares, el gobierno se ha fijado como objetivo potenciar el perfil estratégico del sector. SerÃa aconsejable que, como parte neurálgica de ese objetivo, no se pierda de vista que la protección de los cientÃficos y las infraestructuras crÃticas que conforman el sector es un desafÃo complejo que requiere un elevado grado de inversión, compromiso y profesionalidad.
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