El Banco Nación prepara una emisión de deuda en el mercado local para salir a fondear crédito en una escala que el sistema todavÃa no logró consolidar. La jugada combina pesos y dólares y coincide con los esfuerzos del equipo económico por reactivar la economÃa vÃa crédito.
La operación apunta a levantar unos 200 millones de dólares en total. En pesos, el objetivo es convalidar una tasa de UVA más 5,7% como máximo. En dólares, el techo buscado es de un dÃgito alto, pero por debajo de los dos dÃgitos. "Es un primer test", admiten en el banco, que hace muchos años que no salÃa al mercado con una Obligación negociable
La idea es calzar esa deuda con dos lÃneas bien definidas. Por un lado, los hipotecarios. Por otro, el crédito en dólares para sectores exportadores que generan dólares genuinos.
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En hipotecarios, el punto de partida es conocido. A fines de 2023 y comienzos de 2024, el sistema estaba prácticamente apagado. La inflación habÃa licuado el esquema UVA y el stock era mÃnimo. En marzo de 2024 empezó una reactivación tÃmida. En todo ese año, el saldo llegó a unos $1,01 billones, con una suba interanual del 105%.
Con la desaceleración inflacionaria y la vuelta de lÃneas UVA, el crédito volvió a moverse entre 2024 y comienzos de 2025. Se relanzaron esquemas similares a los de 2017. Se acumularon unos 23.000 créditos desde marzo de 2024. El ritmo, sin embargo, fue acotado: alrededor de 3.500 operaciones mensuales. CrecÃa, pero todavÃa en una escala chica.
El salto fuerte llegó en 2025. En los primeros meses, el monto otorgado fue 90 veces mayor que en igual perÃodo del año anterior. Hubo subas reales de hasta 350% en algunos cortes y del 173,9% en todo el año. Se otorgaron 44.305 créditos, uno de los registros más altos desde 2004. El financiamiento total rondó los 3.679 millones de dólares. El Banco Nación explica el 76% del total.
En 2026 el sistema muestra otra cara, los bancos en muchos casos están cerca del lÃmite de su capacidad de préstamo, con un mercado que sigue acotado en su capacidad de fondeo. Una situación paradójica porque hay casi 40 mil millones de dólares en depósitos que en su gran mayorÃa no se pueden utilizar por las restricciones post 2001, que sólo permiten prestar en moneda dura a aquellos exportadores que comprueben que cobran en dólares.
Ahà es donde aparece la segunda pata de la estrategia del Nación: el crédito en dólares. En principio, enfocado en proyectos exportadores que aseguren ingreso de divisas. Hay casos concretos en carpeta, como una planta de manà por unos 40 millones de dólares posiblemente a construirse en Santa Fe, en un sector donde Argentina tiene peso global.
Pero la discusión atraviesa el sector. En Adeba, la asociación de bancos, hay unanimidad en pedirle al gobierno que relaje esos lÃmites y permita que se preste en dólares a sectores no exportadores, pero que se manejan en esa moneda, como el real estate de lujo.
En Adeba, la asociación de bancos argentinos, circula la idea que sean las propias instituciones quienes definan a que cliente le prestan en dólares. "Nadie conoce a nuestros clientes como nosotros", afirmó a LPO el presidente de un banco del interior.
Los bancos extranjeros mantienen una postura más cauta. Recuerdan el estallido de la Convertibilidad donde el crédito en dólares a quienes ganan en pesos terminó mal. El descalce de monedas sigue siendo la palabra clave. Si el tipo de cambio se mueve, el problema aparece rápido. Un corte en el flujo de divisas o una corrección cambiaria puede volver impagables esos créditos.
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