El equipo económico ya empezó a analizar la posibilidad de reestructurar la deuda con el FMI que vence el año próximo, para aligerar un muro de vencimientos externos que ronda los USD 19 mil millones. Con el riesgo paÃs por encima de los 600 puntos Toto Caputo prepara un plan de contingencia por si no puede volver a los mercados voluntarios de deuda.
Los vencimientos suman USD 18.927 millones y su renegociación es posible si Milei consigue respaldo polÃtico de Trump. Ese monto es el total que la Argentina deberÃa pagar el año próximo sumando tres grandes bloques de deuda en moneda extranjera: FMI, otros organismos multilaterales y acreedores privados. Es la proyección del propio FMI.
El desglose revela la estructura del problema. Por un lado, el FMI explica USD 5.544 millones en 2027. Es la parte más rÃgida. Y tiene un cronograma muy concentrado: pagos en marzo, junio, septiembre y diciembre, combinados con intereses y sobretasas trimestrales. Es el corazón de la "muralla".
Fracasó una licitación de deuda de Caputo y el riesgo paÃs se disparó
Los pagos se distribuyen a lo largo del año, pero con momentos crÃticos. Marzo abre con más de USD 580 millones. En junio aparece otro pico de USD 625 millones. Septiembre es el mes más pesado, con más de USD 900 millones. Y diciembre vuelve a concentrar pagos por otros USD 625 millones. A eso se suman intereses y sobretasas en mayo, agosto y noviembre. Es un esquema que obliga a tener dólares disponibles casi todos los meses.
El segundo bloque es el de organismos multilaterales excluido el FMI: Banco Mundial, BID, CAF. Ahà aparecen USD 5.897 millones en 2027. Se dividen casi en partes iguales entre intereses y amortizaciones. Es deuda más dispersa, pero igual de exigente. No tiene la visibilidad del Fondo, pero suma presión constante durante todo el año.
El tercer bloque es el de los acreedores privados en moneda extranjera, con USD 5.245 millones proyectados para 2027. Acá entra la deuda reestructurada por MartÃn Guzman en 2020 y las emisiones posteriores.
Los bonos surgidos del canje de 2020 pagan intereses en enero y julio. Ahà se concentra buena parte del flujo anual. Pero además, en 2027 se suma un dato clave: el bono USD 2038 empieza a amortizar capital en julio. Es decir, deja de ser solo pago de intereses y pasa a exigir desembolsos de capital.
A eso se le suma la nueva deuda emitida en los últimos meses. El BONAR 2029N paga cupones en mayo y noviembre, mientras que el bono AO27 introduce una lógica distinta: pagos mensuales de intereses desde 2026 hasta su vencimiento en octubre de 2027, cuando además se amortiza todo el capital. Es un goteo constante que termina en un desembolso final.
Y por fuera de estos tres grandes bloques aparece el frente bilateral, encabezado por el Club de ParÃs, con pagos semestrales que se extienden hasta 2028. No es el componente principal, pero agrega presión en momentos especÃficos del calendario.
Para entender la situación hay que hacer una distinción clave: no es lo mismo refinanciar que reestructurar. En los primeros tramos de la negociación de Guzmán habÃa consenso en que el objetivo era reestructurar la deuda tomada en 2018. Es decir, cambiar plazos, tasas y condiciones de un compromiso que ya entonces era considerado impagable.
Sin embargo, el acuerdo terminó siendo otra cosa. No fue una reestructuración, sino un nuevo préstamo para cancelar el anterior. Una refinanciación. Guzmán pateó los vencimientos hacia adelante, pero no modificó la lógica del endeudamiento.
La deuda original, tomada por el gobierno de Mauricio Macri en 2018, el mayor préstamo en la historia del FMI, por hasta USD 57.000 millones, con USD 45.000 millones efectivamente desembolsados; quedó intacta en su estructura.
El resultado es el calendario actual. Un esquema que alivió el corto plazo pero cargó el mediano. Ahora la deuda con el FMI no es un problema futuro. Es un problema presente que ya tiene fecha de vencimiento. Y ese calendario marca un punto crÃtico: 2027. Ahà se levanta una muralla de pagos que, hoy, nadie en el mercado cree que Argentina pueda afrontar sin una reestructuración.
Para los mercados, el diagnóstico es claro. Sin un "reschedule de payments" el riesgo paÃs difÃcilmente baje de manera sostenida. Daniel Marx, Jefe de Negociación de Deuda Soberana entre 1988 y1993, cuando se estatizó la deuda de las empresas privadas, lo explica en términos estructurales: Argentina tiene una proporción inusualmente alta de deuda "privilegiada". Es decir, compromisos con organismos multilaterales y bilaterales que tienen prioridad de cobro. Esa porción representa cerca del 20% del total de la deuda pública, un nivel muy elevado en comparación internacional.
Esa estructura condiciona todo. Porque si no alcanza para pagarle al FMI que tiene prioridad de cobro, nada queda para cumplir con el resto. Y eso, logicamente, impacta en la percepción de riesgo. "Mientras esa carga siga asÃ, el mercado va a mirar con desconfianza", explicó un operador.
En ese contexto, el estado de situación con el Fondo suma incertidumbre. La revisión del programa, que debÃa resolverse en enero y luego se esperaba para marzo, volvió a postergarse. Ahora el Gobierno apunta a fines de abril, después de la cumbre del FMI y el Banco Mundial. Allà estará Luis Caputo.
De esa revisión depende un desembolso de unos USD 1.000 millones y, sobre todo, el waiver por el incumplimiento de la meta de reservas. Sin esa dispensa, el programa queda en falta. "Este delay debe leerse como un reto, pero no hay soltada de mano", deslizó una fuente al tanto de las conversaciones.
Lo concreto es que Argentina corre sobre una cinta de Moebius. Sin acceso a los mercados internacionales, el Tesoro debe pagar sus vencimientos en efectivo. Para hacerlo, el Banco Central le vende los dólares. Es un circuito cerrado donde las reservas no crecen, pero acumular reservas es condición necesaria para conseguir financiamiento.
El balance cambiario pone en números la desconfianza del mercado. En febrero, el último dato disponible, se repitió el patrón que dominó gran parte de 2025: déficit de cuenta corriente, incluso morigerado por ingreso de capitales financieros. La cuenta financiera registró un déficit de USD 115 millones.
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Hoy, el gobierno de Milei está sobre cumpliendo la meta de reservas que exige el FMI, pero los vencimientos con dicho organismo son muy abultados y en 2027 hay una pared brutal de vencimientos por casi USD 19 mil millones con el FMI.
Hoy, la economía argentina cuenta con equilibrio fiscal y externo y eso se ha logrado nada más que en dos años y moneda. Está claro que no vamos a ser Noruega o Dinamarca en dos años y medio. Gastar dinero sin producir o produciendo muy caro, no se corrige de la noche a la mañana. Obligadamente, el gobierno de LLA tuvo que abandonar-por el momento-el libreto liberal y congelar el precio de la nafta por 45 días. A veces, la necesidad tiene cara de hereje, lo mismo que negociar con los organismos multilaterales o bilaterales de crédito, no es para nada grato, pero repito a veces es inevitable.
esto es parte de la formula infalible de esta gente....
devaluacion.
dolar pisado.
inflacion en dolares. descomunal.
deficit de cuenta corriente.
tasas imposibles.
todo el mundo endeudado.
ESTANFLACION-/ BAJA DE RECAUDACION.
y ... descalce.
ahi... agarrate fuerte.
esta clarisimo hacia donde vamos, no ?
Esto no fue decisión de LLA, es el cronograma de pagos que acordó Guzmy Guzmán, el pasante que le servía café a Stiglitz y acá fue ministro de economía de Alberto.
Tenemos la memoria larga, sépalo.