Generalitat
El futuro judicial de Borràs pone en crisis a un sector de Junts y preocupa a ERC por la continuidad del gobierno
La presidenta del Parlament, leal a Puigdemont, mantiene una pulseada interna con el sector de Jordi Turull. La acusación en su contra podría significar el fin de su carrera política y tensa los pactos de gobierno con ERC y la CUP.

 La condena penal que pesa sobre Laura Borràs abre una crisis en Junts per Catalunya que impactará en todo el campo del independentismo y en el Ejecutivo que conduce Pere Aragonès. La presidenta del Parlament busca comprometer a su partido en una defensa sin fisuras frente a lo que presenta como un caso de persecución judicial, pero no todos piensan que la acusación de la Fiscalía Superior de Cataluña por su desempeño en la Institució de les Lletres Catalanes (ILC) sea un montaje.

Borràs quiere poner a prueba a Jordi Turull, secretario general de Junts, más pragmático y enfocado en agotar la legislatura, y espera conseguir el respaldo parlamentario de ERC y la CUP para mantenerse en el cargo. Hasta el momento, la dirigente solo cuenta con el respaldo del ala puigdemontista de Junts. Turull está dispuesto a sacrificar a su compañera, en un intento por superar la etapa del procés dentro del partido, si bien espera una convulsión interna.

La renuncia de Puigdemont a la presidencia de Junts recrudece la batalla interna del independentismo 

La todavía presidenta del Parlament protagonizó una reciente demostración de fuerza a través de un acto en el Ateneu Barcelonès y un manifiesto en su defensa firmado por Carles Puigdemont, Quim Torra, Artur Mas y actuales y exfuncionarios del Govern, todos ellos de Junts. El mensaje iba dirigido a Turull: la formación podrá ensayar un retorno al centro e incluso rever ciertos lineamientos, pero abandonar la reivindicación independentista será imposible.

 El secretario general de Junts, Jordi Turull, en el congreso partidario de junio.  

De todas maneras, Borràs apenas puede justificar su permanencia. El reglamento del Parlament establece que ante un procesamiento judicial el diputado en cuestión ve suspendidos sus derechos legislativos. La Fiscalía pidió 6 años de prisión y 21 de inhabilitación por presunto fraccionamiento de contratos para beneficiar a un amigo en la ILC. Fuentes de ERC consultadas por LPO aseguran que las acusaciones contra Borràs son serias y que deberá afrontar las consecuencias de sus acciones.

Aragonès sugirió que ERC preservaría la institución parlamentaria si estuviese en la piel de Junts. "Se pondría la institución por delante y se la apartaría. Se defendería su inocencia y si se resolviera de manera favorable se la restauraría en las responsabilidades", dijo. El presidente de la Generalitat se cuida en sus declaraciones para no azuzar el malestar en Junts. Una cosa es respetar el reglamento y otra precipitar una ruptura en el Ejecutivo catalán. 

La CUP avisó que no respaldará a Borràs. ERC ya no tolera como antes la agitación permanente del puigdemontismo y los intentos por torpedear el acercamiento entre el Govern y el Ejecutivo central a través de la mesa de diálogo

En el Govern esperan un gesto de Borràs similar al de Mónica Oltra porque el artículo 25.4 del reglamento es claro: en caso de apertura de juicio oral, la inhabilitación es inevitable. La CUP avisó que no respaldará a Borràs. ERC ya no tolera como antes la agitación permanente del puigdemontismo y los intentos por torpedear el acercamiento entre el Govern y el Ejecutivo central a través de la mesa de diálogo. Por eso los republicanos confían en que Turull contenga a los suyos.

Ante el riesgo de perder la mayoría, el Govern apura un encuentro con Sánchez para cerrar la crisis de espionaje

Junts viene de celebrar un congreso partidario algo tenso, en el que Turull se consagró como jefe de la formación. En los papeles, Borràs es la presidenta, pero la nueva Ejecutiva está alejada de los postulados del procés. La caída de la titular del Parlament podría significar el fin de su carrera política y, lo que más interesa a sus adversarios internos, el debilitamiento de los puigdemontistas.

Laura Borràs observa a Pere Aragonès durante la entrega de los Premios Ferrer Salat en Barcelona, a finales de junio. 

La situación es crítica para Borràs. Según los propios estatutos de Junts, debería ser expulsada del partido. ERC ha dejado en claro que le resulta imposible explicar un eventual respaldo a la dirigente. La portavoz de la CUP, Mireia Vehí, dijo este jueves que defenderla ante un caso de corrupción equivaldría a "hipotecar" el independentismo. Fuera de los soberanistas, los comuns pidieron que dé un paso al costado para "preservar la honorabilidad del Parlament".

Tras la elección en Andalucía, Sánchez y Feijóo llevan su disputa a Cataluña 

La militancia deberá decidir este fin de semana el futuro de Borràs en el partido, que también implica una discusión crucial sobre la continuidad del Ejecutivo y la estrategia a seguir. Muchos admiten que un referéndum independentista es hoy en día una utopía, ya que no existe correlación de fuerzas para impulsarlo, pero la presidenta del Parlament ha ganado el sentimiento de buena parte de las bases para no dejar morir las aspiraciones soberanistas.

Aragonès mirará de cerca lo que ocurra en el desdoblado congreso de Junts este fin de semana, en especial por los pactos electorales que priorizará la formación de cara a las municipales de 2023 y las autonómicas de 2024. 

Temas de la nota:
Publicar un comentario
Para enviar su comentario debe confirmar que ha leido y aceptado el reglamento de terminos y condiciones de LPO
Comentarios
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento de terminos y condiciones será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.