Daniel Passerini
"Llaryora va a ser gobernador y yo quiero continuar su gestión en la ciudad"
El viceintendente Daniel Passerini, delasotista puro, se lanza para la intendencia de Córdoba Capital: "De Loredo tiene una gran afinidad con Luis Juez, cuya mala gestión nos acordamos todos los cordobeses", afirma en una entrevista con LPO.

Daniel Passerini recuerda el día que se radicó en la ciudad de Córdoba: fue el 24 de mayo de 2005, cuando José Manuel de la Sota lo sacó de su Cruz Alta natal, un pequeño pueblo más cerca de Rosario que de la Docta, del cual era intendente, para sentarlo en el Ministerio de Desarrollo Social. Durante seis meses vivió en un apart hotel, hasta que finalmente se estableció en una casa de un barrio abierto, una rareza entre la clase política cordobesa que copó los country y urbanizaciones cerradas.

Otra rareza entre la dirigencia: todavía ejerce su profesión de médico. Una vez por semana atiende, desde abril de 2016, cuando dejó Desarrollo Social para ocupar una banca en la Legislatura, un consultorio en barrio Müller, uno de los más humildes de Córdoba, donde la droga hizo (hace) estragos. En el medio, rindió la especialización de toxicólogo. La medicina le dio su primera militancia: como residente del Hospital Misericordia integró la comisión gremial.

Desde diciembre de 2019 ocupa la viceintendencia de la Ciudad que adoptó y ahora admite, sin medias tintas, que buscará ser el candidato del peronismo para retener el Gobierno local.

-En medio de la tensión entre quienes desalojaron al radicalismo del Gobierno, la vieja guardia, y el "peronismo que viene"; ¿qué rol ocupás? ¿Te sentís una bisagra entre las dos generaciones?

-Efectivamente hay una transición. Siempre lo hablaba con De la Sota: yo veía que la gran diferencia entre ellos y nosotros era a favor de ellos. Por un lado porque ellos tenían una carga de militancia en épocas donde no se podía militar; épocas difíciles, de resistir, de hacer política cuando estaba prohibida; una época que padecieron De la Sota y Schiaretti, ambos víctimas de la cárcel y el exilio. 

Estamos llegando a un momento en el cual toda esa camada dirigentes (de De la Sota y Schiaretti) le da paso formalmente a nuestra generación. Schiaretti no podrá volver a ser candidato a gobernador y quien seguramente lo va a suceder es Martín Llaryora y ahí se abre un esquema para muchos dirigentes que vamos a asumir la responsabilidad de la conducción de la próxima etapa del peronismo.

Nosotros, gracias a ellos, empezamos a militar cuando ya no estaba prohibido, cuando discutir, discernir, diferir no significa que vayamos presos, que nos censuren o nos castiguen. Esa es una diferencia generacional que es una especie de bisagra política. Claramente estamos llegando a un momento en el cual toda esa camada dirigentes le da paso formalmente a nuestra generación. Eso es lo que se va a dar en el 2023 cuando, obligatoriamente, Schiaretti no podrá volver a ser candidato a gobernador. Quien seguramente lo va a suceder es Martín (Llaryora) y ahí se abre un esquema para muchos dirigentes que ya son protagonistas en intendencias, como legisladores, como ministros; quienes vamos a asumir la responsabilidad de la conducción de la próxima etapa del peronismo.

"Llaryora va a ser gobernador y yo quiero continuar su gestión en la ciudad"

-Hay intendentes como Martín Gill (Villa María) que se referencian en el Gobierno nacional y sin romper con el PJ Córdoba plantean diferencias en la conducción política de Schiaretti y en la construcción de candidaturas hacia 2023. ¿Qué reflexión te merecen estos planteos de dirigentes próximos en lo generacional?

-Siempre es bueno que haya miradas diferentes, miradas diversas. Es una buena característica del peronismo de Córdoba que a lo largo de estos 23 años no ha sido expulsivo con aquellos dirigentes que plantearon una mirada diferente dentro del peronismo o dentro de los distintos espacios que confluyen en Hacemos por Córdoba. En el caso de los intendentes que están expresando alguna mirada diferente, lo veo como un aporte positivo para la discusión que viene. La Argentina está viviendo un momento muy difícil, que nos obliga a construir políticas fundamentales. Los intendentes del peronismo, en el espacio que se encuentren, tenemos una mirada de querer un país mejor y de que Córdoba deje de ser excluida de algunas decisiones nacionales. Córdoba realmente tiene que tener un protagonismo diferente y mayor a la hora de la discusión, no solo del peronismo sino de la política nacional. Creo que el peronismo de Córdoba ha demostrado que tiene dirigentes para ocupar espacios nacionales.

-Pensando en 2023, ¿con qué fuerzas debe asociarse el peronismo cordobés para mantenerse vigente?

-Tenemos que seguir ampliando la base de la coalición, porque la sociedad está cada vez más fragmentada, cada vez hay miradas más diversas. Cuanto más diversa es la sociedad, más tenemos que hacer confluir esas miradas en tres o cuatro ejes, que tienen que ser integradores. Es muy simplificador, y por lo tanto grave, reducir la política a dos extremos.

Tenemos una mirada de querer un país mejor y que Córdoba deje de ser excluida de algunas decisiones nacionales. Córdoba tiene que tener un protagonismo diferente y mayor a la hora de la discusión, no solo del peronismo sino de la política nacional. Creo que el peronismo de Córdoba ha demostrado que tiene dirigentes para ocupar espacios nacionales.

-Esta reconfiguración de Hacemos por Córdoba (o como se llame el espacio en 2023), ¿tiene un límite en el kirchnerismo o es una frontera que debe empezar a borrarse?

-El único límite que debemos tener, es mi opinión, no es el de una marca o el de una afiliación. El único límite que tenemos que tener es la intolerancia de aquellos que crean que el pensamiento único es la forma de ejercer el poder; el límite de aquellos que quieran venir a imponernos el rechazo a un sector social. Quienes vengan a plantear eso no pueden tener espacio dentro de nuestro espacio.

-Algunas de esas cualidades, como la intolerancia, son cualidades que algunos dirigentes en Córdoba le asignan al kirchnerismo.

-Sí, aunque hay sectores que se expresan como libertarios o liberales que tienen ideas y formas que se contradicen con la libertad. Hay gente muy reaccionaria en Cambiemos que no tiene nada que ver con otros dirigentes de ese espacio, gente comprometida con los derechos humanos y las libertades.

"Llaryora va a ser gobernador y yo quiero continuar su gestión en la ciudad"

-El rol de Schiaretti es difuso cuando se acerca a dirigentes de Juntos por el Cambio. ¿En qué espacio nacional ves a Schiaretti?

-Schiaretti está recorriendo el camino que en su momento intentó construir y que claramente había encontrado José Manuel de la Sota. Cuando José Manuel hablaba de los puentes no era solamente una figura simbólica, era la forma en la cual personas de pensamiento diferente confluyeran en un objetivo similar. Está es la diferencia con los dos extremos, donde algunos creen que hay que quitarle uno para darle al otro y otros creen que hay que dejar todo liberado. Schiaretti lo sintetiza en la frase de Willy Brandt: tiene que haber tanto Estado como sea necesario y tanto mercado como fuera posible. Hay dirigentes que perteneciendo a otros espacios se están animando a dejar de lado esta cuestión antagónica de que si yo estoy con Cambiemos no puedo estar con un peronista. Schiaretti tiene valores, antecedentes y tiene la decisión para poder encabezar un espacio de esta característica.

-Eso implicaría una reconstrucción de los frentes electorales.

-La discusión nacional es muy diferente de la discusión que se pueda plantear a nivel provincial y a nivel municipal. La propuesta de Schiaretti de construir un espacio nacional de confluencia, quizá no se refleje de manera simétrica en Córdoba. Si tuviéramos miedo a buscar consenso con personas que están en otro espacio, nos vamos a resignar la que la Argentina nunca se arregle. Schiaretti está en un momento de su vida política, con la experiencia suficiente y con la convicción necesaria, como para plantear este camino que es el camino que la Argentina necesita y nosotros estamos convencidos que hay que dar esa discusión, hay que dar esa batalla.

-¿Como viceintendente sos el heredero natural de Llaryora en la Ciudad?

- Los procesos de herencia se dan en las monarquías y nosotros somos democráticos. Sí, estoy convencido que este proceso de transformación que estamos llevando adelante en la Ciudad tiene un consentimiento importante. Y claramente si Martín va a ser gobernador, yo quiero ser el garante de la transformación que venimos realizando. Hemos trabajado en la construcción de este espacio desde nuestra pertenencia al Gobierno provincial y creo que Martín y yo somos quizás los mejores exponentes de la escuela de formación política de gobierno de De la Sota y Schiaretti, que han garantizado que Córdoba haya progresado en los últimos 23 años. Teníamos la gran asignatura pendiente que era ganar la ciudad de Córdoba. 

Demostramos que no queríamos ganar por ganar, queríamos ganar para que la ciudad creciera. Hemos demostrado que el intendente y el gobernador tenían que dejar de ser antagónicos para empezar a confiar para que la ciudad saliera del fondo. Y lo estamos haciendo. Si Martín va a ser gobernador, quiero continuar su tarea desde el Palacio 6 de Julio.

Lo logramos y demostramos que no queríamos ganar por ganar, queríamos ganar para que la ciudad creciera. Hemos demostrado que el intendente y el gobernador tenían que dejar de ser antagónicos para empezar a confiar para que la ciudad saliera del fondo. Y lo estamos haciendo. Si Martín va a ser gobernador, quiero continuar su tarea desde el Palacio 6 de Julio. Estamos llevando adelante un proceso que está resolviendo problemas que ellos (Juntos por el Cambio) durante 20 años no resolvieron e incluso agravaron. Se requiere mucho más que cuatro años de gobierno y me parece que soy una de las personas que puede puede hacerlo.

"Llaryora va a ser gobernador y yo quiero continuar su gestión en la ciudad"

-Cuando mirás el tablero de enfrente, donde están Luis Juez y Rodrigo de Loredo, ¿cuáles son las potencialidades y debilidades que ves?

-Alguna potencialidad tienen que tener, por supuesto. Soy muy respetuoso de la gente que hace política y se somete al veredicto popular. Pero lo primero que hay que dejar en claro es que a estos muchachos no los trajo la cigüeña: vienen de un espacio político que mal gobernó la Ciudad y son responsables de la enorme cantidad de problemas. En 2019, De Loredo fue el candidato de la gestión de los 8 años de Ramón Mestre y obviamente tiene una gran afinidad hoy con Luis Juez, cuya mala gestión nos acordamos todos los cordobeses. Hay enormes contradicciones entre ellos. Por ejemplo, están en un mismo espacio seguidores de Germán Kammerath y el responsable de que vaya preso. Esas contradicciones son las que saltan a la luz cuando uno ve porque la ciudad fue para atrás en los últimos 20 años. Nosotros no tenemos esa contradicciones. Las opiniones que ellos tienen de la gestión las tomo con una reserva: son especialistas en hablar muy bien de lo que no supieron hacer. Dejaron a la Ciudad en default y en manos de las corporaciones.

-¿Sentís que por tu rol tenés el camino allanado hacia la candidatura?

-Es un camino que estoy recorriendo con mucha seguridad y lo hago al lado de Martín, del gobernadores y del partido al cual represento. Creo que nadie duda de mi pertenencia, nadie duda de mis condiciones y nadie duda de que soy el garante de lo que estamos haciendo.

-Cuando mirás el 2023, ¿a quién te gustaría tener al lado en la fórmula?

-Ojalá que sea el resultado de una base mucho más amplia de la que nos permitió llegar al gobierno municipal. Creo que la expectativa que tenemos tanto con Martín como con el gobernador es que el año que viene, a la hora de definir la estrategia electoral, la confluencia de partidos políticos y de espacios sea superior a la que tuvimos en el 2019. Estamos trabajando para eso. Hay muchos sectores que históricamente no tuvieron afinidad con lo que nosotros representamos y veo que hoy sí la tienen. El desafío es que tengamos afinidad hacia el futuro y ese espacio de consenso seguramente puede determinar las condiciones de quienes integremos la fórmula del año que viene.

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