La importación de energÃa cara desde Uruguay en un momento donde la demanda nacional se encontraba lejos del pico que reveló LPO, derivó en una denuncia penal contra el coordinador del área energética, y viceministro de Luis Toto Caputo en EconomÃa.
La presentación fue realizada por Alejandro Sebastián DÃaz Pascual, quien pidió investigar a González y a todos los funcionarios que hayan intervenido en la decisión. La denuncia se apoya en información publicada por este medio sobre la importación de energÃa eléctrica desde Uruguay en condiciones que, según el escrito, habrÃan generado un perjuicio económico para el Estado.
El expediente quedó radicado en Comodoro Py y será tramitado por el juzgado federal número 5 que subroga MarÃa Eugenia Capuchetti. La causa apunta a determinar si existieron delitos como malversación de caudales públicos, abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario.
El eje de la denuncia es concreto. El 2 de abril, entre las 19:12 y las 22 el sistema eléctrico argentino habrÃa importado unos 830 MW desde Uruguay. El problema no es la importación en sÃ, sino el precio y la lógica detrás de esa decisión.
Según el escrito judicial, la energÃa importada se habrÃa pagado entre 150 y 200 dólares por MWh, mientras que generar esa misma electricidad en el paÃs, con gas de Vaca Muerta, cuesta entre 60 y 80 dólares por MWh. La diferencia no es menor: implica, en términos simples, pagar hasta el doble por la misma energÃa.
La denuncia agrega un dato todavÃa más delicado. Parte de la energÃa que Argentina importó habrÃa sido generada en Uruguay con gas argentino exportado a unos 3,5 dólares por millón de BTU. Es decir: el paÃs vende gas barato y luego recompra energÃa cara producida con ese mismo insumo. Una rueda que gira sobre sà misma, como un perro que se muerde la cola.
Ese esquema, según el denunciante, no sólo es antieconómico sino potencialmente ilegal si no existieron razones técnicas que lo justificaran. El sistema eléctrico argentino, sostiene el escrito, tiene capacidad instalada suficiente para cubrir la demanda, por lo que la importación deberÃa ser la última opción y no la primera.
Ahà aparece el punto polÃtico de fondo. La denuncia plantea que, si hubo generación local disponible que no se utilizó, o si hubo fallas en la planificación que obligaron a importar, la responsabilidad recae en la conducción del área energética. En ese esquema, la Coordinación de EnergÃa y MinerÃa, que encabeza González, aparece como un actor central.
La denuncia también pide medidas de prueba amplias. Entre ellas, requerir a CAMMESA el despacho horario completo de ese dÃa, los costos de generación, la capacidad disponible y las comunicaciones internas que llevaron a decidir la importación. También solicita informes a la SecretarÃa de EnergÃa, al Ministerio de EconomÃa y al ENRE.
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