El planeta padeció en junio el más caluroso registrado en la historia, con temperaturas superficiales del mar sin precedentes y una extensión mínima de hielo marino antártico, según el último informe del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea.
"Estos datos muestran los cambios de gran alcance que se están produciendo en el sistema de la Tierra como resultado del cambio climático inducido por el hombre", advirtió días atrás Organización Meteorológica Mundial. "Las campanas de alarma están sonando especialmente fuerte", alertó con mucha preocupación el profesor Chris Hewitt, Director de Servicios Climáticos de la OMM.
Junio fue el mes más caluroso de la historia: "Las campanas de alarma están sonando fuerte"
Hace pocos días, Zaragoza sufrió una riada sin precedente producto de un fenómeno climático extremo. Las imágenes de los conductores arriba de sus coches dieron la vuelta al mundo.
Esta semana, gran parte de España convivirá con termómetros arriba de los 40 grados por otra ola de calor, atípica décadas atrás, frecuente en los últimos años. La ola de calor del verano pasado mató a 61.000 personas en Europa, 11.300 en la península, según una investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona publicada recientemente en la Revista Nature.
Esta temporada puede ser tan "trágica" en materia de incendios como el de 2022, según el último relevamiento de WWF, organización internacional dedicada a la defensa de la naturaleza y el medio ambiente.
El año pasado, ardieron más de 310000 hectáreas, el 39% de la superficie afectada por incendios en Europa, lo que representa una extensión superior a la de la provincia de Álava. Se quemó casi tres veces más de lo que ardió al año de media en el último decenio. En Canadá se acaba de quemar una superficie tan grande como toda Portugal.
La temperatura media mundial alcanza por primera vez los 17 grados y la ONU pide "actuar ya"
La agricultura española, motor económico del país, está fulminada. La sequía ha destruido la mayoría de las cosechas. Quienes trabajan en los campos denuncian una situación "inédita" y "dramática".
Un ejemplo: los productores de aceite de oliva, producto estrella del la agricultura española, advierten que van a faltar botellas en los supermercados en el último trimestre del año producto de dos "pésimas" cosechas consecutivas y la falta de stock en los almacenes.
Más: una reciente investigación del Banco Central Europeo (BCE) concluye que la economía española es la más expuesta y vulnerable de Europa a los "shock climáticos".
Las tasas de inflación españolas son las más sensibles a las temperatura extremas, sobre todo las olas de calor del verano, tanto en lo que respecto a los precios de los alimentos (procesados y no procesados) y los servicios, advierte el informe.
Las alarmas, al cabo, están sonando todas juntas como nunca antes en la historia de la humanidad. Sin embargo, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo han omitido la emergencia climática en más de hora y media de debate. No han hecho ni una sola mención a cómo España va a enfrentar la crisis más devastadora que tiene encima.
Ni una intervención sobre la crisis climática. Ni una palabra sobre la crisis ecológica. Del líder del PP se esperaba. Se trata de un tema más que incómodo por sus pactos con Vox, formación negacionista del cambio climático.
Del presidente de Gobierno sorprendió ese vacío, por convicción y por pragmatismo. El climático era un terreno fértil para someter a su rival.
Conclusión: a juzgar por el debate, para el bipartidismo, en España no existe la emergencia climática. Nada más anacrónico.
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