El dólar volvió a quedar bajo presión. La consultora de Marina Dal Poggetto puso números sobre la mesa. En su Monitor Semanal, EcoGo advirtió que el cierre de junio encontró al mercado cambiario más exigido. Esta vez, el problema no vino del agro, cuya liquidación se mantuvo firme e incluso mejoró contra mayo, sino del canal financiero.
La menor emisión de Obligaciones Negociables y el menor ingreso de préstamos en dólares redujeron la oferta marginal de divisas. A eso se sumaron demandas del sector energético y giros de dividendos. Menos dólares entrando y más dólares saliendo. La cuenta no necesita demasiada literatura.
EcoGo estimó que esto le pone un piso en torno al 2% a la baja de la inflación. "Este panorama cambiario y monetario sostiene una proyección de inflación estable en torno al 2% mensual para lo que resta del año, limitando una desaceleración más profunda a corto plazo", señaló EcoGo.
Además, ente la suba del dólar el Banco Central desaceleró sus compras en el mercado oficial a un promedio de USD 48 millones diarios. Es el nivel más bajo desde comienzos de marzo. También volvió a operar en futuros para administrar la volatilidad.
El dólar saltó por arriba de los $1500 y preocupa el impacto en precios
EcoGo también marcó una fuerte operatoria en la letra dolar-linked, señal de una intervención más decidida en el mercado secundario de tÃtulos públicos. El Gobierno busca sostener la estabilidad cambiaria con menos expansión monetaria y más cobertura financiera.
Esa "plaza seca" de pesos empujó la tasa. La overnight trepó al 23% TNA y se despegó del piso del 20% que habÃa fijado el BCRA. La tasa vuelve a funcionar como alambrado para que los pesos no corran al dólar. Pero ese alambrado tiene costo para el crédito, la actividad y el capital de trabajo.
Y ahora que pasó el trimestre de liquidación fuerte del campo, la divisa vuelve a dispararse. En su streaming de este miércoles, Eduardo Rava estimó que en diciembre el dólar rondará los 1.700 pesos y destacó que pese al salto de las últimas semanas, el incremento sigue por debajo de la inflación.
aEn paralelo, Ricardo Arriazu sumó una advertencia sobre la dolarización de los ahorros. En una entrevista con Canal C, recordó que "los argentinos el año pasado compraron USD 41.000 millones" y precisó que, desde 2003, la cifra acumulada llegó a USD 262.000 millones.
Arriazu explicó que esa conducta no es neutra para la economÃa real. "Cada dólar que yo compro es un dólar menos" de demanda interna, dijo. La frase toca el nervio del problema: cuando el excedente se va al colchón, al banco o al exterior, deja de circular en consumo, inversión o producción.
El economista repasó la historia reciente del paÃs para respaldar su análisis y recordó que, desde 1980, Argentina atravesó 20 años de crecimiento negativo, casi siempre por corridas cambiarias. Según su relato, esas corridas se impusieron en 19 de 20 ocasiones. La única excepción, dijo, ocurrió en 1995. Esa dinámica, agregó, terminarÃa por "generar una crisis externa", y descartó que exista una fórmula mágica para evitar ese escenario.
La preocupación de Arriazu calza con el diagnóstico de EcoGo. Si el mercado se dolariza más rápido de lo que entran divisas financieras, el esquema queda más exigido. Y si el Gobierno sube la tasa para contener esa demanda, enfrÃa una economÃa que camina por una cornisa angosta.
La consecuencia aparece en precios. Para EcoGo, este panorama cambiario y monetario sostiene una inflación estable en torno al 2% mensual para lo que resta del año. Es decir, le pone un piso a la desaceleración.
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Los economistas mencionados en la nota muestran algo de preocupación por el fuerte ritmo de dolarización y porque solo una porción menor de los dólares adquiridos por personas con mayor capacidad de ahorro se vuelca a la producción de más bienes y servicios, algo que limita indefectiblemente el crecimiento económico y la reducción acelerada de la inflación del país.
Desde mi punto de vista, la solvencia fiscal contribuye con el proceso de desinflación, pero esto solo no alcanza para poder generar crecimiento económico con estabilidad de precios. Es un problema importante, porque no se puede reprimir la demanda de dólares, ni tampoco sería recomendable volver a poner un cepo cambiario. Además, la demanda de pesos depende exclusivamente de las expectativas y/o preferencias y/o necesidades de los agentes económicos. Es decir, es el mercado el que decide, o, dicho de otro modo, es el libre juego de la oferta y la demanda lo que determina los precios en el mercado. Algo tan básico como cierto.
Ricardo es uno de los economistas más experimentados y serios que tiene nuestro país y Marina una brillante macroeconomista. Es un placer escuchar o leer sus opiniones.
La informalidad va ganando terreno de la mano del empeoramiento en las condiciones de vida de muchos trabajadores y, en general, de la gente que depende mayormente de las ventas minoristas en el mercado interno.
El gobierno de LLA apuesta mucho a aquellos sectores exportadores de materias primas y energía por una sencilla razón: son los principales generadores de divisas genuinas en el país. Sin embargo, estos sectores no son ni por asomo los mayores empleadores de mano de obra local.
Las grandes empresas exportadoras tienen el plus de ser mucho más eficientes y competitivas que el resto de las empresas locales, lo mismo ocurre con el sector financiero que atraviesa una bella luna de miel, pero a la vez sufre por el incremento en la morosidad de muchos hogares argentinos.
Hoy, el dólar permanece relativamente estable, a pesar de algunas mínimas turbulencias y, esa estabilidad contribuye -en gran medida- con la existencia de unos niveles de inflación mucho más razonables que los que había en el pasado reciente. Sin embargo, la oferta de divisas siempre ha sido más baja en el segundo semestre, y no creo que esta vez sea la excepción, además, el dólar apreciado está servido en bandeja para las personas con mayor capacidad de ahorro y estimo que la demanda en el mercado de divisas podría superar con creces a la oferta en el segundo semestre.
Por último, uno puede coincidir en todo o no con Marina, pero para mí, ella es la mejor macroeconomista del país.