El Gobierno promete libertad de mercado, pero el dólar todavÃa tiene guardia en la puerta y tobillera puesta. La suspensión de fondos con activos del exterior y la restricción cruzada del Banco Central dejaron al descubierto una tensión central del programa: Caputo dice que hay dólares para todos, pero el sistema financiero sigue operando como si no alcanzaran.
La Comisión Nacional de Valores metió un freno inesperado en plena etapa de desregulación del mercado de capitales. El organismo suspendió de manera temporal la autorización de nuevos Fondos Comunes de Inversión Abiertos destinados exclusivamente a inversores calificados que tengan más del 25% de su patrimonio invertido en activos emitidos y negociados en el exterior.
La decisión también golpea a los fondos que ya están funcionando. Esos vehÃculos no podrán recibir nuevas suscripciones de cuotapartistas mientras dure la revisión oficial. La medida fue oficializada a través de la Resolución General 1153, publicada en el BoletÃn Oficial. Según la CNV, la suspensión seguirá vigente mientras analiza el impacto fiscal de estos fondos.
En el mercado la reacción fue de furia. "Nos cambiaron las reglas en el medio del partido", dijo a LPO un operador que trabaja con fondos para clientes de alto patrimonio. Otro fue más directo: "VenÃan vendiendo el Big Bang desregulatorio y ahora cierran la puerta justo donde habÃa demanda".
La bronca apunta al contraste entre el discurso de desregulación y la decisión de poner un cepo transitorio sobre una parte del negocio de los FCI. En las últimas semanas, la CNV habÃa presentado su "Big Bang" normativo como una flexibilización fuerte para Obligaciones Negociables, acciones, fideicomisos y fondos comunes abiertos y cerrados.
Pero la resolución publicada el 18 de mayo fue en sentido contrario. La CNV decidió suspender las emisiones dentro de una revisión en curso sobre el costo fiscal asociado a los FCI abiertos para inversores calificados. El régimen especial para esos fondos fue creado en 2024 por esta misma comisión. Les daba menos restricciones regulatorias que a los fondos tradicionales y les permitÃa acceder a estrategias de inversión más amplias.
Ahora el organismo estableció que quedan suspendidas las nuevas suscripciones en los fondos que, según sus reglamentos de gestión, destinen más del 25% de su patrimonio neto a activos emitidos y negociados fuera del paÃs. La CNV también dejará de aprobar la constitución de nuevos vehÃculos con esas caracterÃsticas. Además, no permitirá modificaciones reglamentarias que transformen fondos existentes para encuadrarlos dentro de ese esquema.
El problema es que esa medida no aparece sola. Se suma a una incomodidad mayor para la city: la restricción cruzada del dólar. Esa normativa del Banco Central impide operar en dólares financieros, como el MEP o el contado con liquidación, durante 90 dÃas corridos a quienes hayan comprado dólar oficial. También funciona al revés: quien operó MEP o CCL queda limitado para acceder al mercado oficial durante el mismo plazo.
La regla busca evitar el "rulo" financiero. Es decir, que un inversor compre dólares en una ventanilla más barata y los venda en otra más cara. Pero en la práctica deja un sistema partido. Por eso, en la city hablan de cepo total. No porque el esquema sea idéntico al cepo anterior, sino porque la combinación de restricciones impide moverse con libertad entre los distintos mercados. Hay menos permisos formales, pero sigue habiendo castigos cruzados.
Ese fue uno de los elementos determinantes para que MSCI mantuviera a la Argentina en la categorÃa standalone, el escalón más bajo de su clasificación de mercados. No es una calificación crediticia, sino una evaluación sobre accesibilidad para inversores internacionales. MSCI mira si los capitales pueden entrar y salir sin trabas, si el mercado cambiario funciona con normalidad y si hay previsibilidad regulatoria.
La Argentina no logró salir de esa categorÃa porque conserva restricciones que los fondos globales miran con lupa. La restricción cruzada del BCRA pesa porque limita la operatoria entre el mercado oficial y los dólares financieros. Y la decisión de la CNV agrega otra señal incómoda: cuando la demanda busca instrumentos con activos del exterior, el regulador pisa el freno.
En términos polÃticos, el golpe de MSCI fue más profundo de lo que admitió el Gobierno. La categorÃa standalone deja a la Argentina fuera del circuito de los grandes Ãndices que ordenan carteras internacionales. No es solo una etiqueta.
Lo llamativo es que Luis Caputo afirmó esta semana que "hay dólares para todos", pero la frase convive con las restricciones cruzadas del BCRA y con el freno de la CNV.
El balance de pagos tampoco ayudó a sostener la idea de abundancia. Los números del primer trimestre muestran que la balanza comercial de bienes tuvo un superávit de USD 6.339 millones gracias a las exportaciones. Pero ese ingreso fue compensado por otras salidas relevantes de divisas.
"El superavit comercial fue una situación excepcional que no se va a volver a repetir en el resto del año, sostenido por el precio del petroleo y el mayor volumen de liquidación de la cosecha", agregó Martin Genero de Clave Bursatil.
La balanza de servicios registró un déficit de USD 4.028 millones, impulsado principalmente por turismo y transporte. El ingreso primario tuvo un rojo de USD 4.676 millones, explicado por pago de rentas de la inversión, intereses y giro de utilidades al exterior. La cuenta corriente cerró asà con un resultado negativo, pese al superávit comercial.
La cuenta financiera mostró un ingreso neto de capitales de USD 2.398 millones. Ese flujo sirvió para financiar parte del desequilibrio externo. Pero la señal de fondo fue menos alentadora: las reservas internacionales apenas aumentaron USD 11 millones durante el trimestre. Los números muestran una mecánica conocida. Entran dólares por exportaciones y financiamiento. Salen por servicios, turismo, intereses, utilidades y formación de activos externos. La diferencia se tapa con deuda.
Por eso el debate no es solo regulatorio. La suspensión de los fondos, la restricción cruzada y el standalone de MSCI forman parte de una misma historia. El Gobierno necesita mostrar que el mercado está abierto. Pero cada vez que los dólares buscan la puerta de salida, aparece una nueva cerradura.
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