El Gobierno de Javier Milei publicó los pliegos para privatizar las represas hidroeléctricas del Comahue, un proceso que remite inevitablemente a los años ‘90. Al igual que en 1992, la concesión será por 30 años y la competencia tendrá dos etapas bien diferenciadas: primero, la evaluación de antecedentes técnicos y financieros de los postulantes, y luego la apertura de las ofertas económicas.
El esquema dolariza no solo el ingreso inicial, sino también la remuneración que percibirá el concesionario a lo largo de las tres décadas, con una indexación particular: se ajustará por la inflación de Estados Unidos. Un mecanismo pensado para blindar al inversor frente a la imprevisibilidad local, aunque introduce una paradoja: la energía se produce con recursos hídricos argentinos, pero se cobrará como si saliera de una represa en Colorado.
La privatización revive también viejas historias. AES, la eléctrica estadounidense que administra hoy la represa de Alicurá, ya manifestó interés en seguir operando. Su nombre no es casualidad: en 2002, tras la debacle económica argentina, la compañía demandó al país ante el CIADI (el tribunal arbitral del Banco Mundial).
En mayo de este año obtuvo un fallo unánime: Argentina incumplió contratos y deberá pagarle 732 millones de dólares. El problema es que la deuda sigue impaga y AES ya inició gestiones en tribunales de Washington para embargar activos argentinos.
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La pregunta que sobrevuela en la Casa Rosada es evidente: ¿se le renovará la concesión de Alicurá a AES a cambio de un desembolso en dólares o se buscará compensar la deuda con el nuevo contrato?
Sebastián Maril, especialista en litigios contra el país en el exterior, lo resume sin vueltas: "Que AES sea empresa norteamericana no es tema menor. La Casa Blanca podría involucrarse como lo hizo en 2013 con otros fallos del CIADI. Argentina terminó pagando".
Un ex funcionario de Energía aportó su cuota de escepticismo: "Cuando este modelo colapse y solo queden los agujeros negros de los pasivos en dólares y no haya cómo pagar, las empresas van a judicializar su demanda por cobrar generación de energía en dólares a partir de recursos hídricos que se producen en pesos".
El concurso público, lanzado este 20 de agosto, apunta a la venta del 100% de las acciones de cuatro sociedades hoy en manos de ENARSA: Alicurá Hidroeléctrica Argentina S.A, Chocón Hidroeléctrica Argentina S.A, Cerros Colorados Hidroeléctrica Argentina S.A y Piedra del Águila Hidroeléctrica Argentina S.A.
Los títulos se dividen en 51% de acciones clase A, 47% clase B y 2% clase C. Pueden participar compañías nacionales y extranjeras, pero con límites: nadie podrá concentrar más del 20% de la generación eléctrica del país (hoy 43.555 MW) y un mismo grupo no podrá quedarse con más de dos represas. Prohibido expresamente: provincias, municipios y uniones transitorias de empresas.
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- 121/08/2520:56No sé pero si una empresa demandó al estado por incumplimiento de contratos, para que corno va a pretender ser concesionario por 30 años más? Y la confianza? Suena más a apriete.