Visitación Martínez es la nueva presidenta de la Asamblea de Murcia luego de que Fernando López Miras ganase las elecciones con 42,8% de los votos. Esa cifra le ha habilitado para que su partido negociase con el socialista Alfonso Martínez, cuyo partido cayó al 25,6%, como parte de la ola azul y la debacle simultánea del PSOE. La novedad es que los populares dejan fuera de la Mesa a Vox, tercera formación.
La decisión de la presidenta, ordenada por López Miras, contradice la línea del PP en otros territorios. En las negociaciones con el PSOE, los populares se han quedado con la vicepresidencia primera, a cargo de Miguel Miralles, y la secretaría primera, en manos de Mari Carmen Ruiz. A cambio, el PSRM-PSOE ha conseguido la vicepresidencia segunda para Alfonso Martínez, y la secretaría segunda, para Virginia Lopo. Vox esperaba al menos un cargo.
Ni los socialistas ni los ultraderechistas entienden por qué el líder de la mayoría en la Asamblea arriesga así su investidura. "Realizaremos una oposición fuerte y constructiva, nos vamos a dejar la piel por los ciudadanos", dejó el claro José Vélez, el secretario general del PSRM. López Miras ya había descartado un gobierno conjunto con Vox. "Las coaliciones son un engaño", dijo a El Mundo.
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La pelota ha quedado ahora en el tejado de Vox. "Génova ha decidido que en Murcia hay que ir a elecciones", declaró el presidente regional de Vox, José Ángel Antelo, absolutamente conmocionado por una movida que no esperaban. Sin embargo, Vox puede abstenerse en el primer debate de investidura y luego obtener alguna concesión y respaldar al mandatario regional, una alternativa difícil con este escenario.
Antelo puede llevar a su partido a unirse a socialistas y morados y bloquear la investidura de López Miras, instigado por Santiago Abascal, pero los populares de Murcia imaginan que ninguno de los dos tiene margen de maniobra. En Bambú evitarán cualquier asociación con las formaciones progresistas, y podrían dejar pasar el desplante del PP.
La formación ultraderechista viene de un crecimiento exponencial en relación con 2019: pasó de los 61.591 votos a casi el doble, 118.546. Pero Abascal deberá tragar bronca porque el PP ha sido el partido más votado y todavía restan negociaciones para cohabitar en gobiernos autonómicos y municipales. Vox puede tachar la Región de Murcia y tener paciencia en otras plazas.
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El PP murciano juega con los tiempos y entienden que las definiciones vendrán luego de las generales, cuando Alberto Núñez Feijóo evalúe si puede formar gobierno y extenderle mano a Abascal, o no arriesgarse a una empresa compleja y limitar los acuerdos en determinadas jurisdicciones. De momento, López Miras se ha salido con la suya.
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