"La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario". Con esa frase Javier Milei defendió este jueves la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Apenas un dÃa después, el Gobierno volvió a echar mano a herramientas clásicas de administración de precios para intentar amortiguar el impacto inflacionario de agosto.
La estrategia tuvo dos movimientos simultáneos. Por un lado, volvió a diferir parte de la actualización del Impuesto a los Combustibles LÃquidos (ICL), una práctica que ya se repitió durante buena parte de la gestión para evitar un traslado pleno al surtidor. Por el otro, prorrogó las bonificaciones extraordinarias para los usuarios subsidiados de gas y electricidad, con el objetivo de suavizar el impacto de las nuevas tarifas. Las medidas quedaron oficializadas este jueves en el BoletÃn Oficial.
La decisión refleja una tensión difÃcil de ocultar. Mientras el discurso oficial atribuye la inflación exclusivamente a la cantidad de dinero, la gestión sigue interviniendo sobre precios regulados que tienen incidencia directa sobre el Ãndice de precios al consumidor. Es una caja de resonancia: cada incremento en combustibles o energÃa repercute sobre costos logÃsticos, producción y consumo.
Georgieva sugirió en una reunión con empresarios que el dólar tiene que estar más alto
Sin embargo, ni siquiera ese esfuerzo alcanzó para congelar las boletas. La propia SecretarÃa de EnergÃa informó un aumento promedio de 2,99% para el gas a nivel nacional y de 1,8% para la electricidad en el AMBA, mientras que en el resto del paÃs dependerá de cada ente regulador provincial.
Pero los cuadros tarifarios muestran una realidad algo distinta. En electricidad, por ejemplo, un usuario residencial medio de Edenor sin subsidios verá una suba cercana al 2%, mientras que en algunos segmentos comerciales el incremento supera el 3%. En gas ocurre algo similar. En Metrogas, las distintas categorÃas residenciales registran aumentos que rondan entre 3,9% y 4,8%, bastante por encima del promedio difundido oficialmente.
La diferencia surge porque el promedio comunicado por EnergÃa no refleja completamente el impacto que tiene el aumento del precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), el componente mayorista que luego se traslada a las facturas junto con transporte, distribución, impuestos y otros cargos. Ese incremento termina empujando el monto final que pagan hogares y comercios, incluso con las bonificaciones todavÃa vigentes.
En los despachos oficiales admiten que sostener esas bonificaciones busca evitar un salto brusco en las facturas durante el invierno. Un funcionario del área energética reconoció, en reserva, que el criterio sigue siendo "administrar la velocidad de los aumentos" para no sumar presión sobre la inflación mensual.
La postal deja una paradoja difÃcil de pasar por alto. Mientras el Presidente impulsa una reforma para reforzar la independencia del Banco Central bajo el argumento de que la estabilidad depende exclusivamente del manejo monetario, el propio Poder Ejecutivo continúa administrando impuestos, subsidios y tarifas para contener la evolución de los precios. La teorÃa marcha por un carril; la gestión cotidiana circula por otro.
En definitiva, agosto llegará con nuevas subas en las boletas de gas y electricidad. Serán menores de las que hubieran resultado sin la prórroga de las bonificaciones y sin volver a patear la actualización plena del ICL, pero aumentos al fin. Incluso cuando el Gobierno insiste en que la inflación tiene una sola explicación, la realidad vuelve a mostrar que los precios regulados siguen siendo una pieza central del tablero económico.
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La chusma no tiene ojos ni oídos para ver lo que hace o dice esté "gobierno" primero porque tradicionalmente la vara que se usa para juzgar a la ultraderecha es muy corta en relación a la de cualquier otro gobierno así que se le perdona todo; segundo y más importante porque el odio al "Kirchnerismo" es es tan extremo que le gana por mucho a cualquier huevada que diga el payaso títere de Milei
Mal que le pese a la "oposición", les debería doler muchísimo más el hecho de haber perdido (y seguir perdiendo) con semejante escoria de "gobierno", que el hecho de haber perdido en sí mismo.
Perder es una cosa, ahora perder contra ésto....