
Pedro Sánchez ha acordado con ERC una serie de modificaciones al Código Penal, pero les ha aclarado a los republicanos que no habrá un nuevo referéndum de independencia. La decisión del presidente generó malestar entre algunos barones del PSOE, que criticaron la derogación de la sedición, y en los socios de Unidas Podemos, que se apartaron de la reforma del delito de malversación porque podrÃa beneficiar a los dirigentes del procés. Y aunque Sánchez quiera pasar rápido de página, la jugada ha sido arriesgada.
El PP insiste con elecciones adelantadas, aunque Alberto Núñez Feijóo reconoció este martes que desde el partido hablaron con UPN, Foro Asturias y Teruel Existe sobre la moción de censura que agita Vox. Como aseguró LPO, el lÃder de los populares apuesta por crecer en la campaña y dar el batacazo electoral en mayo, como antesala de las generales de fin de año, y seguirá en esa lÃnea, incluso si la ultraderecha aprovecha el foco mediático para pegarle al gobierno de coalición.
"Pido una moción de censura contundente en todas las urnas de España el 28 de mayo. Creo que esto es lo único que le va a hacer una erosión real al gobierno", dijo Feijóo, quien señaló a Sánchez por el "ejercicio de caciquismo impropio de una democracia" que le atribuye. Es indudable que el acuerdo entre el PSOE y ERC para tumbar la sedición y rebajar las penas por malversación ha tenido el impacto esperado en los partidos de la oposición, pero a pocas semanas de inaugurar un año electoral, la arremetida del PP y las formaciones que le apoyan será absoluta.
"A Sánchez le interesa que le sigan apoyando y a los partidos independentistas les interesa que sus lÃderes reciban una pena más rebajada. Es una continuidad de su polÃtica para mantenerse, porque no se le escapa a nadie que el presidente no tiene mayorÃa. Pero lo del PP es mucho peor, porque está dispuesto a apoyarse en un partido de ultraderecha", dice a este medio Jaime Ferri Durá, doctor en Ciencia PolÃtica por la Universidad Complutense de Madrid.
El académico asegura que al PP le interesa presentar la reforma como punto de inflexión. Los populares "consideran a Sánchez ilegÃtimo, asà como Zapatero ya era presidente por accidente". "Es una tormenta en un vaso de agua. Lo que intentan es incendiar a la gente para la campaña electoral. Feijóo se ve obligado a seguir la estela de Ayuso y de la extrema derecha mediática para que no le quiten", continúa. El expresidente de la Xunta busca llegar a Moncloa sin pactar con Santiago Abascal, aunque el caso de Castilla y León va contra los deseos de Feijóo.
De todas formas, Sánchez sabe que ha pagado un precio demasiado alto por la fidelidad de ERC. Marta Vilalta, portavoz del partido independentista, adelantó que la malversación no aplicará al 1-0, al tiempo que Oriol Junqueras defendió una consulta unilateral con una participación mÃnima del 50% y un 55% de votos a favor de salirse de España. En el PP aseguran que la reforma del Código Penal es la consecuencia natural de los indultos y la mesa de diálogo. Pero el PSOE no ha sido el único partido en arreglar con los nacionalistas.
José MarÃa Aznar se mantuvo en Moncloa gracias a un acuerdo de gobernabilidad con Convergència i Unió de Jordi Pujol, que le costó competencias cedidas a Cataluña, desde el tráfico hasta un porcentaje más alto de la recaudación del IRPF y el IVA. Lo mismo hizo con PNV: el lÃder de los populares llegó a elogiar y respaldar el Estatuto vasco. Mariano Rajoy verÃa un deterioro de ese vÃnculo, es decir, los nacionalistas vascos precipitaron su caÃda y la aplicación 155 llevó a la ruptura entre el PP y los catalanistas.
"Para que le votase el PNV, Aznar le devolvió todo el patrimonio incautado durante la guerra civil. A CiU le hizo todas las concesiones que eran necesarias. Felipe González les concedió a las comunidades autónomas el 15% de la recaudación del IRPF y Aznar lo dobló al 30%. Con el 15% se rompÃa España, pero con el 30% no. Hay discurso que son interesados. Siempre se rompe España cuando gobierna el PSOE.", ironiza Ferri Durá, autor del libro El (Des)encaje de Cataluña en España.
La cercanÃa de la campaña se presiente a través de la crispación que dominó el Congreso las últimas semanas, la creciente polarización entre los partidos de la izquierda y la derecha -la descomposición de Ciudadanos es un sÃntoma de las diferencias entre las formaciones- y la disputa entre el centralismo -como expuso Isabel DÃaz Ayuso durante el aniversario de la Constitución- y el separatismo. "Hubo una manifestación en Pamplona porque la Guardia Civil no va a poder poner multas", señala el profesor de la UCM.
En relación con ERC y Junts, Ferri Durá considera que no hay riesgo de un próximo intento secesionista. "Compiten entre ellos para ser el partido favorito de los electores catalanistas y ver cuál es el más radical. Pero el paradigma es el PaÃs Vasco, porque demuestra se convierten en partidos muy prácticos. El lÃmite está muy lejano todavÃa. No se va a romper España por esto", sostiene.
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