Ley trans
Sánchez ordena apurar la ley trans, pero el PSOE se da plazo hasta noviembre para presentar enmiendas
La extensión de los plazos reavivó la puja entre los socialistas. El presidente no quiere que la derecha use las diferencias internas ni regalarle la ley a Podemos. "Es una guerra política de cuotas de poder", dijo Carla Antonelli a LPO.

 Pedro Sánchez quiere terminar con los cruces dentro del PSOE y del Gobierno por la ley trans. El presidente ordenó al grupo parlamentario socialista que avanzara con las modificaciones que considere necesarias, pero sin ampliar los plazos de enmienda. Sin embargo, la bancada oficialista anunció este martes que presentará las reformas al comienzo de la próxima semana. Para el líder del PSOE, la parálisis del proyecto amenaza la unidad y los consensos que ha conseguido bajo su conducción. Además, el accionar de Carmen Calvo es percibido por Sánchez como un desafío al Ejecutivo.

Desde Ferraz reconocen a LPO que la discusión en torno a la ley trans es "inútil y perjudicial" cuando se avecinan las elecciones de mayo y, en particular, una invitación al "oportunismo de la derecha". Después de todo, señala una fuente socialista, en el 40º Congreso del año pasado el PSOE se comprometió con la norma que consagra la autodeterminación del sexo registral.

Sánchez posterga la ley trans con apoyo del PP y Vox y choca con Podemos

El PSOE intenta salvarse de las contradicciones a las que le ha llevado la facción que responde a Calvo. En su batalla contra las iniciativas del Ministerio de Igualdad, a menos de Irene Montero, la exvicepresidenta dañó la reputación del PSOE como partido que ha defendido los derechos LGBTI. Ahora Unidas Podemos puede presumir de ser el espacio político que empuja esa agenda.

 La exvicepresidenta del Gobierno y titular de la comisión de Igualdad del Congreso, Carmen Calvo.

"Es una guerra política de cuotas de poder en la que nos hemos visto envueltas miles de personas en este país", dice a este medio Carla Antonelli, quien la semana pasada renunció al PSOE luego de que el partido se sumara al PP y Vox para extender los plazos. "Sánchez ha tenido que dar el manotazo encima de la mesa varias veces. La ley iba a ser tramitada por la vía de urgencia y el núcleo de Calvo volvió a hacer dudar al grupo parlamentario. Este núcleo reducido está yendo de la mano de la ultraderecha", apunta la exdiputada por la Asamblea de Madrid. 

Sánchez ha tenido que dar el manotazo encima de la mesa varias veces. La ley iba a ser tramitada por la vía de urgencia y el núcleo de Calvo volvió a hacer dudar al grupo parlamentario. Este núcleo reducido está yendo de la mano de la ultraderecha

En Moncloa no se sienten cómodos con la utilización que está haciendo la oposición y recelan del clima transfóbico que puede dispararse aún más. Alberto Núñez Feijóo aseguró que en caso de ganar las generales derogaría la legislación, mientras que su número dos en el PP, Cuca Gamarra, dijo este martes que le preocupa la autodeterminación de género -el cambio de sexo registral sin la exigencia de un informe médico o psicológico- tras haberse reunido con "feministas socialistas" disconformes con la norma.

Carmen Calvo intenta frenar la ley trans y tensa la relación de Sánchez con Podemos

Vox está aprovechando la tramitación de la ley en el Congreso para presionar al PP y sobre todo a Isabel Díaz Ayuso. "Si el PP está en contra de la ley trans en España, tendrá que estar en contra de la ley de la Comunidad de Madrid", sostuvo Iván Espinosa de los Monteros. En la Asamblea madrileña, Rocío Monasterio busca derogar la ley autonómica y arrastrar a Ayuso al debate. La presidenta popular rechazó la jugada de la ultraderecha, aunque admitió que la norma madrileña es "mejorable" y calificó al proyecto estatal de "negocio" que "niegan el sexo a las personas y sobre todo las confunden".

 La ministra de Igualdad, Irene Montero, junto a la activista trans Mar Crambollé.

Por eso la portavoz del PSOE, Pilar Alegría, insiste en que los adversarios de los derechos LGBTI "no están dentro de casa, sino con la ultraderecha". Sánchez se pregunta por qué ha escalado tanto en el último año si las diferencias en el partido no son ni tan profundas ni tan extendidas como las ha presentado la "vieja guardia" de las feministas del PSOE comandadas por Calvo. 

Con todo, ese sector ha logrado obstaculizar la tramitación del proyecto, que ahora tendrá una tercera y -como promete el PSOE- última prórroga. Los defensores de la norma, incluidos activistas y diputados socialistas, morados y de la base de apoyo parlamentaria, temen que, una vez superados los impedimentos, quede una ley bastante "lavada". 

Irene Montero negocia con el PSOE la abolición de la prostitución a cambio de aprobar la ley trans

Para desmarcarse de ese sector más crítico -que denuncia un "borramiento" de las mujeres y un riesgo para toda la legislación de Igualdad-, el PSOE no objetará la autodeterminación de género y en cambio se enfocará en el artículo que regula la violencia intragénero, una forma de garantizar la "seguridad jurídica" de la ley y frustrar el plan de la derecha de recurrirla ante el Tribunal Constitucional. Con estas modificaciones, previstas para el próximo lunes, Moncloa quiere descomprimir las tensiones internas y dar por terminado el asunto.

La exdiputada de Madrid, Carla Antonelli, sacudió la estructura del PSOE.

Pero más allá de la especulación electoral y el crédito final por la aprobación de la ley, el daño está hecho. "Calvo mandó a todas las organizaciones un documento transfóbico hace dos años. Protesté públicamente y me costó el escaño en la Asamblea. Ahora le están haciendo el caldo gordo a la extrema derecha, son sus cómplices necesarios. El clima hostil ya está creado desde hace dos años. Esto desaparecerá el día en que se vote la ley", afirma Antonelli una semana después de su renuncia. 

Para desmarcarse de ese sector más crítico -que denuncia un 'borramiento' de las mujeres y un riesgo para toda la legislación de Igualdad-, el PSOE no objetará la autodeterminación de género y en cambio se enfocará en el artículo que regula la violencia intragénero

El impacto de su salida no es solo simbólico: Antonelli recibió el apoyo de dirigentes de los partidos "a la izquierda del PSOE", compañeros de formación y referentes de la lucha por la diversidad sexual y los derechos humanos. Y además, forzó a Sánchez a apurar la ley y poner orden entre los socialistas. "Pero esa bandera la han ido perdiendo. Para la memoria colectiva, UP es el que la ha defendido con uñas y dientes, porque las dudas y los titubeos han sido manifiestos. Por eso me di de baja", confirma Antonelli.

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