Editorial
La apuesta de Kicillof
Por Gonzalo Arias
El gobernador jugó fuerte con un inédito desdoblamiento, que fue incluso resistido por sectores del propio peronismo, y que le obliga a ponerle el cuerpo a la elección.

Tras el tenso y traumático cierre de listas, y a menos de 15 días del comienzo formal de la campaña para las legislativas locales en la siempre gravitante provincia de Buenos Aires, tanto libertarios como peronistas comienzan no solo a intentar suturar con rapidez las heridas y contener a los disconformes, sino también a organizar las campañas y diseñar las estrategias en función de los objetivos y los territorios en disputa.

Contrariamente a lo que se esperaba, un peronismo que venía desde hace meses dirimiendo una descarnada interna "a cielo abierto" que ponía incluso en riesgo la propia unidad de la oferta electoral, parece arrancar más ordenado el proceso electoral. Más aún si se lo contrasta con lo ocurrido en el oficialismo nacional, no tanto con las fricciones en el cierre de listas ni con una integración a las filas libertarias del PRO que resulto aún más pacífica y resignada que lo esperado, sino por las internas que se desnudaron al interior del otrora omnipresente "triángulo de hierro" y la emergencia de Karina Milei como figura excluyente en lo que respecta a las definiciones electorales y armados político-territoriales.

Ello no significa que no haya habido ni heridos ni disconformes en las filas de los tres espacios que hoy se lotean el poder del peronismo bonaerense, o que se hayan disipado los recelos y desconfianzas mutuas, pero tras la frenética madrugada del cierre de listas en La Plata, y con una unidad como criterio pragmático que se impone como necesidad para resistir y ponerle "un freno a Milei" en el histórico bastión del peronismo, los principales referentes entraron rápidamente en modo campaña.

Si bien el gobernador, el peronista que más pone en juego en la contienda, comenzó los primeros día de campaña caminando junto a sus más fieles escuderos en la interna, muy pronto consiguió en Quilmes una foto junto a la referente camporista que gobierna dicho distrito e integra la lista de legisladores de la Tercera Sección, en una actividad en la que se sumaron también otros referentes del espacio que a nivel provincial lidera Máximo Kirchner, como Julián Álvarez de Lanús, Fernando Raitelli de Brandsen y el responsable provincial de La Cámpora, Facundo Tignanelli. Promediando la semana, hizo lo propio en la Quinta Sección, donde compartió una actividad con la también camporista Fernanda Raverta, quien encabeza la boleta de senadores en dicho distrito.

En otras palabras, esas fotos de unidad, que la propia interna del peronismo venía obturando desde hace meses, rápidamente se consumaron durante la primer semana del rally electoral bonaerense. Lógicamente, ello no implica que no persistan las diferencias que se evidencian desde hace meses y se prolongaron en la larga noche del cierre de listas, pero con todos los sectores poniendo el cuerpo con candidaturas, el pragmatismo y la necesidad se imponen.

Seguramente habrá matices: mientras el gobernador muy raramente mencione a Cristina Fernández, es muy probable que desde las huestes camporistas se escuche con frecuencia el eslogan "Cristina Libre". Sin embargo, habrá un denominador común y punto de encuentro en el discurso confrontativo contra Javier Milei y su gobierno. Un discurso que hoy les conviene a todos, y que en gran medida es lo que pareciera demandar el contexto de la elección, más aún cuando esta más que claro que el gobierno ya decidió que no solo el gobernador y su gestión en particular, sino también el kirchnerismo, serán los blancos privilegiados.

Sin embargo, aún en está confluencia táctica, está más que claro que es el gobernador quien más se juega el próximo 7 de septiembre. No solo porque la nueva composición de la ya compleja Legislatura bonaerense podría complicar la gobernabilidad provincial, sino porque una potencial derrota podría condicionar anticipadamente sus planes de una proyección nacional de cara al 2027.

Además, el gobernador jugó fuerte con un inédito desdoblamiento, que fue incluso resistido por sectores del propio peronismo, y que le obliga a ponerle el cuerpo a la elección. Un desdoblamiento cuyas consecuencias aún no están claras, y que plantea interrogantes que seguramente recién habrán de dirimirse cuando se cuenten los votos.

Es que tanto en La Plata como en la Casa Rosada reconocen que el efecto de este adelantamiento es "impredecible", en cuanto altera la dinámica electoral "clásica" del distrito, al eliminar el efecto "arrastre" que tenía el primer tramo de la boleta sabana, donde en los cargos nacionales (presidente, diputados y/o senadores) jugaban las figuras y referentes más convocantes.

La idea de Kicillof radica, precisamente, en que eliminando ese efecto arrastre se obliga a los espacios partidarios en la contienda a dos cosas: en primer lugar, a jugar nombres de peso en listas de legisladores provinciales que en elecciones concurrentes pasaban desapercibidas y, en segundo lugar, a recostarse en el poder y la estructuras territoriales de los intendentes, aún más fortalecidos con el nuevo sistema.

Obviamente, el gobernador y sus estrategas entienden que LLA, aun habiendo consumado el Frente con el PRO, experimenta dificultades en ambos frentes: no cuenta con grandes nombres encabezando en la mayoría de las ocho secciones electorales, ni tampoco ostenta estructuras territoriales asimilables a las del peronismo. Así cree Kicillof que el peronismo puede horadar las chances de que Milei convierta las elecciones en un plebiscito de la gestión nacional.

Lo cierto es que la apuesta estratégica del gobernador es tan audaz como incierta. Si bien está claro que el desdoblamiento expone las debilidades del armado territorial y el déficit de referentes de peso del frente entre libertarios y PRO, el peronismo puede quedar expuesto a que el gobierno, sin resignar la figura de Milei y la impronta "nacional" de la elección, instale temas provinciales con capacidad de movilizar al electorado, como la seguridad. Esto es, en gran medida, lo que le habría dicho la ex mandataria a Kicillof al oponerse al desdoblamiento: mientras las elecciones concurrentes hubiesen permitido discutir fundamentalmente en el terreno económico, confrontando dos modelos antagónicos, con el adelantamiento podrían filtrarse temas provinciales que no favorezcan al gobernador.

En este escenario es muy probable que el gobierno nacional apueste -casi- todo a la primera y tercera sección electoral, en donde votan casi 10 millones de bonaerenses y se concentra el 70% del padrón provincial. No solo porque allí se puede definir la elección, sino porque los libertarios entienden que en esos 24 municipios del conurbano que integran ambas secciones es más probable que aún con desdoblamiento se registre un importante efecto arrastre por parte de la figura del presidente, un impacto potencialmente mayor del sello libertario, y una mejor inserción territorial con algunas intendencias y referentes de peso.

Las perspectivas en la primer sección son a todas luces más optimistas para el oficialismo nacional que las de la tercera. En la primera no solo cuenta con una cabeza de lista que además es intendente de un distrito importante, sino con un electorado de muchos municipios de zona norte que entienden pueden acompañarlos. En la tercera, aún con la apuesta a instalar con un polémico candidato el tema de la seguridad, el panorama parece más difícil.

En definitiva, la aritmética electoral indicará si una hipotética victoria en la primera y otras secciones alcanzará para compensar la potencial derrota en la tercera. Y, cualquiera sea el caso, cómo se dirimirá la disputa por el sentido del resultado del domingo 7 de septiembre, y que primará más en la visión no tanto de los analistas políticos sino de los mercados, si la diferencia porcentual entre LLA y el PJ o el reparto de las bancas en una elección donde en rigor habrá 8 elecciones con lógicas y dinámicas bastante diferente. No es un tema menor: si bien la tercera sección concentra el 37% del padrón, elije 18 diputados de un total de 46 a nivel provincia.

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