Miguel Angel Benedicto
"No veo efecto contagio, en España el independentismo fracasó"
El académico Miguel Ángel Benedicto analiza el futuro de la relación entre Londres y Bruselas, el desafío del separatismo, el riesgo de los populismos y el temor a una mayor conflictividad social en el continente.

La victoria de Sinn Féin en Irlanda del Norte y la debacle electoral del Partido Conservador en todo el Reino Unido son las dos caras de la misma moneda. La frustración por los efectos del Brexit está polarizando a la sociedad británica y acelerando el desgaste político de Boris Johnson. Lejos de conciliar con Bruselas, el primer ministro anunció que derogará el Protocolo de Irlanda, una decisión que provocará un mayor distanciamiento con sus vecinos. 

Miguel Ángel Benedicto,  doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y experto en la UE y diplomacia pública, considera que Londres debe recomponer la relación con Europa. Por otra parte, analiza el fenómeno independentista y el eco que el exbrazo político del IRA puede encontrar en España. Sin embargo, apunta que el mayor riesgo para la democracia es el oportunismo de los populismos. 

Qué puede pasar en Irlanda del Norte con el triunfo electoral del ex brazo político de IRA

Benedicto, quien también se desempeñó como consultor en el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, recibió en su casa a LPO y analizó una serie de desafíos que enfrentan Reino Unido y la UE, desde la crisis económica hasta un aumento de la conflictividad social, pasando por la convivencia con países Polonia y Hungría. 

¿Cómo cree que está impactando el triunfo de Sinn Féin en Irlanda del Norte y el Reino Unido?

Es un vuelco porque por primera vez Sin Féin tiene mayoría. Eso puede acercar la unificación el día de mañana. Lo veo complicado, aunque cambia todo. Se ve un voto castigo a lo que representan las políticas contrarias a la UE. Sin dudas, el tema del Brexit ha influido en la elección.

Si finalmente Boris Johnson da por terminado el Protocolo de Irlanda del Norte habrá un conflicto abierto con Bruselas. ¿Ve posible una guerra comercial?

La relación entre las partes iría a peor si hay una ruptura del Protocolo. Reino Unido tensará al máximo por la situación electoral en Irlanda del Norte, y por eso presiona a Bruselas todo lo que puede. No quiero pensar que el Reino Unido esté dispuesto a romper un tratado internacional. Sería malo para las dos Irlandas, podría hacer mucho daño al acuerdo de paz del Viernes Santo. Un resurgir de lo que fue el IRA no sería nada positivo. Nadie saldría ganando con la ruptura.

Las peores horas de Boris Johnson

¿Qué estrategia puede seguir la UE para que no se deteriore aún más la relación con Reino Unido?

Reino Unido no puede ser un socio como lo era antes. Deberá ver si quiere mejorar esa relación y en qué aspectos. La UE nunca se ha mostrado en contra. Siempre fue quien propuso y ya se ha cansado. Ahora Reino Unido se da cuenta de que quizás no fue buena la salida con los problemas comerciales en la frontera de Irlanda del Norte. Los controles aduaneros y sanitarios que aplica la UE a los productos británicos son los que hay. Es un problema del Reino Unido, no de la UE. La UE le ha abierto las puertas para negociar el acuerdo comercial, la situación de los ciudadanos, la educación y la seguridad y la defensa, donde Reino Unido tiene ventaja. Reino Unido ha aportado casi un 20 por ciento de la seguridad y defensa a la UE, con un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, siendo una potencia nuclear. Pero nunca estuvo en Schengen, por lo tanto quería controlar la inmigración, el famoso take back the control de los brexiters, y ahora debe abrirse hacia otro lado luego de salirse del mayor pacto comercial del mundo. Esas relaciones comerciales eran las que más le importaban, porque siempre han rechazado la moneda única y el espacio Schengen. Siempre han sido remisos a esa mayor federación europea. La responsabilidad máxima en estos momentos recae en Reino Unido, que aceptó un pacto y lo firmó. Una vez que firmas normas internacionales, están para respetarlas. Debe haber flexibilidad, pero Reino Unido debe ofrecer algo a cambio.

Reino Unido tensará al máximo por la situación electoral en Irlanda del Norte, y por eso presiona a Bruselas todo lo que puede.

A nivel comercial los británicos han salido perjudicados.

A ninguna parte le ha ido bien. Pasa que la UE son 27 países y siempre tiene más fuerza que uno en solitario. Las consecuencias del Brexit las veremos a medio plazo. Reino Unido tiene una inflación por encima de la eurozona. El problema es que tienen pocos trabajadores, como en el sector de transporte. Al no poder cubrir esos sectores, los salarios se elevan y la inflación se puede resentir. En el caso de Irlanda del Norte el peligro es la vuelta del terrorismo, que hizo sufrir a las dos partes por décadas. En Reino Unido están atentos a que no les explote otro problema en Escocia o las negociaciones con España por Gibraltar.

Con Reino Unido fuera de la UE, ¿España cuenta con otro apoyo para hacer valer su postura en relación con Gibraltar?

En estos momentos hay negociaciones bilaterales. Todavía no han llegado a ningún acuerdo, pero el ministro Albares y la ministra británica de Exteriores, Liz Truss, están en ello. Es un tema muy importante para España si se tiene en cuenta que más de 12 mil personas pasan de un lado al otro de la verja todos los días. Las personas del Campo de Gibraltar, una de las que tiene mayor nivel de desempleo en España, pasan para trabajar. La circulación de personas y mercancías es el aspecto fundamental para una solución. 

¿Cree que el triunfo de Sin Féin puede provocar un efecto contagio en España? Las formaciones independentistas han celebrado el resultado y Carles Puigdemont dijo que era una "victoria de la autodeterminación de toda Europa".

No veo ningún efecto contagio. Esto pasa absolutamente desapercibido. Son situaciones diferentes. El independentismo en España está de capa caída. Fracasó y se demostró. Cataluña se ha visto muy afectada económicamente, se han ido muchas empresas, cuando era la insignia de la modernidad y de la economía en España. Ese lugar hoy lo ocupa a Madrid. El dinero es miedoso y cuando ve inestabilidad va a donde tenga más posibilidades de florecer. En Cataluña las empresas no se han sentido seguras. Me parece que tienen más influencia las elecciones en Francia, donde un triunfo de Le Pen hubiera sido un bombazo para Europa. 

No veo ningún efecto contagio. El independentismo en España está de capa caída, fracasó. todo lo que hace es ahuyentar a las empresas y dañar la economía.

Algunos catedráticos españoles hablaban de tomar la lección de Irlanda del Norte para que el independentismo salga de la etapa de negación.

El independentismo tuvo su momento y no funcionó. El señor Puigdemont puede hacer daño al Estado español desde Bruselas, haciendo lobby, pero ¿quién le hace caso ya en Cataluña? Tuvo mucha fuerza en un momento dado, con un 50-50, pero se ha desinflado el suflé independentista. Porque se han dado cuenta de que todo lo que hace es ahuyentar a las empresas y dañar la economía. A nivel internacional no ha tenido un solo apoyo. Ni los estados bálticos ni países más pequeños. Europa no estaba para esas tonterías. Y las instituciones europeas fueron muy críticas.

En este contexto de crisis e incertidumbre económica, ¿cómo está posicionada España dentro de Europa?

Tenemos una inflación muy fuerte. El Banco de España habla de tasas menores de crecimiento. Somos dependientes de fuentes de energía como el petróleo. Pero a nivel de gas estamos bien posicionados porque tenemos seis regasificadoras que nos permiten tener suficiente energía para aguantar unos meses. Esa desconexión de los precios europeos, también por la apuesta de las renovables, hace que estemos en mejores condiciones. Esa es una ventaja sobre otros países del norte y del este. Tampoco tenemos esa gran dependencia del gas ruso. Importamos más gas de Estados Unidos que de Argelia gracias a los buques metaneros. Si tuviéramos una mejor interconexión energética con el resto de Europa, España podría convertirse en una especie de hub. El proyecto del gasoducto de MidCat, que conectara España con Francia, podría recuperarse con financiación europea. Con Argelia tenemos problemas por el Sáhara Occidental y ahora es el segundo exportador de gas a España después de Estados Unidos. 

El Gobierno prioriza a Marruecos mientras Argelia se aleja de España

Se está buscando una diversificación de suministradores de energía y toda Europa debería ir en ese camino. Cuanta mayor alternativa de suministradores, mejor para la seguridad. Hay que hacer un trabajo hacia las energías renovables poco a poco para evitar la subida de precios. Lo mismo con la nuclear y, de momento, los combustibles fósiles. Debe ser transitorio. Salvo el problema con Argelia, no es una mala gestión energética.

Aun así los indicadores económicos no son buenos.

Tenemos una inflación muy alta, un menor crecimiento del esperado para el año que viene. Hay que ver cómo funcionan los fondos de la UE. Sus efectos se verán en los próximos meses. Eso puede ayudarnos a aguantar, lo que pasa es que tenemos una deuda muy alta, algo que no ayuda. Las economías más débiles, como la española, sufren más que otras de Europa. 

Si sube el desempleo o el precio de los alimentos podrá haber problemas, como en América Latina o el norte de África. La primavera árabe surge con las manifestaciones del pan. La guerra con Ucrania hace que los precios de las materias primas aumenten y eso puede ser muy duro en algunas partes del mundo.

Vemos también un aumento de la conflictividad social en Sri Lanka, Irán y algunos países de América Latina. ¿Podemos esperar un escenario semejante en Europa por la magnitud de la crisis?

En Europa, y en concreto en España, durante la crisis de 2008 y después en pandemia, se han activado mecanismos que han permitido amortiguar la situación y desactivar la conflictividad social. Estar dentro de la UE nos protege en ese sentido. La UE ha ido federalizándose. Si sube el desempleo o el precio de los alimentos podrá haber problemas, como en América Latina o el norte de África. La primavera árabe surge con las manifestaciones del pan. La guerra con Ucrania hace que los precios de las materias primas aumenten y eso puede ser muy duro en algunas partes del mundo. Aquí estamos mejor preparados para sujetarlo. Los famosos ERTE y otros tipos de instrumentos han amortiguado la crudeza de la crisis. Alemania quiere volver a medidas de austeridad, pero todo eso se equilibrará si hay problemas graves de inestabilidad social.

El riesgo del nacionalismo: integrar lo pequeño rompiendo lo grande

¿Cree que esta crisis global puede ser un caldo de cultivo para partidos más rupturistas en próximas elecciones?

En épocas de crisis florecen más los populismos. Pero no han funcionado realmente. El populismo, cuando gobierna, no suele funcionar. Los hemos visto en la crisis del coronavirus. Fuera de Europa, Bolsonaro y Trump. No han desaparecido tampoco. Alternativa para Alemania ha bajado, pero Le Pen y Mélenchon tuvieron buenos resultados en primera vuelta de Francia. Siempre que la economía no funciona, los partidos populistas aprovechan. Hay que ver país por país. En Portugal hay por primera vez extrema derecha. En España tenemos a Podemos y a Vox. Y mientras Podemos se disipa, Vox va para arriba. Sí han triunfado en Hungría y Polonia, aunque son regímenes iliberales. Pero la UE les puede castigar y congelar los fondos. Un gran porcentaje del PIB depende de los fondos europeos de recuperación, sobre todo en el caso de Polonia. Por lo que deberán acomodar sus posiciones. 

Temas de la nota:
Publicar un comentario
Para enviar su comentario debe confirmar que ha leido y aceptado el reglamento de terminos y condiciones de LPO
Comentarios
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento de terminos y condiciones será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.