Crisis energética
¿Puede la energía fósil transferir empleo a las renovables? La IEA advierte: "Se necesitan nuevas habilidades"
La Agencia Internacional de la Energía publicó su informe anual sobre la mano de obra del sector. Los combustibles fósiles emplean hoy a 32 millones de personas. Un desafío: la transferencia a las renovables.

La crisis energética que sufre Europa tiene un único consenso entre las múltiples discrepancias sobre cómo salir del inédito y asfixiante meollo: la necesidad de dejar atrás los combustibles fósiles y de acelerar la transición hacia las renovables. 

El paso, claro está, no es ni lineal ni sencillo. El capitalismo global (industrias, servicios, alimentación, etc.) funciona a base de petróleo, gas y carbón. Los desafíos, según las voces más calificadas -científicos y economistas, entre ellas- son muchos. 

Uno de los grandes retos es dotar de mano de obra calificada a la fuerte inversión que los países desarrollados están haciendo en energía limpia. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por su sigla en inglés), esta "transición laboral" tiene una limitación: la industria verde necesita "habilidades" que no tienen los trabajadores de la industria fósil, que hoy emplea a 32 millones de personas. 

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El dato -la advertencia- aparece en su reciente informe titulado "World Energy Employment", un inventario sobre la fuerza laboral mundial en el sector de la energía. El relevamiento lleva la firma del director ejecutivo de esta organización internacional, el economista turco Fatih Birol, quien en los últimos días pronosticó un "un escenario de salvaje oeste" si la carrera por la seguridad energética rompe durante el invierno la unidad de la Unión Europea.

La IEA aclara que las habilidades de los trabajadores de la industria fósil no son transferibles automáticamente y que la energía verde requiere de nuevas habilidades, tanto a nivel de los países como a escala internacional

"Las implicaciones de este quiebre (que los países abandonen la colaboración continental) serán muy malas para la energía, muy malas para la economía, pero extremadamente malas desde el punto de vista político y social", reconoció durante su intervención en el Foro de Acción Global de Energía Limpia, en Pittsburgh, Estados Unidos. 

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Una preocupación más de fondo de Birol y de la IEA -creada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico tras la crisis del petróleo de 1973- es cómo migrar los empleos fósiles a la consolidación y expansión de la industria verde.

Fuente: IAE

"La actual crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania está impulsando a los países y empresas a acelerar sus transiciones de energía limpia y cambiar y asegurar urgentemente sus cadenas de suministro de energía. El éxito de estos esfuerzos descansará sobre los hombros de los 65 millones de trabajadores actualmente empleados en el sector energético (2% del empleo mundial) y la capacidad del sector energético para atraer y capacitar a nuevos trabajadores", explica la agencia en el prólogo de su informe.

Los puestos laborales en energía verde experimentan un importante crecimiento, según este organismo, pero siguen muy por debajo de los otros contratos. En lo que respecta al suministro de combustibles, el petróleo tiene la fuerza laboral más grande, con un total de casi 8 millones

El "cambio de paradigma" -se aclara- requiere una "previsión estratégica para capacitar a la fuerza laboral necesaria para implementar energía limpia a escala mundial". Casi la mitad de los trabajadores del sector, nada menos que 32 millones, están empleados hoy en la industria fósil. 

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En lo que respecta al suministro de combustibles, el petróleo tiene la fuerza laboral más grande, con un total de casi 8 millones, de los cuales 5 millones trabajan en extracción y producción: y alrededor de 1,4 millones en transporte y refinerías. Detrás vienen el carbón (6,3 millones) y el gas (3,9 millones). En materia de generación de energía, el sector emplea a 11,3 millones en todo el mundo, de los cuales 4,5 trabajan en la generación fósil.

 Fatih Birol durante una reunión con German Galushchenko, ministro de Energía de Ucrania.

Los puestos laborales en energía verde experimentan un importante crecimiento, según este organismo, pero siguen muy por debajo de los otros contratos. La energía eólica, por ejemplo, emplea a 1,2 millones, con cadenas de suministro concentradas en Europa y China. La energía solar fotovoltaica, en tanto, tiene más de 3 millones de empleados. 

La IEA proyecta que 13 millones de trabajadores se sumarán para 2030 en energía limpia y sectores relacionados. Este crecimiento va a compensar "la disminución en los sectores tradicionales de suministro de combustibles fósiles".

Uno de los grandes retos es dotar de mano de obra calificada a la fuerte inversión que los países desarrollados están haciendo en energía limpia. Según la IEA, esta "transición laboral" tiene una limitación: la industria verde necesita "habilidades" que no tienen los trabajadores de la industria fósil, que hoy emplea a 32 millones de personas

Eso sí, la agencia hace dos aclaraciones: 1) los retos geográficos de esta transición. "Muchos de los puestos de trabajo perdidos no son necesariamente donde se crean nuevos puestos de trabajo", reza el informe. 2) "Las habilidades tampoco son transferibles automáticamente. Se necesitan nuevas habilidades, tanto a nivel de los países como a escala internacional".

Un ejemplo: para la IEA, "la mayoría de los empleados del suministro de carbón son mineros, cuyos trabajos están altamente concentrados geográficamente, lo que hace que estos trabajadores sean particularmente vulnerables en la transición energética".

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"Dada la intensidad de las emisiones del carbón, tanto los empleos directos como los indirectos en las comunidades que dependen del carbón se encuentran entre los que corren mayor riesgo en las transiciones energéticas. Los trabajadores del suministro de carbón informales y poco calificados requerirán programas de readiestramiento y de inclusión productiva", sostiene el documento.

Y concluye: "Garantizar una transición justa para los trabajadores afectados es un desafío cada vez mayor para los formuladores de políticas en muchas regiones".

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