Crisis energética
La inflación hace el "trabajo" de Bruselas y la demanda de gas de las industrias se desploma a niveles de la pandemia
Los altos precios y la contracción del consumo están generando en la industria española el "ahorro" que exige la UE: la demanda de gas cae 20%. "No tenemos margen para otra reducción", avisa el sector.

La inflación empieza a ser el principal aliado de Bruselas en su desesperada cruzada por imponer un ahorro energético en Europa para suplir la falta de gas ruso. La industria española es el mejor ejemplo de un racionamiento que, por lo vertiginoso de la crisis, es hoy más forzado que impuesto. 

Los altos precios energéticos -récord en algunos casos-  y la incipiente contracción del consumo están derrumbando la demanda de gas en las empresas más intensivas, aquellas en las que los costes energéticos suponen un 50% de los costes de producción.

La última medición de Enagás, el gestor de la red gasística de España, sobre el Índice de Grandes Consumidores de Gas arroja una alerta naranja: la demanda de la industria está a los mismo niveles que durante la pandemia, cuando la economía se paralizó casi por completo. La caída interanual fue del 20,2% en junio, seis puntos más que en mayo.

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La cifra, que será más pronunciada en la segunda mitad del año, según la proyección de Enagás, amenaza con abrir una grieta entre el Gobierno y los industriales, quienes alertan de que no tienen "más margen" para un racionamiento impuesto por el Estado.

LPO adelantó que la idea del Ejecutivo es que las empresas más intensivas absorban gran parte del 7% de ahorro energético firmado en la UE en caso de que el plan anunciado este lunes no sea suficiente. "Con esta caída de la demanda por los precios, las paradas forzadas serían un golpe letal", resumen todas las fuentes del sector. 

La caída de la demanda de gas en las industrias, que será más pronunciada en la segunda mitad del año, amenaza con abrir una grieta entre el Gobierno y los industriales, quienes alertan de que no tienen "más margen" para un racionamiento impuesto por el Estado

La planilla de Enagás mide la demanda en diez grandes rubros: servicios, construcción, metalurgia, química, papel, agroalimentación, textil, refino, electricidad y resto de industrias. Ninguno de estos sectores registró en junio subida en el consumo de gas.

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Las industrias eléctricas y de refino fueron las más golpeadas, con una disminución del 39% y 35%, respectivamente. Ante este escenario, muchas empresas están intentando cambiar la fuente de generación (usar más energías renovables, por ejemplo) y otras, como las del papel, están sufriendo las primeras parálisis en la producción.

La demanda de gas en las grandes industrias, al mismo nivel que durante la pandemia.

"El consumo de gas en la industria es, en general, mucho menos elástico que en otros sectores consumidores. No podemos fabricar productos industriales sin el gas. Una limitación va a suponer, en la mayoría de casos, la parada de la actividad industrial", explica Carlos Reinoso, director general de la Asociación española de fabricantes de pasta, papel y cartón (ASPAPEL).

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Mismo diagnóstico hace la presidenta de GasIndustrial, Verónica Riviere. "La industria está parando por los precios del gas natural", sentencia la representante de una asociación que se centra en la importancia del "factor gas" para la competitividad.

Además de los altos precios, la otra "pata" que explica esta brusca disminución de la demanda de gas en las industrias es la contracción del consumo. El Índice de Gestores de Compras (PMI) registró su nivel más bajo desde mayo de 2020. 

El consumo de gas en la industria es, en general, mucho menos elástico que en otros sectores consumidores. No podemos fabricar productos industriales sin el gas. Una limitación va a suponer, en la mayoría de casos, la parada de la actividad industrial

Este indicador se situó en julio en 48,7 puntos, por debajo del 52,6 registrado en junio. Se trata del nivel más bajo en los últimos dos años. Según los analistas de mercado, cuando este índice desciende de los 50 puntos, la económica queda a las puertas de su contracción.

"El sector manufacturero experimentó la mayor caída de los nuevos pedidos en más de dos años en julio. Las empresas encuestadas informaron que las ventas se han desplomado debido a un entorno cada vez más incierto, y algunas empresas prevén una recesión en la segunda mitad del año. Los altos precios también afectaron la demanda, mientras que factores similares también conllevaron a una disminución comparable en los nuevos pedidos de exportación", sintetiza la firma S&P Global, encargada de elaborar este indicador.

El empleo echa el freno de mano

El índice de PMI no es el único que enciende alarmas. El Ministerio de Trabajo y Economía Social dio a conocer este martes los datos de empleo de julio. El Gobierno se venía aferrando al sostenido aumento de las afiliaciones a la Seguridad Social como principal sustento de su optimismo económico.

La última planilla, sin embargo, marca un brusco e inesperado parón. El empleo se redujo en 7.366 trabajadores, la primera caída en julio -mes que suele arrojar buenos números por las contrataciones de la temporada turística- desde el comienzo de la serie histórica hace 21 años.

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En comparación con los datos de julio de 2021, el paro achicó en 532.683 personas, un descenso interanual que no estaba en los cálculos de Moncloa. Pese al mal dato, el Ejecutivo interpreta esta planilla como un "bache" y no como una nueva tendencia en lo que respecta al mercado laboral.

Como avancé hace unos días, la coyuntura económica empieza a notarse en el mercado de trabajo. La inflación y las consecuencias de la guerra en Ucrania marcan un escenario incierto y complicado. No bajaremos la guardia: apostar por empleos estables y de calidad y por una fiscalidad justa es la mejor fórmula para proteger a la ciudadanía frente a la crisis

La explicación oficial es que España no es "inmune" al delicado contexto global, a la galopante inflación y los coletazos de la crisis energética. "El mercado de trabajo no puede permanecer blindado frente al contexto económico internacional", subrayó el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey.

Más contundente fue la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. "Como avancé hace unos días, la coyuntura económica empieza a notarse en el mercado de trabajo. La inflación y las consecuencias de la guerra en Ucrania marcan un escenario incierto y complicado. No bajaremos la guardia: apostar por empleos estables y de calidad y por una fiscalidad justa es la mejor fórmula para proteger a la ciudadanía frente a la crisis", analizó.

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