El secretario del Tesoro, Scott Bessent, enfrenta un momento de debilidad polÃtica luego de su fallido intento por sostener el valor de los bonos norteamericanos, un una muy poco ortodoxa intervención sobre ese mercado para intentar contener las tasas de largo plazo, que molestó a Wall Street.
Bessent anunció que pese al fallido intento de sostener la paridad con compras masivas de bonos, duplicará las recompras de deuda larga.
El movimiento confirma un giro cada vez más intervencionista del secretario del Tesoro de Donald Trump, que en menos de un año pasó de comprar pesos para sostener al gobierno de Javier Milei antes de las elecciones argentinas, a intervenir junto con Japón para frenar el desplome del yen y ahora actuar directamente sobre el mercado de deuda estadounidense.
La semana pasada, Bessent anunció que elevará de USD 2.000 millones a USD 4.000 millones el monto máximo de sus operaciones de recompra de bonos de largo plazo, especialmente en los tramos de 10 a 20 y de 20 a 30 años. Las operaciones ampliadas comenzarán en septiembre y se extenderán hasta principios de noviembre.
Las ventas masivas de bonos del Tesoro complican el modelo de dólar barato de Milei
La explicación oficial es que las recompras buscan mejorar la liquidez y el funcionamiento del mercado. Sin embargo, el efecto buscado es evidente: al retirar bonos largos de circulación, el Tesoro aumenta su demanda, empuja sus precios y presiona a la baja sus rendimientos.
Detrás de la presión sobre los bonos que causan las ventas masivas en todo el mundo, aparecen problemas que difÃcilmente puedan resolverse mediante recompras: el déficit fiscal de Estados Unidos, las enormes necesidades de financiamiento del Tesoro, las dudas sobre la trayectoria de la inflación y la deuda que llegó al récord histórico de 40 trillones. Números alucinantes que llevan a los inversores a desprenderse de sus bonos del Tesoro.
"Este fracaso coloca a Bessent en una posición muy delicada y le deja poco resto para volver a rescatar a la Argentina si enfrenta otra corrida", explicó a LPO un economista de buen diálogo con el equipo de Toto Caputo. Una debilidad que se extiende a la capacidad de Bessent de volver a interceder por el gobierno de Milei ante el directorio del FMI.
Caputo planea asistir en octubre a la reunión anual del FMI en Bangkok, con la idea de conseguir al menos USD 5.000 millones adicionales al préstamo en curso. Pero la titular del Fondo, Kristalina Giorgieva, ya recibió el mandato de la Junta de Gobernadores de no aumentar la exposición con Argentina, a lo sumo se podrÃa analizar una reestructuración del cronograma de pagos, confiaron a LPO fuentes al tanto de las conversaciones.
La maniobra fue rápidamente comparada en Wall Street con una suerte de "Treasury Twist", en referencia a la Operation Twist que utilizó la Reserva Federal para modificar la composición de su balance y reducir las tasas largas. La diferencia es que ahora la iniciativa no parte de la Fed sino directamente del Tesoro.
En un primer momento, funcionó. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años cayó alrededor de 10 puntos básicos hasta la zona de 5,19%, mientras que el Treasury a 10 años retrocedió hacia 4,65%. El movimiento llevó alivio a las acciones y se trasladó también a otros mercados financieros. Pero la reacción duró poco. Al dÃa siguiente, el bono a 30 años volvió a operar cerca de 5,25% y el de 10 años regresó a la zona de 4,70%, borrando buena parte del efecto que habÃa provocado el anuncio.
Pese a esto, Bessent no dio señales de retroceder. La decisión consolida una lÃnea de conducta que comenzó con intervenciones fuera de Estados Unidos y ahora llegó directamente al mercado financiero norteamericano.
El antecedente argentino es probablemente el caso más llamativo. En octubre de 2025, en plena tensión cambiaria antes de las elecciones legislativas, Bessent confirmó que el Tesoro estadounidense habÃa comprado directamente pesos argentinos. Washington acompañó la intervención con un swap por USD 20.000 millones con el Banco Central y volvió a comprar moneda argentina cuando reapareció la presión sobre el dólar.
Fue una intervención extraordinaria para una administración republicana que reivindica el libre mercado y que tuvo además una consecuencia polÃtica decisiva: estabilizar el frente cambiario argentino en las semanas previas a las elecciones, cuando una corrida amenazaba con complicar a Milei.
Meses después apareció Japón. Frente a la fuerte depreciación del yen, las autoridades japonesas intervinieron en el mercado cambiario y Estados Unidos acompañó la estrategia. La cuestión tenÃa además una derivación particularmente sensible para Washington: Japón es uno de los mayores tenedores extranjeros de deuda estadounidense y una intervención financiada mediante ventas masivas de Treasuries podÃa agravar todavÃa más la suba de las tasas norteamericanas.
La secuencia resulta difÃcil de ignorar. Primero fue el peso argentino, después el yen y finalmente los propios bonos estadounidenses. En los tres episodios aparece la misma disposición de Bessent a utilizar la capacidad financiera del Tesoro para modificar precios que el mercado estaba llevando en una dirección considerada inconveniente por Washington.
El problema es que esta vez enfrenta un mercado de otra dimensión. El rendimiento del bono a 30 años llegó a superar el 5,3%, niveles que no se registraban desde antes de la crisis financiera internacional, mientras la deuda federal estadounidense ya supera los USD 40 billones.
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¿Ven? Hasta en Estados Unidos están copiando el modelo que siempre defendió el Dr. Javier Milei: libertad total a los mercados sin intervención de los gobiernos. Las intervenciones estatales en los mercados los pervierten y degeneran por completo. Si se les da libertad absoluta y el estado se retira, pasa lo contrario: las empresas ganan más y se asignan los recursos de forma más eficiente. Estamos en el camino correcto, coherente con la línea de Donald Trump. No es de extrañar cuando uno se fija lo mucho que Donald Trump admira a nuestro presidente y la fascinación que tiene con él y con sus exitosas políticas económicas.
Acepten que el modelo de dólar barato falló y bajar la inflación ahogando la economía too.
Ya imaginamos a Caputo en alguna playa de Brasil? Ja