El Gobierno apuesta a un golpe de efecto financiero: que la Argentina sea reclasificada por MSCI en junio y vuelva al radar de los grandes fondos internacionales. En la Casa Rosada imaginan que ese cambio habilite un ingreso rápido de dólares hacia el mercado local en un momento donde la economÃa necesita reforzar el frente externo.
La jugada se apoya en un mecanismo técnico pero decisivo. Los grandes fondos institucionales, en especial los fondos de pensión de Estados Unidos, no eligen discrecionalmente en qué paÃses invertir, sino que siguen mandatos atados a Ãndices de referencia. Si un paÃs forma parte de Ãndices como el MSCI Emerging Markets Index o el MSCI Frontier Markets Index, esos fondos deben asignar parte de sus carteras a esos mercados para no desviarse de su benchmark.
Por eso, cuando un paÃs ingresa a una categorÃa, se generan flujos automáticos de inversión, mientras que cuando queda afuera -como ocurre hoy con Argentina- directamente desaparece del radar de gran parte de esos capitales.
Según la estimación de un importante banquero argentino, una eventual reclasificación podrÃa generar ingresos por hasta 7.000 millones de dólares hacia empresas argentinas que cotizan en Nueva York. Ese flujo, concentrado en papeles de alta liquidez, implicarÃa una fuerte revaluación de esas compañÃas en los mercados internacionales.
En ese marco, la decisión que tome MSCI en junio se volvió una de las principales apuestas del Gobierno. El objetivo no es menor: volver, al menos, a la categorÃa de mercado de frontera como paso previo a una eventual recuperación del estatus de emergente.
Sin embargo, el punto de partida es complejo. La Argentina no sólo está fuera del Ãndice de emergentes, sino también del de frontera. Desde 2021, MSCI la ubica como "standalone market", una categorÃa que la deja completamente al margen de los Ãndices globales y, por lo tanto, de los flujos automáticos de inversión.
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El historial reciente explica ese retroceso. El paÃs habÃa sido degradado de emergente a frontera en 2009, recuperó esa categorÃa en 2018 -efectiva en 2019- y volvió a caer en 2021 tras la reinstalación de controles de capital, curiosamente impulsados durante el final del gobierno de Mauricio Macri, que limitaron la operatoria de inversores extranjeros.
Desde entonces, las restricciones cambiarias y regulatorias siguen siendo el principal obstáculo. Para MSCI, la clave no es sólo la macroeconomÃa sino la accesibilidad: que los fondos puedan entrar, operar, cobrar dividendos y salir sin trabas significativas.
En ese contexto, distintas miradas del mercado empiezan a ponerle un freno al optimismo oficial. Informes recientes advierten que la Argentina difÃcilmente recupere la categorÃa de mercado emergente antes de 2028, incluso si avanza en una normalización gradual de su esquema financiero.
Aun en un escenario favorable, el proceso es lento. Primero, el paÃs deberÃa ser incluido en una lista de revisión, paso previo obligatorio antes de cualquier mejora. Recién después de ese perÃodo, podrÃa concretarse una reclasificación efectiva.
AsÃ, la apuesta del Gobierno combina expectativa y necesidad: un cambio de categorÃa podrÃa traer dólares frescos en el corto plazo, pero el propio funcionamiento del sistema y las condiciones actuales del paÃs hacen que ese objetivo, por ahora, siga más cerca de una expectativa que de dólares efectivamente entrando.
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- 1Hace 8 dÃas15:22Mercado de frontera es la expresión código para designar a un pais de mierda recagado de hambre .....pero bueno, siempre hay que aspirar al nivel superior