Magreb
El Gobierno prioriza a Marruecos mientras Argelia se aleja de España
Una ruptura no está en los planes de Madrid ni de Argel, pero la dinámica regional está distanciando a las partes. Argelia busca convertirse en el nuevo nexo energético con Europa. En Moncloa se preguntan si es posible revertir el malestar del país magrebí.

 Los ministros de Pedro Sánchez no se cansan de repetir que Argelia es un socio estratégico y fiable de España, pero en el país magrebí perciben un alejamiento a costa de Marruecos. Desde que Sánchez y José Manuel Albares consumaron el giro en relación con el plan marroquí para el Sáhara Occidental, el vínculo con Argel se fue deteriorando al punto de llegar a comprometer el suministro de gas hacia la península. El secretismo con el cual el gobierno manejó el acuerdo con Rabat tampoco ayuda a dilucidar las intenciones en esta nueva etapa.

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Albares señaló esta semana en el Congreso de los Diputados que Argelia debe entender el acercamiento entre España y Marruecos simplemente porque es bueno para los intereses españoles. Sin embargo, el ministro de Exteriores apenas dio indicios sobre cómo piensa revertir la salida del embajador argelino en Madrid, Said Musi, y de qué forma garantizar a las autoridades argelinas el cumplimiento de los contratos energéticos.

Cuando Sánchez dio luz verde al flujo inverso para abastecer de gas a Marruecos, Argelia amenazó con terminar sus obligaciones y cortar el flujo hacia España. El Ministerio para la Transición Ecológica se apuró a aclarar que el gas con destino a Rabat sería GNL proveniente de otros países, procesado en las regasificadoras españolas. Posteriormente, se enviará a territorio marroquí por el gasoducto Magreb-Europa, cerrado por Argelia en octubre pasado. 

El ministerio a cargo de Teresa Ribera tampoco ha presentado garantías a su socio argelino de que será capaz de certificar la procedencia del gas enviado a Marruecos. El gobierno no sugirió un mecanismo bilateral que llevara tranquilidad al presidente Abdelmadjid Tebboune

El ministerio a cargo de Teresa Ribera tampoco ha presentado garantías a su socio argelino de que será capaz de certificar la procedencia del gas enviado a Marruecos. El gobierno de Sánchez no sugirió una comisión o mecanismo bilateral que llevara tranquilidad al presidente Abdelmadjid Tebboune, quien reconoció que la relación está en su nivel más bajo en décadas.

 Abdelmadjid Tebboune, presidente de Argelia, reicibe al premier italiano Mario Draghi en Argel, a comienzos de abril. 

En cambio, el acercamiento con Marruecos avanza sin dilaciones. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció ayer viernes que la reapertura de las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos, que contempla el despliegue de más de 14.800 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Para ultimar los detalles técnicos y logísticos de la Operación Paso del Estrecho -Operación Marhaba para Marruecos- se llevaron adelante reuniones entre las partes. Este nivel de coordinación también generó recelos entre las autoridades de Argelia.

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Los gestos dicen más que las declaraciones oficiales y Sánchez ha descuidado las repercusiones del acercamiento con Marruecos sobre terceros. Argelia no cortará el suministro de gas hacia España. Su estrategia pasa por endurecer las condiciones en la renegociación de los contratos y diversificar sus potenciales compradores. Una cuestión adicional que terminó por convencer a Tebboune es que España está incrementado la adquisición de gas natural a Estados Unidos.

 La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.  

Una ruptura no está en los planes de Madrid ni de Argel, pero la dinámica regional y la guerra en Ucrania está alejando cada vez más a las partes. Mientras Sánchez dilata una estrategia que remedie el malestar de Argelia, Tebboune se comprometió a suministrar 9.000 millones de metros cúbicos más a Italia hasta 2024. Argel pondrá en primer plano al TransMed y los mayores flujos correrán por este gasoducto.

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La crisis diplomática, tan solo atenuada por el comercio energético, es vista en Argel como una oportunidad para proyectar su liderazgo continental y ser el nexo privilegiado con Europa en términos de energía. Por su parte, Marruecos busca activar un plan conjunto con Nigeria para la construcción de un gasoducto que implicaría a trece países africanos antes de llegar a Cádiz. 

Argelia respondió con su propio proyecto de un gasoducto que pase por Nigeria y Níger. La viabilidad de ambos planes está en duda, pero la rivalidad es un hecho confirmado y una realidad que el Ejecutivo español está evitando abordar.

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