Mercados
El boom aeroespacial
Advierten que invertir en la salida a la bolsa de Space X puede ser riesgoso
La empresa de Elon Musk podría salir al mercado este año y se espera que se convierta en la compañía más valiosa del mundo.

La inteligencia artificial ya está consolidada en la sociedad actual y descontada en los precios de muchas compañías tecnológicas, como Alphabet y Nvidia. Ahora, el foco del mercado está en las empresas aeroespaciales, que vienen con la promesa de ser la nueva gran oportunidad que ofrezcan los saltos de cotización que vivieron muchas tecnológicas.

No es una apuesta descabellada. En 2024, la economía espacial alcanzó un récord de USD 613.000 millones, impulsada principalmente por el crecimiento del sector comercial, que representó casi el 78% del total, mientras que el gasto gubernamental sumó los restantes USD 132.000 millones.

Este crecimiento interanual del 8% subraya el dinamismo de una industria que ya no es dominio exclusivo de agencias públicas, sino un motor económico global activo y en expansión. En 2025 la inversión privada en tecnología espacial creció un 48% hasta los USD 12.400 millones, incluyendo USD 3.800 millones solo en el cuarto trimestre.

Amazon, Microsoft y Google, qué acciones de los tres reyes de la IA conviene comprar 

Esta recuperación completa del sector tras la caída de 2022 ubica al espacio como una clase de activo en auge.

En este marco, una de las noticias más esperadas para los mercados financieros es la posible salida a bolsa de SpaceX, la compañía de Elon Musk, considerada la líder de la nueva economía espacial, que podría convertirse en la empresa más valiosa del mundo.

Con un valor estimado de unos USD 800.000 millones a finales de 2025 en transacciones secundarias, cuenta con la expectativa que su salida a bolsa este año recaude más de USD 30.000 millones, lo que la convertiría en una de las mayores ofertas públicas en la historia, por encima de la petrolera Saudi Aramco.

Pero además de SpaceX, varias compañías emergentes están captando la atención de inversores por su potencial de crecimiento y futuro acceso a mercados públicos.

Con un valor estimado de unos USD 800.000 millones en transacciones secundarias, Space X cuenta con la expectativa que su salida a bolsa este año recaude más de USD 30.000 millones, lo que la convertiría en una de las mayores ofertas públicas en la historia, por encima de la petrolera Saudi Aramco.

Rocket Lab (RKLB), ya cotizada, es uno de los principales proveedores de servicios de lanzamiento para satélites pequeños. Su cohete Neutron, un vehículo parcialmente reusable destinado a competir con los lanzadores de clase media, está previsto que realice su primer vuelo en 2026, marcando un hito que podría atraer capital adicional.

Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, también está reforzando su presencia en el mercado con el cohete New Glenn y misiones de carga como Blue Moon Mark 1, buscando contratos con la NASA y otras agencias que podrían reforzar su caso ante los mercados públicos.

Firefly Aerospace, Stoke Space y Relativity Space están entre los nuevos lanzadores que planean pruebas de vehículos reutilizables o nuevas arquitecturas de cohetes en 2026, ampliando el ecosistema de proveedores y diversificando las apuestas de inversión.

Otro segmento del espacio que generó interés de capital es la infraestructura orbital y los servicios de satélite. Empresas como AST SpaceMobile (ASTS) vieron subir su acción tras adjudicaciones para programas de defensa y comunicaciones, mientras buscan desplegar constelaciones de satélites de banda ancha capaces de ofrecer cobertura global, como la empresa Starlink de Elon Musk.

Frente a estos movimientos, analistas comparan lo que está ocurriendo con la industria tecnológica de los años 90: un ecosistema espacial en expansión, en el que una combinación de aplicaciones comerciales (como internet satelital, navegación o datos en órbita) y prioridades de seguridad nacional están alimentando inversiones significativas y posicionando al sector para una nueva era de crecimiento sostenible. 

Pero, los expertos aconsejan ser cautelosos. "Muchas empresas pueden quedar en el camino, yo recomendaría invertir en un índice que agrupe las más importantes del sector, para mitigar riesgos", afirmó a LPO un experimentado inversor.

"Compañías como SpaceX o Blue Origin combinan todos los ingredientes para generar entusiasmo: tecnología de frontera, líderes carismáticos y una misión épica. Conquistar el espacio es la narrativa perfecta para generar entusiasmo. Con lo cual, creo que es suficiente para atraer a inversores que entran en la salida a bolsa sin comprender del todo qué negocio están comprando, cómo se genera el flujo de fondos o qué supuestos de crecimiento ya están incorporados en el precio", opinó Diego Matianich, director de DIMA Argentina Capital.

Para un inversor a largo plazo que busca previsibilidad, esto es todo lo contrario. Y como un punto más, hay que tener en cuenta que los ganadores en la salida de una IPO son los que conocen mejor el negocio y los bancos o colocadores. La historia demuestra que la IPO no suele ser amiga del inversor minoritario.

"La demanda inicial suele estar impulsada más por la expectativa que por el análisis. Como consejo personal, hay que tener mucha cautela. Por varios motivos... El más lógico, la valoración. Las IPO suelen salir a precios que descuentan escenarios muy optimistas a largo plazo. Cualquier retraso, error operativo o cambio de contexto puede tener un impacto fuerte en la cotización. De hecho, es lo más común que después de una salida exitosa, el precio caiga rotundamente por desplome de expectativas", agregó.

Para el ejecutivo, también hay que entender lo que se está comprando, dado que el sector aeroespacial es intensivo en capital, con ciclos muy largos, con flujos de caja muy impredecibles. Además, este tipo de empresas depende mucho de los contratos gubernamentales y regulaciones.

"Para un inversor a largo plazo que busca previsibilidad, esto es todo lo contrario. Y como un punto más, hay que tener en cuenta que los ganadores en la salida de una IPO son los que conocen mejor el negocio y los bancos o colocadores. La historia demuestra que la IPO no suele ser amiga del inversor minoritario. Lo más probable es que el precio al que salgan a cotizar descuento un futuro casi perfecto", finalizó Matianich.

Otro segmento del espacio que generó interés de capital es la infraestructura orbital y los servicios de satélite. Empresas como AST SpaceMobile (ASTS) vieron subir su acción tras adjudicaciones para programas de defensa y comunicaciones, mientras buscan desplegar constelaciones de satélites de banda ancha capaces de ofrecer cobertura global, como la empresa Starlink de Elon Musk. Frente a estos movimientos, analistas comparan lo que está ocurriendo con la industria tecnológica de los años 90: un ecosistema espacial en expansión, en el que una combinación de aplicaciones comerciales (como internet satelital, navegación o datos en órbita) y prioridades de seguridad nacional están alimentando inversiones significativas y posicionando al sector para una nueva era de crecimiento sostenible. Pero, los expertos aconsejan ser cautelosos. "Muchas empresas pueden quedar en el camino, yo recomendaría invertir en un índice que agrupe las más importantes del sector, para mitigar riesgos", afirmó a LPO un experimentado inversor. "Compañías como SpaceX o Blue Origin combinan todos los ingredientes para generar entusiasmo: tecnología de frontera, líderes carismáticos y una misión épica. Conquistar el espacio es la narrativa perfecta para generar entusiasmo. Con lo cual, creo que es suficiente para atraer a inversores que entran en la salida a bolsa sin comprender del todo qué negocio están comprando, cómo se genera el flujo de fondos o qué supuestos de crecimiento ya están incorporados en el precio", opinó Diego Matianich, director de DIMA Argentina Capital.Para un inversor a largo plazo que busca previsibilidad, esto es todo lo contrario. Y como un punto más, hay que tener en cuenta que los ganadores en la salida de una IPO son los que conocen mejor el negocio y los bancos o colocadores. La historia demuestra que la IPO no suele ser amiga del inversor minoritario. "La demanda inicial suele estar impulsada más por la expectativa que por el análisis. Como consejo personal, hay que tener mucha cautela. Por varios motivos... El más lógico, la valoración. Las IPO suelen salir a precios que descuentan escenarios muy optimistas a largo plazo. Cualquier retraso, error operativo o cambio de contexto puede tener un impacto fuerte en la cotización. De hecho, es lo más común que después de una salida exitosa, el precio caiga rotundamente por desplome de expectativas", agregó. Para el ejecutivo, también hay que entender lo que se está comprando, dado que el sector aeroespacial es intensivo en capital, con ciclos muy largos, con flujos de caja muy impredecibles. Además, este tipo de empresas depende mucho de los contratos gubernamentales y regulaciones. "Para un inversor a largo plazo que busca previsibilidad, esto es todo lo contrario. Y como un punto más, hay que tener en cuenta que los ganadores en la salida de una IPO son los que conocen mejor el negocio y los bancos o colocadores. La historia demuestra que la IPO no suele ser amiga del inversor minoritario. Lo más probable es que el precio al que salgan a cotizar descuento un futuro casi perfecto", finalizó Matianich.El dueño de Amazon, Jeff Bezos, en la planta de cohetes de Blue Origin.

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  • 4
    arminioleonardo
    26/01/26
    22:33
    Tardan demasiado en publicar un comentario muy simple que hice y me faltó mencionar a un coloso de la IA como Nvidia.
    Además, los trols peronchos dicen las mismas pelotudeces de siempre y no saben que atrasan cien años e instalaron la inflación alta, el pobrismo romántico y espantaron tanto al capital que la inversión privada hoy sigue siendo insuficiente con el gobierno de Milei haciendo bastante bien todos los deberes macroeconómicos.
    Responder
  • 3
    arminioleonardo
    26/01/26
    18:55
    Elon Musk es igual al Rey Midas en el sentido de que todo lo que toca lo convierte en oro. Space X es una megaempresa de tecnología aeroespacial muy importante del mercado. Por otra parte, no es casual que la acción de otra de sus megaempresas como Tesla hoy cotice bien alto. Obviamente, megaempresas como Blue Origin y Amazon de Jeff Bezos; Microsoft creada hace varios años por dos genios del software como Bill Gates y Steve Ballmer; Meta del habilidoso Mark Zuckerberg y, la poderosísima Google propiedad de Alphabet y cofundada por dos personas geniales y brillantes como Larry Lage y Sergei Brin también despiertan toda nuestra admiración.
    Responder
    • 4
      arminioleonardo
      27/01/26
      10:56
      Corrijo el nombre: es Larry Page uno de los cofundadores de Google, no Lage.
      Responder
  • 2
    soberano
    21/01/26
    18:46
    Tesla no vale ni una tercera parte de lo que cotiza. El sello es Musk, de modo que la valuación será la que sus fanáticos sustenten. Claro que tiene competencia, a la que se le quemaron menos cohetes, ja.
    Responder
  • 1
    defaulto
    20/01/26
    14:54
    Estamos en la edad de piedra...
    Responder
    • 2
      soberano
      21/01/26
      18:47
      Vos particularmente.
      Responder
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