Ser una Pyme en Argentina: un partido sin arco, sin pelota y con el árbitro en contra. |
Puede parecer una provocación, pero la pregunta empieza a resonar en miles de pequeños y medianos empresarios argentinos. Aunque el presidente Javier Milei no lo diga explÃcitamente, sus polÃticas económicas golpean con una crudeza inédita al corazón productivo del paÃs: las PYMEs.
El último capÃtulo de esta historia es la amenaza sobre las Sociedades de GarantÃa RecÃproca (SGR), una herramienta esencial para que miles de pequeñas empresas accedan al crédito bancario. Y lo más grave: este golpe llega cuando el sector ya está de rodillas.
Las SGR son el respaldo oculto detrás del financiamiento PyME. Funcionan asÃ: grandes empresas y bancos aportan dinero a un fondo (llamado Fondo de Riesgo) y reciben beneficios fiscales. Ese fondo, luego, respalda los créditos que las PYMEs toman en el sistema financiero. Sin esas garantÃas, el banco no presta o lo hace a tasas mucho más altas.
En Argentina, 1 de cada 3 créditos PyME se otorgan gracias al respaldo de las SGR.
El problema llegó cuando el Congreso aprobó recientemente, con apoyo del oficialismo, una reforma que elimina la exención del Impuesto a las Ganancias para los aportantes al Fondo de Riesgo. El resultado es claro: sin incentivo fiscal, esos fondos se vacÃan, y el sistema colapsa.
Para entenderlo con un ejemplo práctico:
• Hoy una fábrica mediana del conurbano bonaerense accede a un crédito de $40 millones para comprar maquinaria gracias a una SGR que respalda su préstamo. Sin esa garantÃa, el banco directamente le niega el préstamo o lo ofrece a tasas superiores al 50% anual, lo que en la práctica vuelve el financiamiento inaccesible.
Las SGR respaldaron más de 900.000 operaciones en los últimos años y permiten que cerca de 100.000 PYMEs accedan a financiamiento. Su destrucción serÃa un golpe directo al corazón productivo del paÃs.
Este ataque al sistema de garantÃas ocurre en el peor momento para las PYMEs:
• En el primer semestre de 2025 cerraron más de 12.000 PYMEs industriales y comerciales.
• Se destruyeron 120.000 puestos de trabajo registrados.
• El crédito productivo cayó un 47% interanual.
• El consumo interno acumula una caÃda superior al 20%, según CAME.
Las PYMEs, que generan el 70% del empleo privado nacional, hoy no pueden vender porque no hay consumo, no pueden financiarse porque no hay crédito, y no pueden competir porque el gobierno abrió indiscriminadamente las importaciones.
Y ahora, además, se busca desmantelar el sistema de SGR, una de las últimas herramientas que les quedaba para sobrevivir.
¿PolÃtica anti-PyME deliberada?
• Se eliminaron casi todos los programas de financiamiento subsidiado para PYMEs.
• Se recortaron programas de apoyo al mercado interno y a la industria nacional.
• Se priorizó el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pensado para grandes jugadores globales.
• Se desactivaron lÃneas de compra pública a proveedores locales.
• Se abrió la importación de bienes terminados sin protección.
En palabras de un empresario del conurbano:
"Hoy ser una PYME en Argentina es como jugar un partido sin arco, sin pelota y con el árbitro cobrando en contra."
El caso concreto: una fábrica trabajando a la mitad
En el conurbano bonaerense, una pequeña fábrica de estructuras metálicas que hasta el año pasado tenÃa 18 empleados, hoy trabaja a un solo turno y al 50% de su capacidad. A principios de 2024 habÃa accedido a un crédito gracias a una SGR, con el que pudo comprar maquinaria y ampliar producción. Hoy, sin consumo interno, con costos energéticos disparados y la amenaza sobre las SGR, el dueño lo resume asÃ:
"Si desaparecen las garantÃas, no accedemos más a crédito. Simplemente, no podemos seguir invirtiendo. Esto nos mata."
¿Qué está en juego?
• Si el sistema de SGR se debilita, más de 100.000 PYMEs quedarán sin acceso al crédito.
• Las inversiones se frenarán por completo.
• La caÃda del empleo continuará.
• La recuperación productiva será cada vez más difÃcil.
¿El gobierno odia a las PYMEs? Tal vez no lo exprese, pero sus decisiones reflejan una indiferencia absoluta hacia el sector productivo nacional. En economÃa, las acciones valen más que las intenciones.
Atacar el sistema de SGR es desfinanciar al 33% del crédito PyME existente. Es limitar el acceso a préstamos a un sector que ya está al borde del colapso.
Sin embargo, como tantas veces en la historia, las PYMEs argentinas resisten. Y aunque hoy las polÃticas las empujen contra las cuerdas, cuando el paÃs vuelva a apostar por su industria y su trabajo, las PYMEs estarán de pie: listas para producir, invertir y generar empleo.
Como bien sabemos los industriales nacionales, siempre que llovió, paró.
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