Cataluña se ha convertido en la obsesión de Alberto Núñez Feijóo desde que asumiera el liderazgo del PP. Sabía que, con las generales a la vuelta de la esquina, el partido que había aplicado el artículo 155, y quedado a la baja en una de las principales plazas electorales de España, necesitaba cambiar de rumbo. Y el dirigente gallego hizo todo lo posible por cambiar la estrategia hacia la segunda comunidad más poblada.
Feijóo ha dejado en claro a su equipo que no habrá confrontación ni con el PSC de Salvador Illa, ni con Vox ni con las formaciones independentistas. Durante los actos de campaña ha medido cada palabra y se ha enfocado en cuestiones económicas y fiscales y en problemas como la okupación, con el probable triunfo de los de Illa -y por efecto arrastre, un refugio para Pedro Sánchez- como telón de fondo.
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"¿Hemos cometido errores? Sí ¿Bastantes? Sí ¿En Cataluña? También. Pero hoy podemos reivindicar que estamos en el camino de ser un partido de mayorías y en Cataluña también", defendió Feijóo el miércoles, en un mitin en Turó Parc de Barcelona, siguiendo el deshielo iniciado por Pablo Casado, aunque el último entraba en contradicción con el ariete anti independentista de Cayetana Álvarez de Toledo, la candidata en la turbulenta época del post procés.
Esa ruptura con la línea casadista se expresa de manera patenta en la designación de Nacho Martín Blanco como primer candidato en la lista por Barcelona. Ex Ciudadanos, el joven político se ha sumado al PP para reforzar la idea de que hay un plan para Cataluña hecho por catalanes, si bien apenas hay propuestas en los discursos de Feijóo y sus candidatos. Como reconocen a LPO fuentes del PP autonómico, el jefe de los populares ha optado por conversar con los empresarios y menos con los dirigentes.
El cálculo que hacen en Génova, según pudo saber este medio, es que el campo separatista no supera el 45% de la intención de voto, en el mejor de los casos, el crecimiento de Vox será marginal -podría arañar los dos escaños- y que el PSC conseguirá como máximo 16 diputados, superando a ERC, y dejando al PP con la mitad de escaños, un objetivo planteado por la dirección autonómica.
Eufórico, Alejandro Fernández aseguró recientemente que el PP cuadruplicará y "no se puede incluso descartar quintuplicar" los escaños actuales, solo dos, aunque de momento es más una expresión de deseo que un escenario seguro. El líder de los populares de Cataluña está en la cuerda floja y su permanencia en el cargo se juega en el éxito o el estancamiento de la formación conservadora en las urnas. Feijóo ha admitido en privado que habrá consecuencias si el PP no consigue repuntar en Cataluña.
Lejos de las estridencias de Fernández, Feijóo se mostró cerca de Blanco y de Manu Reyes, presidente del PP de Barcelona y alcalde de Castelldefels, que viene de recuperar tras varios intentos de formar gobierno. Reyes ha sonado como un posible reemplazo del actual líder de los populares catalanes, porque Feijóo quiere caras nuevas, gestión, pasar de página el 1-O y volver a hacer relevante al PP.
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Pero el extitular de la Xunta sabe por experiencia propia que solo puede hacerlo si se logra hacer pie y, sobre todo, sin el lastre de Vox. Fue Santiago Abascal quien volvió a coquetear con la idea de militarizar las comunidades autónomas con aspiraciones independentistas, como Cataluña y el País Vasco. De hecho, estos puntos aparecen explicitados en el programa presentado a principios de julio. Ni meras suposiciones ni campaña de desinformación: ir al choque en Cataluña como política contraria al "apaciguamiento" de Sánchez.
"No va a pasar lo que con un gobierno de mayoría absoluta de Rajoy. Es absolutamente necesario que exista una intervención sostenida para restaurar la concordia, no se va a restaurar con cesión al separatismo", insistió este martes el líder de Vox, que llamó "155 de chiste" a la respuesta del Gobierno de Mariano Rajoy al referéndum ilegal de 2017. En Génova no tienen dudas sobre las intenciones de Abascal de embarrar la cancha en el tramo final de la campaña.
En el PP descartan una escalada con las formaciones independentistas porque la cuestión soberanista va a la baja, apenas fue el eje del 28M y tanto los populares como ERC y Junts, en mayor o menor medida, han sacado lecciones del procés. Sin embargo, la presencia de Vox en Moncloa supone un giro complejo para Feijóo y la "pax catalana" inaugurada por Sánchez. Abascal demuestra que dinamitar esa dinámica de entendimiento es la única estrategia en Cataluña.
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