El Banco Central ya compró más de USD 7.000 millones en lo que va del año, pero el riesgo paÃs pasó de 518 puntos a mediados de abril a ubicarse en torno a los 560 puntos, mientras los bonos argentinos siguen sin levantar.
El dato rompe con la lógica financiera. En cualquier economÃa, una mejora sostenida en el frente externo deberÃa traducirse en menor riesgo y mayor acceso al crédito. En la Argentina actual ocurre lo contrario: los dólares entran, pero la desconfianza no cede.
El desacople se vuelve más evidente al mirar el contexto internacional. En medio del conflicto en Medio Oriente, varios paÃses emergentes -en especial exportadores de energÃa como el nuestro- lograron comprimir sus spreads en torno a 20 puntos básicos, mientras que Argentina quedó al margen de ese movimiento.
Pero en la Argentina, con una macro frágil y el gobierno con sus peores registros de aceptación desde que asumió Milei, el eje de análisis de los operadores del mercado empieza a debatir que tan asegurada está la reelección de Milei.
Salvar el proyecto, soltar a Milei
En ese marco, el consultor financiero Javier Peralta advierte que los bonos más largos, como los AL30 y GD30, vienen mostrando caÃdas marcadas porque sus vencimientos se ubican después del final del actual mandato. Esa caÃda en el precio implica, al mismo tiempo, una suba en el rendimiento que ofrece, lo que los vuelve atractivos para inversores con mayor tolerancia al riesgo. El negocio, en términos simples, es asumir hoy un mayor nivel de incertidumbre a cambio de cobrar una tasa más alta si el escenario finalmente se estabiliza y los pagos se cumplen.
La diferencia es concreta: los bonos que vencen después de las elecciones pagan más que aquellos que lo hacen antes, precisamente porque incorporan el riesgo polÃtico del próximo ciclo. Según explica Peralta, el diferencial de tasas entre un bono que vence antes de las elecciones y uno que vence después es del 3%. Esa brecha es la "prima" que el mercado exige por invertir en tÃtulos expuestos a un eventual cambio de rumbo, y es también lo que atrae a inversores agresivos dispuestos a apostar a que, pese a las dudas, la deuda terminará siendo honrada.
Estimaciones del mercado muestran un diferencial entre los tÃtulos que vencen durante la gestión de Javier Milei y los que lo hacen después sugiere que el mercado asigna una probabilidad del 78% a la continuidad del actual esquema polÃtico, un nivel de optimismo que ya está incorporado en los precios. El problema es que ese optimismo no alcanza. Para que el riesgo paÃs baje a niveles compatibles con el regreso al mercado voluntario de deuda -en torno a los 380 puntos básicos- harÃa falta prácticamente un escenario de certeza total sobre la continuidad polÃtica.
En ese contexto, las encuestas empiezan a jugar un rol central en la formación de expectativas. El deterioro en la imagen del Gobierno y el malestar social aparecen como variables que el mercado sigue cada vez más de cerca.
Un relevamiento reciente de la brasileña Atlas, que la pegó en las pasadas elecciones de octubre, revela que más del 60% reprueba la gestión de Milei. Y un trabajo de Managment & Fit ubica la aceptación de Milei en el 37%, con una brutal caÃda de 10 puntos en los últimos dos meses, desde que estalló el escándalo Adorni.
Mientras que otro trabajo de Zuban-Córdoba reveló que Axel Kicillof lidera la intención de voto a presidente con u 44% de los votos que lo ubica al filo de ganar en primera vuelta, mientras que Javier Milei aparece en el sexto lugar. Esa situación pega fuerte en el mercado y, como reveló LPO, es lo que llevó a Toto Caputo a pedirle a Karina Milei que eche a Adorni, porque su escándalo está afectando la confianza en el programa.
Pero más allá del factor polÃtico, aparecen otras miradas que intentan explicar la debilidad de los bonos. La consultora 1816, planteó que parte de la decepción del mercado se explica por el regreso de Argentina al financiamiento con organismos internacionales (FMI, BID y Banco Mundial), en lugar de emitir deuda en el mercado.
Desde esa óptica, el hecho de que el stock de deuda con organismos haya crecido refuerza la idea de una economÃa que todavÃa no logra normalizar su acceso al crédito. Con un agravante: esos acreedores son privilegiados y cobrarán antes que los privados.
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En fin, esperen ver a todos los medios empezando a inflar como nunca a Bullrich.