Tensiones, contradicciones e improvisaciones libertarias en el cierre de listas. |
Al igual que lo sucedido en mayo con las elecciones porteñas, el cierre de listas y el comienzo de la campaña electoral para una elección legislativa local parece adquirir una inédita centralidad e inusitada gravitación en la discusión polÃtica nacional.
Más allá de que lo que sucede en la siempre estratégica provincia de Buenos Aires -que concentra el 40% del padrón del paÃs- es de interés nacional, parece evidente que lo que está en juego en una elección inédita donde por primera vez en 42 años se elegirán legisladores provinciales y municipales en una elección separada de las nacionales, va mucho más allá de la integración de la Legislatura, el Senado bonaerense y los concejos deliberantes.
Una elección tan inédita como trascendente, no solo por su influencia sobre la gobernabilidad de Kicillof en una Legislatura ya de por si complicada y por erigirse como una suerte de adelanto de lo que pueda suceder en las generales de octubre que marcarán el pulso del segundo tramo de la gestión de Milei, sino también por su potencial impacto en la reconfiguración o reordenamiento de un sistema polÃtico que desde hace años agoniza.
Es con este prisma que puede analizarse un cierre de listas que, si bien en todos los espacios estuvo como siempre caracterizado por altas tensiones, abundantes fricciones, generalizadas mezquindades y mutuas desconfianzas, adquiere particular relieve en un oficialismo nacional que pretendidamente viene a reconfigurar el sistema polÃtico como uno de los principales objetivos de sus tan mentadas "batalla cultural" y cruzada "anti-casta".
En este marco, La Libertad Avanza, acabó por consumar el largamente debatido, turbulento y demorado frente con un sector mayoritario del PRO. Un "acuerdo" que no solo ratificó la intransigente decisión de hegemonizar el espectro de centro-derecha y desnudó la crisis y atomización del partido fundado por Mauricio Macri, sino también las manifiestas debilidades, evidentes contradicciones y serias disputas en el seno del gobierno nacional.
Como en todo cierre de listas, tras la efervescencia que aflora sobre el vencimiento de los plazos legales, el rápido conteo de heridos o magullados, las sorpresas y "perlitas", llega la hora de analizar "ganadores" y "perdedores". Aunque en la ciénaga en que se ha transformado este ritual de la vieja polÃtica que los libertarios han abrazado con naturalidad no se trate de categorÃas absolutas ni sentencias definitivas, ello no es óbice para el análisis de ciertas tendencias.
En primer lugar, habrÃa que pensar en que, al menos a nivel macro, LLA fue el gran ganador en lo que respecta a la conformación del frente electoral con el PRO. En este sentido, la imposición del sello, los colores y el nombre del espacio es mucho más que una cuestión formal o una reafirmación identitaria para consolidar el novel partido, sino que entraña la consumación de un viejo anhelo de Milei, que se tornó cada vez más explÃcito: fagocitarse al partido fundado por Macri, integrándolo y diluyéndolo en las filas libertarias, lo que acabó materializándose en un frente que está muy lejos entonces de ser una coalición.
El "éxito" para el gobierno en este plano es innegable y, gracias a los oficios de los solÃcitos negociadores Santilli y Ritondo, logró incluso contener a la amplia mayorÃa de un PRO que en varios momentos coqueteó con la ruptura. Las fracturas de algunos intendentes amarillos no fueron significativas y los "negociadores" lograron contener incluso a algunos distritos en los que se avizoraba un escenario más complejo, como el caso de Vicente López.
Curiosamente, del lado del PRO también quienes condujeron el proceso de virtual "fusión" también se auto percibieron como "ganadores". En este sentido, aducen que el PRO lidera en dos secciones electorales, que aspiran a renovar hasta el 75% de los cargos que ponÃan en juego (entre 8 y 9 legisladores provinciales de los 12 que renovaban, y 120 concejales de 160 en disputa), que lograron concesiones a favor de ciertas intendencias como las de Vicente López donde los jefes territoriales se quedaron con una favorable distribución de los cargos, entre otras supuestas evidencias que los armadores del PRO esgrimen para refutar lo que a todas luces es una evidente "rendición incondicional".
¿O alguien duda de que la gran mayorÃa de esos candidatos del PRO -empezando por el propio Santilli o Ritondo- ya están pintados de "violeta" y no parecen dispuestos a perder tiempo ni esfuerzos en la tarea de mantener una identidad e integridad propia que ya entregaron en el cierre del sábado en La Plata?
Sin embargo, aquà es donde las evidentes debilidades y contradicciones libertarias parecen conspirar contra las intenciones libertarias, multiplicándose los "errores" y daños autoinfligidos pese a un camino relativamente despejado. Si Milei es en muchas ocasiones su principal enemigo, esa suerte de autoboicot -deliberado o inconsciente- se reproduce hacia abajo.
Es que pese a la tan promocionada intransigencia, al final del dÃa, los armadores del "kari-menemismo" parecieron pagar en exceso a un PRO que ya habÃa claudicado y no tenÃa "plan B" y con el agravante de que ello fue en detrimento de profundizar una interna que podrÃa introducir ruidos inconvenientes e inoportunos para un gobierno que debe enfrentar complejos desafÃos de gestión. El desprecio de los armadores bonaerenses para con los integrantes de las denominadas "fuerzas del cielo" referenciadas en Santiago Caputo fue total: apenas pudieron colocar a un candidato -el actual secretario de Culto- en quinto lugar en la Tercera Sección. Peor aún si se tiene en cuenta que las listas finalmente presentadas tienen un inocultable "tufillo" a casta que resulta a todas luces contradictorio con la narrativa oficial.
Lo cierto es que más allá de la deliberada decisión de marginar y humillar al sector liderado por Caputo, lo que además es un mensaje respecto a la postura más pragmática del consultor respecto a los necesarios consensos en el Congreso y los acuerdos con gobernadores otrora aliados, esta impostada intransigencia no deja de develar las evidentes carencias del armado libertario, aún a 18 meses de haber llegado al poder.
Carencias que quedaron en particular evidencia con la sorpresiva inclusión en la boleta de legisladores (y en un lugar "entrable") de la diputada Sotolano, cercana al supuestamente "odiado" Jorge Macri y la casi excluida intendenta de Vicente López. Una diputada que voto los proyectos de jubilaciones y discapacidad que el gobierno se prepara para vetar, y cuya inclusión en la boleta parece más fruto del amateurismo y la improvisación libertarias que el engranaje de una estrategia tendiente a ensanchar los contornos del oficialismo hasta el recambio legislativo nacional de diciembre
En definitiva, carencias que tienen que ver con la estructura verticalista y personalista de la construcción polÃtica libertaria, pero también de las contradicciones de un espacio que parece seguir eligiendo a algunos rancios exponentes de lo que instalaron como "casta" en detrimento de figuras nuevas. La pregunta, entonces, se impone: ¿realmente Milei cree que se puede construir algo "nuevo" con piezas centrales de lo "viejo"?, o ¿este particular experimento libertario revela cada vez más "parecidos de familia" con otros proyectos con pretensiones hegemónicas y aspiraciones totalizantes de la historia argentina reciente?
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