El ministro de Industria de Juan Schiaretti, Eduardo Accastello, buscará el domingo volver a gobernar su bastión, la ciudad de Villa MarÃa, e iniciar asà el proceso de reciclado de la vieja guardia del peronismo cordobés. Para encolumnar al peronismo, Accastello debió acordonar con MartÃn Gill; una ventaja objetiva que tendrá frente a Juntos por el Cambio, disperso en dos candidaturas: la de DarÃo Capitani, quien tiene el apoyo orgánico de Juntos, y la de Braulio Zanotti, un histórico dirigente del radicalismo que busca volver a la polÃtica tres 14 años de inactividad.
Además de retornar a la ciudad que administró en tres oportunidades, alternándose con su ex esposa, Nora Bedano, y con el propio Gill, estructura que, con tensiones internas y personales, gobierna Villa MarÃa desde 1999, Accastello busca pararse frente al nuevo esquema de poder que conducirá MartÃn Llaryora: el gobernador electo perdió en Villa MarÃa en la elección provincial, por lo que un triunfo dejarÃa a Accastello como un indiscutido jefe del bastión. Las últimas encuestas le dan a Accastello una ventaja considerable.
Hay otro factor: el juez federal Ariel Lijo tiene en los anaqueles de su juzgado una causa por supuestos sobreprecios en Villa MarÃa, vinculados a obras realizadas con fondos nacionales durante el apogeo del kirchnerismo, espacio del que Accastello fue socio. Y en la Justicia Federal de Córdoba, el juez Miguel Vaca Narvaja tiene imputado a Fernando Boldú, ex colaborador de Accastello, por haber tenido en una caja fuerte casi 300 mil dólares de origen poco claro, aunque una de las hipótesis es que podrÃan haberse originado en la obra pública de esa ciudad durante las gestiones del peronismo. Como sea, en lo electoral, de acuerdo con las encuestas, las sospechas no le hacen mella al actual ministro de Schiaretti.
La coyuntura obliga a disimular la presencia de MartÃn Gill en algunos actos de campaña. El ex funcionario nacional se mantiene firme junto a Sergio Massa, lo que tensiona con el schiarettismo ortodoxo que exige lealtad hasta el 22 de octubre. Además, Gill está imputado en una causa por lesiones leves calificadas a una expareja, delito que el intendente niega enfáticamente haber cometido.
El principal retador de Accastello es DarÃo Capitani, del PRO, quien se quedó con el sello de Juntos por el Cambio y tuvo a lo largo de su campaña el aval de los tanques nacionales de la coalición. Incluso, Luis Juez viajó a Villa MarÃa a levantarle la mano. La reconciliación es llamativa: Juez habÃa lanzado sospechas contra Capitani (y otros legisladores de Juntos por el Cambio) por haber promovido el juego online en Córdoba, una ley que el peronismo votó con las dos manos. Juez los habÃa tratado de "idiota útiles" de un negoaciado. Capitani amagó con denunciar penalmente a Juez y dijo que el senador tenÃa "formas patoteras". Al final, no hubo denuncias y ambos se abrazaron este lunes. En la foto también entró Mario Negri.
Antes pasaron por Villa MarÃa Mauricio Macri y harÃa lo propio Patricia Bullrich el jueves, para el cierre de campaña. Bullrich aprovechará el viaje para ir también a Bell Ville, donde el Juntos por el Cambio es el favorito para retener la intendencia con el radical Juan Manuel Moroni. Los apoyos a Capitani lo obligan a disputar la elección. Ese escenario no aparece en las encuestas que circulan.
El otro candidato opositor en Villa MarÃa es el radical Braulio Zanotti, ex intendente de Villa Nueva, la ciudad que está al lado, quien buscará volver a la polÃtica tras casi 15 años de inactividad pública. Sin el apoyo de la dirigencia de Juntos por el Cambio, Zanotti apuesta a la construcción local y a liderar un proyecto opositor a la hegemonÃa del peronismo. Lo acompaña en la fórmula Guillermo Lorenzatti, el principal dirigente del Frente CÃvico de Villa MarÃa, y Jorge Valinotto, un poderoso empresario que fue legislador de Luis Juez. "Capitani se quedó con el sello, Zanotti con la gente", repite un colaborador del candidato.
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