Ricardo Sennes
"Lula no será un presidente fuerte, será un sobreviviente"
El director de la consultora Prospectiva, Ricardo Sennes, recibió a LPO para analizar los puntos claves de la segunda vuelta entre Lula y Bolsonaro. "Lula hará un gobierno moderado por necesidad", anticipa.

Lula y Jair Bolsonaro están a menos de una semana se enfrentarse en una segunda vuelta que se anticipa ajustada y cargada de tensiones. A diferencia de lo que se respiraba antes de la primera vuelta el 2 de octubre donde las encuestas consideraban posible victoria en primera vuelta de Lula, hoy nadie se anima a apostar por el ganador e incluso se contempla una remontada de Bolsonaro. 

Ricardo Sennes es economista y politólogo y director de la consultora Prospectiva, un think thank con trabajos de mercado en Estados Unidos y América Latina. Sennes recibió a LPO en su oficina ubicada en el octavo piso del pintoresco barrio paulista de Pinheiros donde analizó los aspectos claves del proceso electoral. 

El analista avisora una victoria de Lula pero pronostica que"será un presidente débil" sin margen para desarrollar políticas económicas o implementar la agenda que el ex presidente brasileño le gustaría. Además, considera que "tendrá un gobierno moderado por necesidad" y asegura que los militares se irán con menos poder de lo que llegaron. 

También apunta el rol que tendrá el Congreso en la próxima etapa y la necesidad de terminar con el activismo judicial del Ministerio Público y la Corte Suprema. "El Lava Jato fue un apéndice de eso y eso terminó incorporando a todas las otras instancias judiciales", cuestiona.

"Lula no será un presidente fuerte, será un sobreviviente"

¿Cuál es su evaluación de la elección y qué cree que puede pasar el lunes?

Si observamos las disputas presidenciales desde 1988, podemos ver que tuvimos dos polos bien organizados, en la centroizquierda con Lula que en ese momento era más de izquierda que ahora que está en el centro con la idea de conformar un gobierno no petista, y un espectro disperso de centroderecha. Cada elección se ha corrido cada más al centro, siendo más parte del sistema y con alianzas siempre tradicionales pero Lula siempre polarizó y protagonizó la campaña y el juego político con una mayoría de 40-45 por ciento de electorado contra otros 55 por ciento que tienen otra dinámica, puede o no estar canalizado en un solo candidato como Fernando Henrique Cardoso, más débil como  Geraldo Alckmin o una figura nueva como fue Bolsonaro. 

Lula organiza tradicionalmente la mitad del juego, la otra mitad depende de la situación. Esa es la primera cuestión. Esto es peculiar porque la representación de Lula no refleja el peso de Lula en el Congreso, en la sociedad o en las instituciones. Lula es un fenómeno porque él tiene una base orgánica de 20 por ciento de la sociedad en los mejores momentos, solo que cuando está en campaña comienza con un piso de 40, un fenómeno electoral enfocado en el ejecutivo presidencial. Es una dinámica distinta a la de la elección para el Congreso que tiene un 70 por ciento de los diputados de centro derecha y en este caso lograron una gran representación, entre extrema derecha y centro-derecha. Esto es importante porque son dos elecciones con perfles ideológicos bien diferentes. 

¿Por qué pasa eso?

Lula es la única persona, aunque Bolsonaro esta desafiando eso, que logra organizar  una estrategia de elección federal para presidente negociando cargos de su base en todas las otras esferas. Es el único líder que organiza la estrategia para maximizar al elección presidencial, nadie consigue eso, ahora Bolsonaro. El PSDB en las elecciones de José Serra, Alckmin o Aecio Neves se conseguían los apoyos para segundo turno por exclusión, no porque organizara su base de abajo. Esa capacidad, cuando Lula muera se va con él, nadie en el PT tiene la capacidad de hacer eso, mucho menos en el resto de los partidos.

Hay una excepción de esa capacidad de Lula con lo que paso en Río de Janeiro, que el PT no apoyó a los candidatos del PSB en una suerte de rebelión interna..

El PT nunca existió en Río. Eso es más del análisis sociológico del proceso. Yo creo que Lula viniendo del ABC paulista y Bolsonaro de Río de Janeiro representan una parte de Brasil. Bolsonaro a los envagélicos, a la economía de la periferia, miliciana. 

Lula organiza tradicionalmente la mitad del juego, la otra mitad depende de la situación. Esa es la primera cuestión. Esto es peculiar porque la representación de Lula no refleja el peso de Lula en el Congreso, en la sociedad o en las instituciones

Bolsonaro tiene la carta en la mano porque es el presidente, yo no sé si siendo oposición pueda conseguir una elección tan fuerte como la de ahora. Lo cierto es que hasta el momento el único en desafiar a Lula en todos estos aspectos fue él. La victoria en primera vuelta de Lula era importante para las instituciones, malo para la política, pero buena las instituciones por el riesgo que puede implicar ahora un resultado muy ajustado. No ocurrió. 

"Lula no será un presidente fuerte, será un sobreviviente"

¿Qué opina del Frente Amplio que está construyendo Lula?

No creo que sea un Frente Amplio. ¿Qué seria un Frente Amplio a mi modo de ver? Una alianza de centroderecha a la izquierda para enfrentar una amenaza dictatorial o autoritaria como ocurrió en Uruguay o en Chile. Lula no hace eso, era le momento para hacerlo y había espacio para hacerlo, para recuperar una normalizad diaria en el país. 

¿Y cuál sería la diferencia de las experiencias de Chile y Uruguay con lo que intenta armar Lula?

Lula refuerza una lógica hegemonista, un liderazgo absoluto que segrega a una izquierda más moderada con un centro-liberal progresista. El divide ahí y viabiliza un campo más extremista. 

¿Cómo evalúa que será el rol del Congreso?

El Congreso tiene una tendencia muy mala desde el punto de vista de la representatividad en la medida que el elector de Brasil tiene una relación muy débil con los parlamentario. Eso da una independencia de actuación a lo diputados y senadores de manera completamente fisiológica, entre la elección y el margen de maniobra que puede tener una vez electo es muy grande. 

Al ser elección estadual y no distrital, los diputados tienen estrategias de voto muy dispersa y poco orgánica. Hay una relación directa entre voto y recurso electoral. Cuanto más se acercan a la maquinaria de gobierno y consigue recursos, más chances de victoria tienen. La representación está condicionada a un esquema de negociación con el Ejecutivo y no con con los ciudadanos de manera más programática. Eso hace que el Congreso tenga una dinámica muy peculiar en el sentido de prevalecer los grupos fisiológicos por encima de los programáticos, sean de izquierda, centro o derecha. 

Lula refuerza una lógica hegemonista, un liderazgo absoluto que segrega a una izquierda más moderada con un centro-liberal progresista. El divide ahí y viabiliza un campo más extremista.

Tenemos la menor tasa de renovación del Congreso, de 30 por ciento, mucha reelección,  concentración en partidos de centroderecha fisiológicas bajo el liderazgo de Arthur Lira que se va asegurar la continuidad en febrero de 2023. Ese es un escenario para Lula, si gana, complicado.

"Lula no será un presidente fuerte, será un sobreviviente"

Lula critica al Centrao y al presupuesto secreto pero si es Presidente tendrá que lidiar con su mayoría. ¿Cuál puede ser la relación?

El Lula que entraría ahora es un Lula muy diferente al que salió en 2010. Más débil, en el sentido de control de grupos políticos, va a tener más votos pero menos control de su base. En un próximo gobierno, Lula no será  un presidente fuerte, va a ser un sobreviviente, va a conseguir avanzar en una parte muy pequeña de su agenda, por eso es que es interesante hablar de un gobierno no petista. Yo creo que él va a gastar buena parte de su tiempo normalizando el país, tomará una economía muy mala y va a tener un margen de maniobra para políticas osadas, de tipo industrial o social, muy pequeña, por las restricciones económicas y por las políticas, con el Congreso dominado por Lira.

¿Podría teener problemas de gobernabilidad? 

No, no veo eso. El va a recomponer abriendo la mano y cediendo en muchas de sus plataformas como reforma tributaria, eso no va a avanzar aunque Lula quiera, sería riesgoso. Una reforma electoral, tampoco pasaría ni una reforma fiscal agresiva o el impuesto a la herencia o las grandes fortunas. Será un gobierno de reacomodamiento. 

El Jefe de campaña de Lula, Edinho Silva, habló de un gobierno de transición con un solo mandato..

Coincido. Veo dos fases de un eventual gobierno de Lula, los dos primeros años para ordenar la casa. No sé si tendrá tiempo para armar aun esquema para disputar la presidencia de la Cámara, tal vez si acuerda con el MDB o Unión Brasil  en un modelo Rodrigo Maia (ex presidente de la Cámara de Diputados), una figura de centro programático, liberal, moderado y demócrata.  Pero están reducidos por al extrema derecha y el Centrao. 

Yo creo que él va a gastar buena parte de su tiempo normalizando el país, tomará una economía muy mala y va a tener un margen de maniobra para políticas osadas, de tipo industrial o social, muy pequeña, por las restricciones económicas y por las políticas, con el Congreso dominado por Lira.

Entonces, Lula entre su base de izquierda y el centro-progrmatico podría acercarse a la mitad de los diputados para pensar una estrategia de división  del Centrao. No es difícil la relación con el Centrao, pero necesitas tiempo y ellos son aliados del presidente que tiene la carta en la mano.

Lula va intentar poner un hombre de centro pero me aprece que no podra evitar dos años más de Lira, pero eso puede cambiar los últimos dos años. Entonces, retomando la idea, los primeros dos años de Lula van a ser de organización y ajuste y los últimos dos puede mejorar la economía y la gobernabilidad en caso de conseguir el recambio del presidente de la Cámara.

¿Imagina figuras en cargos clave de perfil moderado en el Ejecutivo y en los liderazgos de los bloques?

Si, Lula hará un gobierno moderado por necesidad. No tiene margen, no tiene energía, ni fuerza política ni condiciones económicas para llevar a cabo políticas osadas. No veo a Lula interviniendo fuerte en la economía  y sus funcionarios, sobre todo en el área económica, serán moderados tambien para negociar reformas con el Congreso. 

Lula tiene una orientación económica industrialista, tiende a ser proteccionista y habla mucho de integración regional  pero creo que desde el punto de vista económico no tiene una agenda en ese sentido. Es una agenda que no funciona, Mercosur solo avanza en acuerdos automovilísticos, química, textil y máquinas, nada más. Veo una agenda vieja, hay cosas para hacer pero no hay nada en el programa de Lula vinculado a la economía digital, servicios o acuerdos fiancieros, infelizmente. 

"Lula no será un presidente fuerte, será un sobreviviente"

El Supremo Tribunal Federal está fuerte y confrontando con Bolsonaro. Los militares acumularon poder. ¿Que relación puede tener Lula con ellos?

Yo no creo que los militares tengan mucho poder. Cuando se habla de los militares en el gobierno de Bolsonaro estamos hablando de retirados o que estaban próximos a retirarse. Por eso, no sé si tienen tanto poder, creo mas bien lo contrario. Las Fuerzas Armadas es una institución que se desgastó durante el gobierno de Bolsonaro, la figura del ejército quedó como poco competente, sobre todo porque como gestionaron áreas claves del Estado como la Salud, son todas evaluaciones malas.  

Lula hará un gobierno moderado por necesidad. No tiene margen, no tiene energía, ni fuerza política ni condiciones económicas para llevar a cabo políticas osadas

En lo político también, es un papel malo, cediendo de manera importante, no sistemática pero sin con fallas a en la división de una institución de Estado de una de gobierno con expresiones políticas que no corresponden y no fueron penalizados.  Ahora con su rol aliado a Bolsonaro con el tema de las urnas electrónicas también se desprestigian. Por eso creo que salen más débiles que fuertes. 

El STF es otra cosa. El activismo judicial en Brasil no comenzó con el STF y creo que no va a acabar en él. Empezó en el Ministerio Público, el Lava jato fue una señal de eso y significó un problema de tipo constitucional. El MP no fue hecho para debatir políticas públicas, para tomar iniciativas en temas vinculados a gobierno y vienen  extrapolando su función. El Lava Jato fue un apéndice de eso y eso terminó incorporando a todas las otras instancias judiciales. 

Bolsonaro no comenzó ni terminó eso, es una dinámica periódica de una mala interpretación de las funciones y es un tremendo problema para Lula y para otros. El MP se volvió un cuarto poder independiente de Bolsonaro fuera de sus competencias constitucionales, ahora eso se ve en el STF. Uno puede pensar que cumplan un rol en un contexto excepcional pero nada que altere a la dinámica general de largo plazo por la que fue pensada el MP. Lo cierto es que desvío su función y hoy esta en una postura populista o de adhesión como este gobierno. El modelo no es Rodrigo Janot (Procurador de Michel Temer) ni Augusto Aras (actual Procurador alineado a Bolsonaro), ninguno de los dos es correcto, esa no es la función de un Procurador o del MP. Eso debería cambiarse en la próxima etapa.

Lula tiene un problema, porque los jueces del STF y del MP van a continuar su juego porque es una cuestión de poder. Lula es mas hábil que Bolsonaro pero va a tener problemas con una lógica política que extrapola su función. 

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  • 1
    nuevoguillermo
    31/10/22
    11:37
    Si un entrevistado por LPO hace esa afirmacion, entonces Lula está en el horno
    Responder