Ni el volantazo de Toto Caputo para que el Indec no publique el nuevo Ãndice de precios logró frenar a la inflación que marcó un altÃsimo 2,9 por ciento en enero y acumula ocho meses consecutivos al alza. Un dato letal para el relato libertario de la "desinflación" y las promesa de Milei que en agosto el IPC comenzará con cero.
El ministro de EconomÃa habÃa asegurado la semana pasada que la inflación de enero estarÃa en torno al 2,5 por ciento, pero la realidad fue mucho más áspera. El Ãndice manipulado por Caputo dio casi medio punto más y el gobierno solo pudo zafar de que empiece con 3, un fantasma que recorrÃa la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda.
LPO habÃa revelado la semana pasada que la proyección del nuevo Ãndice elaborado por Marco Lavagna daba entre 3,2 y 3,4 por ciento, razón por la que Javier Milei y Toto Caputo decidieron no publicarlo. El bochorno terminó con la renuncia de Lavagna.
El ministro y sus voceros oficiosos aseguraron que el nuevo Ãndice hubiese dado una décima menos que el actual, pero la realidad es que todos los analistas serios explican que por la mayor ponderación de los servicios la cifra darÃa más alta. El 2,9% con el Ãndice viejo confirma la primicia de LPO, que luego fue replicada por otros medios.
Es obvio que con la nueva ponderación el IPC se iba a ubicar por encima del 3%, una bomba neutrónica para Milei y Caputo, que justifican el fenomenal ajuste que castiga el consumo, el empleo y el poder adquisitivo, en el logro estratégico de bajar la inflación a niveles regionales, esto es alrededor del 5% anual. Ahora, para hablar de un proceso de desinflación, la inflación tiene que bajar, no subir ni acelerarse como está ocurriendo.
El papelón de Caputo fue múltiple. Primero porque forzó la renuncia de Lavagna y detonó la credibilidad del Indec al frenar la actualización de un Ãndice anunciado varios meses atrás, con el único objetivo de que no el Ãndice no empezara con 3 y terminó apenas una décima abajo. En el medio, violó el secreto estadÃstico del Indec anunciando que darÃa 2,5% y terminó casi medio punto arriba, dando una señal de incertidumbre total.
El ridÃculo también fue grosero de las consultoras amigas del gobierno que salieron a coro a anunciar que la inflación serÃa de 2,4 por ciento, en un intento burdo por legitimar la intervención de Caputo en el Indec. El analista Fernando Marull, por ejemplo, sostuvo que si el Ãndice daba más de 2,5 o 2,6 "estás siendo operado".
Un dato alarmante del Ãndice de enero es que alimentos dio 4,7 por ciento, lo que golpea de lleno a los sectores más postergados de la economÃa y hará repuntar la canasta de pobreza. En el Conurbano bonaerense los alimentos subieron 5,5 por ciento, casi el doble que el promedio general de inflación.
Además, también burla a los analistas caputistas que sostenÃan que el Ãndice porteño, que dio 3,1 por ciento, estuvo empujado por productos estacionales como el turismo y no por la inflación núcleo.
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En infobae salió que las consultoras que usar el método nuevo, les dio más abajo, les dio 2.4.
Así que la tienen adentro. Nadie manipula el indec y al caso hubiera convenido la medición nueva.
Cierren el orto, hay un presidente y un ministro trabajando y sacando el país adelante.
UN FESTIVAL D CAUTELARES PARA Q ANSES AJUSTE LAS JUBILACIONES CON EL IPC (metodologia 2017/18) ENCEPADO X EL INFRADOTADO