Dossier Irlanda
La agente encubierta de IRA que vendió a ETA armas para derribar el avión de Aznar
Los servicios secretos españoles corroboraron la "estrecha colaboración logística" que existió entre IRA y ETA. Eibhlin Glenholmes, una dirigente clandestina de Sinn Fein, fue pieza clave de aquel vínculo comercial.

En la década del 90, los servicios secretos españoles recabaron "evidencias concluyentes" de la existencia de una "estrecha colaboración logística" entre las organizaciones terroristas IRA (Ejército Republicano Irlandés) y ETA. La investigación confirmó lo que durante muchos años fue un secreto a voces: los fuertes vínculos entre las dos organizaciones.

En aquel momento, el Centro Superior de Información de la Defensa (hoy CNI) consiguió documentación que acreditaba que los irlandeses llevaban años vendiéndole a los vascos "armas y tecnología" para sus atentados. "IRA va muy por delante tecnológicamente y, en consecuencia, enseña a ETA, y no al revés", rezaba el expediente de la inteligencia española.

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El "nexo" de aquella compra venta fue Eibhlin Glenholmes, la agente encubierta que Sinn Féin utilizó para negociar con ETA. Durante décadas, esta militante republicana tuvo el mote de la "sospechosa del IRA más buscada en Gran Bretaña".

IRA va muy por delante tecnológicamente y, en consecuencia, enseña a ETA, y no al revés.

Su nombre y su rostro estuvieron en las portadas de todos los diarios británicos durante los disturbios callejeros de marzo de 1986. Scotland Yard había emitido un orden de arresto contra Glenholmes por el asesinato de una mujer que murió durante un atentado con una bomba colocada por IRA en Londres.

  Eibhlin Glenholmes, en los 80 durante su militancia en Sinn Fein (The Irish Times).

La policía británica decía tener pruebas (sus huellas dactilares) que la vinculaban con el crimen e indicios de su participación en el fallido atentado contra Margaret Tatcher en 1984 en un hotel de Brighton.

Uno de los "nexos" entre ambas organizaciones terroristas fue Eibhlin Glenholmes, la agente encubierta que Sinn Féin utilizó para negociar con ETA.

Cuando fueron a arrestarla, decenas de simpatizantes del Sinn Fein, incluido el presidente del partido Gerry Adams, evitaron su captura. La tensión -registrada por una cámara de televisión- fue máxima cuando un agente de civil efectuó disparos al aire.

Glenholmes fue finalmente arrestada. Sin embargo, un juez dictaminó que las órdenes de arresto de Scotland Yard eran defectuosas y ordenó su liberación. Semanas más tarde, se subió a un avión y "desapareció" de la vida política de Sinn Fein. Su identidad fue una incógnita durante 20 años.

Una de sus misiones en la "clandestinidad" fue negociar la venta de armas con ETA, según se desprende del libro "Sangre, Sudor y paz. La guardia civil contra ETA", una investigación que en 2017 realizaron el coronel del instituto armado Manuel Sánchez, el escritor Lorenzo Silva y el periodista Gonzalo Araluce.

Según este libro, en 1999 Glenholmes -escondida en Cuba- viajó a París junto a James Monagham, un veterano del IRA, para reunirse con dirigentes de ETA y cerrar una importante operación: la venta de misiles que los terroristas vascos intentaron usar para derribar el avión del por entonces presidente José María Aznar.

ETA pagó medio millón de euros por misiles que nunca funcionaron.  Los vascos intentaron en tres ocasiones disparar contra el avión Falcon 900 privado en el que viajaba José María Aznar.

El encuentro fue en el hotel Printannia y los interlocutores de ETA fueron José Javier Arizkuren Ruiz, uno de los jefes militares de la organización, y Mikel Zubimendi, un parlamentario Herri Batasuna (HB), que se hizo conocido por arrojar un saco de cal sobre el escaño vacío de Ramón Jáuregui, entonces consejero del Gobierno Vasco.

ETA pagó medio millón de euros por los misiles, según esta investigación periodística. Tras la reunión, los dos irlandeses abandonaron el hotel. Sin embargo, los dos etarras se quedaron en el bar del establecimiento, donde fueron detenidos por un operativo secreto realizado de forma conjunta por la policía española y francesa.

José Javier Arizkuren Ruiz, uno de los etarras que se reunió en París con Glenholmes.

A los pocos días, ETA recibió una carta del IRA firmada por 'Champagne', el alias de Glenholmes. En ella los norirlandeses aseguran "sentir un gran dolor" tras conocer las detenciones y pedían información ante la posibilidad de que ellos también hubieran sido seguidos.

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El coronel Manuel Sánchez -uno de los autores del libro- le confió al periódico El Correo que fue él quien investigó la presencia de Glenholmes en esa reunión: "Al principio no sabíamos quién era y ni siquiera imaginábamos que se trataba de un miembro del IRA. Más tarde, al encontrar la documentación de ETA nos dimos cuenta de que eran norirlandeses. Tuvimos que viajar a Inglaterra para que el servicio secreto británico nos identificara a Glenholmes".

Eibhlin Glenholmes tuvo el mote de la "sospechosa del IRA más buscada en Gran Bretaña". Regresó a Belfast  en 2001, tres años después del Acuerdo de Viernes Santo.

Con el tiempo se comprobó que IRA estafó a ETA en aquella venta. Los misiles estaban defectuosos y nunca funcionaron. Los vascos intentaron en tres ocasiones disparar uno de ellos -un misil tierra/aire Strela Sam 7- contra el avión Falcon 900 privado con el que José María Aznar se desplazó entre abril y mayo de 2001 al País Vasco por las elecciones autonómicas.

 Glenholmes tras regresar de su largo exilio e incorporarse a la política irlandesas (eamonnmallie.com).

La nave, se supo con los años, estuvo tres veces en la mirilla de los terroristas cuando se desplazó a los aeropuertos de Foronda (en una ocasión) y Hondarribia (en dos). El cohete fallido fue incautado en 2004 al entonces jefe de ETA Mikel Antza, que lo tenía escondido en su propiedad.

Glenholmes regresó a Belfast en 2001, tres años después del Acuerdo de Viernes Santo, como se conoció al pacto firmado por los gobiernos británico e irlandés para ponerle fin al histórico conflicto de Irlanda del Norte.

Fue nombrada Coordinadora Nacional para la Igualdad de Género de Sinn Féin y representante del Foro de Víctimas y Sobrevivientes, un organismo de paz y reconciliación. "No tengo reparos en disculparme por cualquier dolor", dijo en su primera intervención. Su figura -como ocurre en España con quienes formaron parte de ETA- sigue hoy dividiendo a los irlandeses.

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