Panorama
El último Mundial
Por Diego Genoud
CFK volvió a la actividad pública, sus leales activaron el operativo clamor 2023 y en el peronismo imaginan su candidatura como parte de un repliegue ordenado. Macri hace horas extras ¿para ceder su capital a otro?

La semana en la que el peronismo exhibió todas sus fisuras desde el escenario y el presidente quedó atrapado en la casa de Gran Hermano, fue también la de su regreso a la actividad pública. Casi 50 días después del atentado en el que quisieron matarla, Cristina Fernández salió del Senado por primera vez para participar de un acto público y almorzar con los embajadores de 20 países de la Unión Europea. El mismo día en que Liz Truss renunciaba como primera ministra del Reino Unido, los embajadores del viejo continente escenificaban un notable interés en escuchar a la vicepresidenta de Argentina. Cristina habló ante ellos durante casi 2 horas en el piso 15 de la torre de Retiro donde tiene su sede la UE y ofreció su punto de vista sobre la situación local y global.

Ese mismo día, cuando regresó al Senado, Juliana Di Tullio la sorprendió en su despacho con una pregunta que quería decir mucho: "¿Y la tercera presidencia?", le dijo. CFK la miró y no contestó, ni siquiera con un gesto. La jefa del kirchnerismo, principal hilo conductor de un proceso que domina la política hace dos décadas, siguió escribiendo y eludió el interrogante.

Ya Cristina dijo varias veces que, después de todo lo vivido, no tiene ambición de volver a competir en un país polarizado donde los que la rechazan en forma absoluta son tantos o más de los que la adoran. Pero sus incondicionales no escuchan y siguen, pensando que todavía puede ser. Quienes comparten anhelos con la senadora Di Tullio, obstinados militantes del hashtag Cristina 2023, admiten que se trata de un deseo más que de una estrategia de cara al año próximo. Sin embargo, es el resultado fallido del experimento del Frente de Todos el que los lleva a insistir con el plan original, el único que aparece hoy en la superficie. 

El grupo de cristinistas que saltó a los primeros planos de la política después del estallido de 2001 lo dice a su manera: piensan que el gobierno de Alberto Fernández es el peor ensayo del peronismo desde el regreso de la democracia (después del de Carlos Menem). Al dos veces presidente no se lo juzga desde la eficacia de las transformaciones, muchas inalterables todavía hoy, sino desde la orientación que le imprimió a su década de gobierno. "No podemos boludear más con candidatos inventados", dicen y se filtra una crítica excepcional a la vice que hizo nacer al presidente de un dedazo y sin consultar a casi nadie. Lo admita o no, el espacio que lidera Cristina sabe que es parte esencial de este gobierno y viene además de empoderar a Sergio Massa para que avance con un plan de austeridad que tiene el sello del Fondo.

Los militantes del hashtag Cristina 2023 admiten que se trata de un deseo más que de una estrategia. Sin embargo, el resultado fallido del experimento del FDT los lleva a insistir con el plan original, el único que aparece hoy en la superficie.  

El presupuesto con ajuste es la letra principal del gobierno para el año próximo, pero demandará todavía negociaciones y debates dentro del todismo y con la oposición. El oficialismo en el Senado buscará el miércoles próximo dictamen en comisión para el proyecto de Di Tullio que pretende crear un ingreso especial -equivalente a la canasta básica que hoy está en 17 mil pesos- para más de 2 millones de personas que cayeron a la indigencia en los últimos años y no reciben ningún tipo de asistencia del Estado. Se trata de un universo que no responde a las organizaciones sociales alineadas con el gobierno y viene creciendo al ritmo de la inflación descontrolada. 

Con un costo que equivale al 0,66% del PBI, unos 400 mil millones de pesos, resulta una verdadera herejía para el sendero de sacrificio que propone Massa con el aval de la propia Cristina. El ministro de Economía no solo tiene un diálogo permanente con la vicepresidenta sino también con muchos de los representantes de su sector, como la propia Di Tullio. De donde van a salir los recursos, eso es lo que no está claro. El presupuesto 2023 ajusta en subsidios al transporte y la energía, planes alimentarios, asignaciones familiares y transferencias a las provincias, mientras eleva los fondos destinados a pagar intereses de la deuda, que saltan -según la Oficina de Presupuesto del Congreso- del 7,8 al 9,3% del gasto total.

Como siempre, la centralidad de Cristina habla tanto de los méritos que le atribuyen sus seguidores como de la falta de liderazgos alternativos dentro del amplio espacio de dirigentes que reúne el Frente de Todos. La visita del empresario de medios Víctor Santa María al Senado, en los últimos días, es un indicio entre tantos de que los antiguos albertistas migran por motivos diversos hacia la costa de CFK. 

Mientras su histórica base social sufre la caída profunda de los ingresos, la vicepresidenta se mantiene en el centro y hasta es acreedora de respeto por parte de muchos de sus rivales más encarnizados. Crease o no, el ultraderechista Javier Milei, fuente de inspiración de la banda de neonazis que quiso matar a Cristina, es uno de los que no coincide en nada con ella pero reconoce en privado a una dirigente que parte aguas en la política desde hace 15 años. Lo mismo dicen al lado del Presidente, algunos de los funcionarios que la propia CFK detesta y cuestiona desde hace años. "Ella entiende el poder como nadie y juega al poder en serio. Viene a 170 kilómetros por hora y vos ves que se va a matar. Entonces, sos vos el que tiene que volantear", dicen en las cercanías de Alberto.

Desde que eligió a Massa para que asumiera la brasa caliente de la economía, la ex presidenta ingresó en una fase en la que solo hace observaciones puntuales y dosifica sus críticas públicas. Aunque no habla con el presidente y no se sabe cuándo lo hará, en el albertismo residual agradecen este modo Cristina. La ven metida de cabeza en el gobierno y sin margen para criticar como opositora. La entrega anticipada del poder que Alberto se vio obligado a hacer redundó en un extraño equilibrio en el que nadie puede desentenderse por completo del rumbo oficial y todos tienen un problema. Los dardos entre las distintas tribus del peronismo, la retirada hacia el territorio de gobernadores e intendentes y la disputa precipitada por las listas no impiden conversaciones como la de Andrés Larroque con Juan Manuel Olmos en Casa Rosada.

La composición actual confirma a Cristina por encima de todos en el FDT y habilitan a los que le piden que juegue su último Mundial. Ante la falta de alternativas y el horizonte de la derrota, una nueva candidatura de CFK le devolvería el entusiasmo a los cristinistas del corazón. Pero además serviría, según algunos veteranos dirigentes del peronismo, para ordenar un repliegue con dignidad. ¿Cristina está dispuesta a poner el cuerpo para eso? Todo sugiere que no. Sobran candidatos para ir a perder.

Aunque no habla con el presidente y no se sabe cuándo lo hará, en el albertismo residual agradecen este modo Cristina. La ven metida de cabeza en el gobierno y sin margen para criticar como opositora.  

Sin embargo, son mayoría los colaboradores de la vice que están convencidos de que Macri quiere ir en busca de su segundo tiempo. Nadie cree en el mensaje que el ex presidente difunde en los últimos días. Al contrario, lo ven como el primer anotado y piensan que finalmente logrará disciplinar a Horacio Rodríguez Larreta para que espere un poco más y a Patricia Bullrich para que vaya a pelear en la provincia de Buenos Aires.

Macri logró lo que era impensado en diciembre de 2019 y está hoy parado en el centro de la escena una vez más. Se dio el escenario que esperaba y los fracasos ajenos le devolvieron el habla. Tres años después del final traumático de su aventura de gobierno, se benefició de una dinámica que lo puso dónde quería y ocupa un lugar bastante parecido al que ocupó Cristina durante los años amarillos. No solo porque va a presentar su propio libro en La Rural sino porque concentra la expectativa de todo el PRO y hasta Rogelio Frigerio, que ayer figuraba en la lista de los que lo querían jubilar, ahora lo lleva de paseo a Entre Ríos.

El último Mundial

El ingeniero sumará una aparición de relevancia internacional en 10 días en Puerto Madero, en un escenario montado por el ex ministro macrista Dante Sica, donde compartirá el panel con Mariano Rajoy, Álvaro Uribe y Sebastián Piñera. ¿A qué distancia están hoy esos dirigentes de discursos como los de Jair Bolsonaro y Steve Bannon, concentrados en la batalla de Brasil que dos días ofrecerá un ganador?

La ultraderecha tiene un protagonismo creciente a nivel global y exhibe una estrategia coordinada que trasciende las fronteras, funciona en red y presenta límites difusos. El atentado a Cristina dejó en evidencia un submundo de activistas que parecen marginales, pero reciben financiamiento de apellidos encumbrados en la política y el poder. Los hermanos de Luis "Toto" Caputo, el Messi de las finanzas que endeudó a la Argentina en tiempo récord, no tienen explicaciones convincentes para ofrecer. Lo mismo que responde el ex ministro en conversaciones off the record con periodistas, que jamás dejarían los dedos pegados en una operación de este tipo, podrían argumentar sin éxito los abogados de la vicepresidenta en las causas de obra pública. Solo la doble vara permite que los Caputo se presenten como víctimas en medio de una trama que incluye un intento de magnicidio.

No sólo Flavio, Hugo y Luis Caputo ofrecen argumentos millonarios a los que vinculan al macrismo con la agitación sostenida de las bandas de ultraderecha que proliferaron como nunca cuando Macri se fue del poder. También la red que defiende a los imputados conduce a lo alto. Los abogados del PRO Gastón Marano, Brenda Salva y Fernando Sicilia no son personajes menores. Sicilia compartió causas importantes con Mariano Cuneo Libarona, parte de la familia de abogados de Caputo Hermanos. A eso se suman futuras revelaciones que anuncian desde la defensa de CFK en relación a dirigentes cercanos a Bullrich.

Que Milei y Bullrich resultan la principal fuente de inspiración de los grupos de ultraderecha es algo reconocido por todos los protagonistas. Sin embargo, Macri está por encima de todos ellos. La autonomía de esas criaturas llegó a un punto límite y no disciplinarlos es alimentarlos. Mientras el peronismo de Cristina se ordena en el ajuste y se modera, la derecha se muestra potente y orgullosa en su intransigencia. Algo similar pasa en la disputa que libran Bolsonaro y Lula.

Tres años después del final traumático de su aventura de gobierno, se benefició de una dinámica que lo puso dónde quería y se para en un lugar bastante parecido al que ocupó Cristina durante los años amarillos. 

La polarización ya no contiene por completo a una sociedad extenuada que carga con años de frustraciones y hay espacio vacante para algo nuevo. Pero la eliminación de las PASO, que promueven desde distintas corrientes del gobierno y la oposición, puede beneficiar tanto a Macri como a Cristina. Los dos podrían ser más competitivos en un escenario sin primarias. El líder del PRO y sus colaboradores repiten que la experiencia del Frente de Todos habilita para acelerar con aquel reformismo permanente que duró un suspiro. 

Salvo que se trate de preservarse en el poder más allá de los resultados, el para qué del ex presidente vale  también para su espejo refractario. En el actual esquema, nada cierra. La falta de dólares sigue siendo el talón de Aquiles de la economía y las divisas continúan fugando hacia Qatar y otros puntos en el exterior, mientras los mayores controles a las importaciones van a impactar sobre la producción, con consecuencias recesivas en el año electoral.

Con un gobierno de salida, que no tiene fortaleza para avanzar en transformaciones importantes, la inflación gobierna. El horizonte es el de una mayor licuación de ingresos, tanto de jubilaciones, planes sociales y salarios estatales, una forma de fuertísimo ajuste inercial a tono con la lógica del Fondo que tensa en lo más bajo las formas de sobrevida. Para correr a Cristina y a Macri de la escena, la vocación es lo de menos: hay que saber cómo salir de una encrucijada que en los últimos años no hizo más que agravarse.

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  • 1
    24/10/22
    11:40
    .... Crease o no, el ultraderechista Javier Milei, fuente de inspiración de la banda de neonazis que quiso matar a Cristina ... se le nota al autor su objetividad(sarcasmo) ... respecto de Milei ... de DElia que pensas cuando dijo que a Macri habia fusilarlo ? y de bostafinie

    dale segui cobrando de nuestros impuestos a traves de la pauta oficial, no existirian si no fuese por eso.
    ahora se entiende porque los jueces no quieren pagar impuestos!
    Responder
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