Defensa
Europa teme una guerra híbrida tras el sabotaje al Nord Stream y se acelera la militarización del Báltico
Ya son cuatro las fugas en los gasoductos. Suecia y Dinamarca refuerzan su actividad militar y la protección de la infraestructura crítica. Rusia resiste la ampliación de la OTAN en el Báltico.

 La Comisión Europea pidió fortalecer la protección de las infraestructuras críticas después de que Suecia detectara una cuarta fuga en los gasoductos Nord Stream que atraviesan el Mar Báltico. En Bruselas insisten en que se trata de un sabotaje, aunque por el momento prevalece la prudencia: hasta que no estén los resultados de la investigación, la CE apenas puede evaluar una respuesta. Sin embargo, desde que Suecia y Finlandia anunciaron su adhesión a la OTAN, la tensión ha ido en aumento en la zona.

A finales de junio, el presidente ruso Vladimir Putin prometió una respuesta "simétrica" si la alianza atlántica avanzaba con un despliegue militar en el Báltico. Ahora el Kremlin sugiere que Estados Unidos está detrás de los escapes. "Son países que están completamente controlados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos", sostuvo la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, en referencia a Suecia y Dinamarca.

Europa advierte que su respuesta será "la más fuerte posible" si se confirma el sabotaje ruso a los gasoductos

Por otra parte, Anatoly Antonov, el embajador ruso en Washington, apuntó a "las actividades de los buques de guerra estadounidenses en el mismo sitio de la interrupción de la infraestructura rusa el día anterior" y a los "drones y helicópteros sobrevolando por allí". Estados Unidos desestimó la acusación. La CIA, según la publicación alemana Der Spiegel, habría advertido a Berlín en junio sobre un ataque a los gasoductos. En su defensa, Rusia asegura que las filtraciones, a las que Putin calificó de un "acto terrorista internacional", afecta sobre todo a su economía.

 La primera ministra danesa Mette Frederiksen junto a Pedro Sánchez y Volodimir Zelenski en Kiev, a finales de abril.

Este hecho "vuelve a resaltar que el mar es fundamental para la vida". "Los gasoductos, o los cables submarinos, es decir, cualquier infraestructura crítica, aunque la que no vemos, es esencial para la economía. Más del 80 por ciento del comercio internacional es marítimo. Además, los países involucrados tienen un cordón umbilical energético a través del mar. Le pasa a Turquía con Rusia, también. Es fundamental el control de los espacios marítimos y en particular del lecho marítimo", destaca Paulo Botta, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid, en diálogo con LPO.

El impacto ambiental de la rotura de los gasoductos equivale a las emisiones anuales de 2 millones de coches 

Las filtraciones en el Nord Stream 1 y 2 "muestran una tendencia preocupante", continúa el analista. "La armada rusa tiene cuatro flotas y una flotilla, la del mar Caspio, que es un mar cerrado. El mar Negro están cerrado en medio del conflicto, con Turquía de por medio, país de la OTAN. El Báltico ahora es un ‘lago OTAN'. Y el Ártico es un ámbito de crecientes tensiones, con potencias como EEUU y China, muy activa. Rusia no tiene libertad de acción total. En el Pacífico hay países que no son amigos de Rusia, cada vez más enfatizando su despliegue en la región. Hay un ahorcamiento de la situación geopolítica que preocupa a Rusia", explica. 

Hay un ahorcamiento de la situación geopolítica que preocupa a Rusia

Lo cierto es que el sabotaje escalará la militarización del Báltico, ya en marcha. Antes de la incorporación de Suecia a la OTAN, el país nórdico remilitarizó la isla de Gotland, próxima a los gasoductos rusos, y fue incrementando las maniobras militares conjuntas con Estados Unidos. Estocolmo abandonó poco a poco su tradicional postura de neutralidad frente a Moscú, después de que aumentaran las sospechas de espionaje y la preocupación por las actividades de la marina rusa cerca de las aguas de Gotland.

Las cuatro fugas de gas detectadas en el Nord Stream 1 y 2 entre el 26 y el 29 de septiembre.  

En consecuencia, Suecia incrementó el gasto en Defensa y el número de soldados en Gotland. Con la posterior adhesión a la OTAN junto a Finlandia -si la anexión de Crimea en 2014 inclinó la balanza hacia el atlantismo, la invasión de Ucrania terminó por convencer a ambos países-, salvo Rusia, todos los países que bordean el Báltico pertenecen a la alianza atlántica. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, también se comprometió a subir el gasto militar hasta alcanzar el 2% del PBI en 2033. "El ataque brutal y sin sentido de Putin contra Ucrania ha anunciado una nueva era en Europa", dijo. 

El gobierno de Frederiksen impulsó la incorporación a la Política Común de Seguridad y Defensa de la UE. Este mayor involucramiento con la estrategia de defensa europea fue avalado por el 70% de los daneses en un referéndum celebrado el 1 en junio

El gobierno de Frederiksen impulsó la incorporación a la Política Común de Seguridad y Defensa de la UE. Este mayor involucramiento con la estrategia de defensa europea fue avalado por el 70% de los daneses en un referéndum celebrado el 1 en junio. Tres meses antes, una corbeta rusa violó las aguas danesas cercanas a la isla de Christiansø, en el Báltico. Los países de la zona van por la protección de la infraestructura crítica en el fondo del mar y en la superficie.

El presidente Vladimir Putin y el ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigu. 

Lituania anunció que reforzará el control de su terminal de gas licuado, que le permitió desprenderse de la dependencia rusa, en el puerto de Klaipeda, sobre las aguas del Báltico. Letonia, en tanto, consideró que las fugas en los gasoductos revelan "una nueva fase de guerra híbrida". "No es algo nuevo. En un conflicto se desdibuja bastante la línea entre lo estrictamente militar y la infraestructura que ayuda en el esfuerzo económico. Cada uno utiliza elementos que van mucho más allá de lo militar", observa Botta.

Putin amenaza con atacar a Suecia y Finlandia si la OTAN concreta su despliegue militar 

"En un contexto muy competitivo los rusos pueden tener problemas para acceder a aguas abiertas. Para Rusia es un problema el dominio marítimo porque cada vez tiene más puntos de ahorcamiento", dice el académico, que sin embargo descarta un conflicto abierto en el Báltico: la OTAN ya tiene muchos dolores de cabeza como para abrir un nuevo frente y lo mismo vale para Rusia".

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